«A pesar de…» Una columna sobre las elecciones constitucionales

Por Miguel Silva

 

Quizás hemos olvidado que antes y durante la rebelión popular de octubre, los partidos eran bien poco populares, es decir, a casi nadie le gustaban los partidos políticos. Raro decirlo, pero a unos les caía bien el partido Humanista,  Igualdad o el Frente Amplio, pero igual, pero a pesar de esto,  les caían muy mal los partidos.

Ese hecho tan obvio se va a reflejar en la votación de los delegados a la Convención Constitucional, porque, aunque a algunos les  caen bien candidatos de  algunos partidos políticos, igual van a votar por los que se dicen  independientes. Por algo, candidatos bien conocidos se declaran independientes. Porque saben, bien saben, que la etiqueta de partido es un pasaje al fracaso.

Ahora bien, varios han dicho que llamarte independiente no es una garantía que eres un buen candidato. Puedes ser un dirigente democrático, honesto e independiente y también puedes ser un dirigente burócrata, resbaloso y mentiroso e independiente. Por algo los candidatos independientes, como los de partidos deben presentarse a cabildos y asambleas democráticas para probar que son buenos y confiables.

En esas asambleas, los candidatos, tanto independientes como de partidos políticos, deben dejar claras las ideas que sostienen, los principios centrales en que creen y cómo los van a lograr. Pueden decir que hay que integrar el derecho al agua como parte de la Constitución, pero deberían decir también si creen que el pueblo debería tener derecho a la salud gratis, por ejemplo. O pueden decir que cada poblador tiene derecho a una vivienda digna en la nueva Constitución, pero deberían decir también si el trabajador debería tener derecho a negociar su sueldo con su patrón, sin represalias.

Algunos candidatos van a dejar claro que podemos ganar estos cambios en la vida  solamente con una revolución, porque ya aprendimos del golpe que los ricos de este país no quieren compartir su riqueza. Otros candidatos van a decir que no saben sobre ese tema, o que “veremos”. Pero en todo caso, cada candidato, independiente o de partido, tiene el deber de dejar claro lo que piensa, lo que quiere hacer como delegado, cómo ganar esos derechos y cuáles son sus principios.

Claro, puedes estar muy de acuerdo con todo esto, y todavía pensar que los partidos no nos sirven para nada y como consecuencia vas a  elegir un candidato independiente  antes de un candidato de un partido.

La mejor forma que un candidato de partido tiene de ganar el apoyo y votos, es probar por sus acciones pasadas  que no ha actuado “como los partidos”. Que es honesto/a, que acata  las decisiones de sus bases, que siempre deja en claro qué piensa y cómo va a actuar. Y que, si no está de acuerdo con su base sobre un tema, entonces renuncia a su posición porque no puede, por honestidad, apoyar  una idea cuando no esté de acuerdo. Es decir, las bases tienen todo el derecho de mandar a un candidato, pero el candidato tiene todo el derecho de decir que no está de acuerdo con ese mandato y retirarse.

Volvemos al tema de los independientes y sus principios. Es tan importante que los candidatos independientes hablen de sus grandes ideas y cómo esas ideas cambiarán la Constitución. Es tan importante,  porque esos delegados van a ser nuestros representantes. Van a proponer cambios en la Constitución, y esos cambios van a cambiar nuestras vidas. Por eso, tenemos todo el derecho de saber en qué tipo de líos nos van a meter y el por qué, por así decirlo.

Podemos votar por ellos porque estamos de acuerdo con los grandes cambios. Porque son revolucionarios, por ejemplo. O podemos votar por ellos a pesar de sus grandes ideas, y porque nos gustan los cambios en la Constitución que van a proponer. Por ejemplo, que estamos de acuerdo que las pensiones deben ser por lo menos tan altas (es decir bajas) como el sueldo mínimo. Pero cuando el mismo candidato nos dice que para lograr ese cambio, habría que tomar control de los bancos y las empresas grandes, quizás no estaríamos de acuerdo. Pero votaríamos por él o ella igual aunque quizás no estemos de acuerdo en la forma. Por ejemplo.

Lo que va a pasar durante este nuevo año, creo, es que varios de los candidatos independientes van a comenzar a conversar sobre TODA  nuestra vida, a pesar que son más conocidos por sus actividades por defender el agua, o para defender la mujer.

Vamos a escuchar mucho más debate sobre los cambios grandes que necesitamos, porque grandes cambios necesitamos en toda nuestra vida.

¡Buenas noticias entonces!

 

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