Por Nicolás Romero

#DeFrente Estuvimos conversando con Guillermo Teillier Presidente del Partido Comunista de Chile y un protagonista de la historia de las izquierdas en el Siglo XX. En 1985, como Jefe de la Comisión Militar del PC, participó en el proceso de internación de armas a través de la localidad de Carrizal como preparación de la política de “Rebelión Popular de Masas”, iniciativa con la que se buscaba la caída del tirano Pinochet. En una amena conversación, recorrimos pasajes claves de nuestra historia, para desde allí, reflexionar sobre la revuelta en curso y sobre sus implicancias en el momento político regional.
  #NR ¿Qué sentiste al volver a escuchar el pueblo unido?  #GT: Fue impresionante. No sé si alguna vez tanta gente la cantó junta. Recordé cuando ganó Allende y las últimas actividades de masas en que se reunieron cerca de un millón de personas en Santiago. Daba para pensar que no se iba a producir el golpe con tanta gente en la calle defendiendo el proceso. Pero sin armas, era imposible enfrentar a un ejército coludido para hacer el golpe. Escucharlo te dice que no ha muerto lo que sembró Allende, que no es el mismo Chile pero que mucho de lo que quedó allí está ahora presente y eso me alegra muchísimo.     #NR: ¿Qué rol asumió el proyecto constituyente en el proceso de la Unidad Popular?  #GT: El presidente Allende iba a anunciar un plebiscito el 11 de Septiembre del 73 en la Universidad Técnica, esa es una de las razones por las que se adelantó el golpe. Allí comunicaría que si ganaba llevaría adelante un proceso constituyente y que si perdía, renunciaba a la presidencia. Aunque si hubiera renunciado hubiese sido una derrota pero en ningún caso equivalente a la que ocurrió con el golpe de estado. Era reversible en un corto plazo. ¿Cómo relacionarlo con el presente? En tiempos de dictadura los temas constituyentes fueron relevantes y a la salida de esta, fue uno de los que quedó pendiente. Se ha querido decir que el PC, está promoviendo el derrocamiento del gobierno de Piñera, lo que no es efectivo. Nos hemos mantenido dentro de los márgenes de la CPR y de la institucionalidad. En la época de la UP existió un proceso golpista en marcha, no como ahora que ha sido el pueblo movilizado el que ha impugnado a Piñera. Espero que el proceso constituyente continúe, existe un rechazo de importantes sectores de la derecha. Estamos hablando que la UDI, e incluso más de la mitad de RN ya está en contra. Hemos vivido todo estos años dependiendo del quórum de los 2/3, por eso no se ha podido cambiar la constitución y apenas se pudieron realizar reformas menores. El núcleo central de la CPR sigue intacto. Me temo que con ese quórum logren que ese núcleo duro se traspase a la nueva constitución. #NR: La derecha chilena a nivel regional, ha mantenido altos niveles de unidad a diferencia de otras derechas. ¿Cómo contribuir a la fractura de las derechas en el actual escenario?  #GT La derecha ha sido muy hábil para mantener la hegemonía cultural en la sociedad y el poder. Recuerdo que casi desapareció del mapa cuando Jorge Alessandri fue presidente. Estaba la posibilidad de un triunfo de Allende, estuvo muy cerca el 58 y el año 64 la derecha no tenía candidato y estaba derrotada, prefirió no llevar uno de sus filas y votó por Frei. No es que Frei haya gobernado con la derecha pero les dio un respiro ya que ellos perseguían evitar que Allende ganara. El golpe de estado fue promovido por sectores neoliberales que ya a partir de los 70 empezaban a delinear una nueva instalación del capitalismo a nivel global y lo comenzaron a implementar en Chile. Ellos necesitaban darle una base institucional al modelo, eso es la CPR del 80, la institucionalización del neoliberalismo en Chile. Ojo que la dictadura no fue derrotada dado que se mantuvo la CPR y la “política de los consensos”. Ninguna de las promesas de la “Campaña del No” se realizó, al contrario, se desarrolló mucho más el capitalismo. La economía empezó “a funcionar” y a resolver problemas no de la gente pero si de la macroeconomía. Hubo desarrollo de infraestructura, empieza la subscripción de Tratados Internacionales y Chile se insertó en la lógica de las “ventajas comparativas”. Se generó un tipo de desarrollo pero no se resolvieron los problemas más sentidos de nuestro pueblo. La derecha tuvo la habilidad, saliendo de la dictadura, de llegar a acuerdos, soltar cosas como los senadores designados, cuando ya no la favorecían, pero mantuvo el modelo, los pactos de impunidad, logró que no se investigara el proceso de desmantelamiento del estado. Han sido muy firmes en saber mantenerse unidos. Lo que ocurre hoy es que están asombrados por que Piñera ganó la presidencia con una mayoría contundente y ahora se les dio vuelta rápidamente. Se empiezan a dar cuenta que su fórmula ya no es la que sirve para responder a la situación del Chile de hoy. Así buscó una fórmula de salida, “El Acuerdo por la Paz”, que de “paz social” no dice nada y más bien apunta a sostener el gobierno en estos dos años que le queda del período. Pero ven que este proceso se les puede escapar de las manos. Yo no digo que la CPR vaya a cambiar el modelo, pero puede producir transformaciones institucionales que podrían dar paso a generar cambios en temas como el rol del estado, los derechos de las personas, temas ambientales, soberanía sobre el agua, el estado plurinacional, entre otros. Todo eso espanta a la derecha y por eso una parte importante se niega al proceso. Eso genera división en ellos, la extrema derecha tipo Kast dice que esa no es la manera. Y entre RN y la UDI hay una división clarísima, RN está dividida y Evópoli está ahí entre dos aguas. ¿Se podrá producir una escisión de la derecha? Puede ser. Pero en mi experiencia cuando se trata de defender sus intereses se unen, al contrario de los partidos de oposición y de izquierda. En la oposición hay sectores que tienen iguales intereses que la derecha por lo que es complejo una unidad más clara en torno a objetivos comunes. Espero que se dé la unidad de fuerzas que estén dispuestas por lo menos a integrar todas las materias que la población demanda se incorporen en la nueva constitución.