A 27 años, ningún nombre se olvida, Norma Vergara Cáceres

Por: Fernando Vergara

Durante el primer gobierno de la transición pactada, en el que asume Aylwin fueron asesinados a lo menos 33 personas, de estos 28 eran militantes de organizaciones de izquierda: 13 eran del Movimiento Juvenil Lautaro, 11 del Frente Patriótico Manuel Rodríguez – Autónomo, 2 de las Juventudes Comunistas, 1 del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y 1 del Partido Comunista.
Los partidos del orden siempre quisieron borrar el legado de las orgánicas que se levantaron frente a la dictadura de Pinochet, primero queriendo instalar la idea de que la democracia se ganó con un lápiz, luego asesinando a militantes y destruyendo las orgánicas criticas al proceso.

 

En este contexto es asesinada Norma Vergara Caceres, militante del Movimiento Juvenil Lautaro, en la tarde del 26 de marzo de 1993 la Dirección de inteligencia policial de carabineros (DIPOLCAR) llevó a efecto en el centro de santiago una operación de aniquilamiento en contra de una escuadra de las Fuerzas Rebeldes y Populares Lautaro (FRPL), que estaba reunida en un restorán en las inmediaciones de San Diego con Victoria y que había sido detectada como resultado de una intensa labor represiva en torno a todas las estructuras integrantes el MAPU- Lautaro, organización que en ese entonces desarrollaba una continua actividad político-militar de resistencia anticapitalista. En dicha acción cobarde y mientras se subía a un automóvil junto a dos compañeros que con posterioridad fueron detenidos fue ultimada Norma Vergara Cáceres a consecuencia de un impacto de bala en su pecho disparado a distancia y sorpresivamente por un tirador escogido negándole así la posibilidad de responder en un acto de legítima defensa.

Norma era una joven de mirada intensa a quien con justeza llamaron «ojitos de luna». De origen campesino, al momento de su asesinato, recién había cumplido los 27 años de edad. Llegó a Santiago a la población Santa Adriana siendo una niña, junto a su numerosa familia, inmediatamente después del 11 de septiembre de 1973 y como resultado de la detención de su padre quien era dirigente sindical en la zona de El Monte-Melipilla y miembro del MAPU Obrero Campesino.

 

 

Desde pequeña, integró grupos folclóricos que tenían por finalidad difundir la cultura campesina con un sentido de clase para articular la resistencia a la dictadura.

Ya en los ’80 comenzó a participar activamente en los centros juveniles de la zona sur de Santiago que eran espacios de reunión de la juventud popular combativa que alimentó con energía y decisión la lucha cotidiana por algo más que el fin del fascismo pinochetista. Con el correr de los años ingresó al Movimiento Juvenil Lautaro cuando esta organización de izquierda Guevarista interpretaba de manera creciente una forma novedosa de inserción político social en poblaciones, liceos y universidades que atraía a quienes soñaban con un «Chile Popular».

Relato de Lautarista compañero de Norma:

“Al grano, primera acción miliciana de Norma, recuperación de un camión de reparto de empresas Soprole en la pobla de la Norma, Santa Adriana, una milicia nuevita, yo con más carrete, tomamos el camión fuera de un local, todo very pulento, como siempre llevando nuestra ética revolucionaria al trato con trabajadores de la empresa Norma nerviosa pero cumpliendo a cabalidad su rol dentro del dibujo operativo, con Norma nos subimos a la parte trasera del camión y partimos al lugar donde repartiríamos la mercadería a los(a) pobladores(a). Llegamos a una cancha interior de la pobla, allí nos esperaban cumpas de las brigadas del MJL(Movimiento Juvenil Lautaro) , para la agitación y propaganda y repartición del camión, al toque se llenó de pobladores(a) llevándose los productos revolucionarios (así le llamábamos) barricadas, rayados, música, orgásmica la guea. Norma con un revólver parapetada detrás de un poste haciendo contención, como equipo operativo debíamos retirarnos, estábamos en eso cuando aparece por un pasaje un furgón de pacos, por donde estaba Norma, los(a) pobladores(a) ni ahí, seguían saqueando hasta que sonó el primer tiro y quedó el corre corre.

A Norma la veo en un árbol tirando, al fondo un paco vuelto loco tirando con una UZI, desde la esquina apoyo con una 9 la contención de Norma, los tiros de los pacos sacaban polvo de los rebotes cerca del cuerpo tendido de Norma y ella como veterana ni aun metro dándole de vuelta le grito y le doy la salida y lanzó una granada de mano de esas artesanales al furgón, los pacos al estallido arrancan a pie.

Corrimos hacia Panamericana, tomados de la mano pa´pasar piola (según nosotros jijiji), más transpirados que testigos falsos, salimos del cerco y en un punto de control nos comimos terribles completos.
Este trocito, es un concentrado de lo que fue su hacerse como militante estratégica de la lucha popular y subversiva en el país.”

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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