A propósito de CADEM y el Gobierno de Piñera: Las encuestas de opinión como dispositivo de manipulación política

Cada cierto tiempo, salen ciertas «encuestas de opinión» luego repetidas innumerables veces por los medios de comunicación masiva, diarios, televisión, y radio. Generalmente, en países donde unas y otras están prácticamente todas en manos de las derechas y los grandes grupos económicos, no es extraño que estos supuestos «estudios de opinión» sean más bien dispositivos de manipulación política y comunicacional a favor de las derechas y los intereses empresariales.

A veces, esto es tan evidente, como ocurre como en el caso de las encuestras de CADEM, que los mismos operadores de la encuestadora se ponen como «opinadores públicos» a penas ocultando su adhesión a las ideas y referencias de derechas. En el caso de Roberto Isikson, Director de CADEM, esto es notorio al nivel de lo indesmentible.

A veces, además, los propios medios de comunicación oligopólica reconocen esta relación, como en este reportaje publicado en el diario La Segunda el 21 de enero de 2019 (de acceso restringido pero que aquí reproducimos), del grupo comunicacional «El Mercurio», en el que explícitamente se muestra todo lo que aquí decimos.

 

Por lo demás, estos estudios rara vez aciertan con algún grado mínimo de cercanía en las predicciones que podrían ser más esperables que sucedan: Las encuestas electorales. Cualquiera puede hacer memoria y recordar los grandes fiascos que han tenido en este tereno, y, vaya «casualidad», el hecho de que siempre «se equivoquen» subvalorando las votaciones de las candidaturas medianamente disruptivas o de ruptura, como sucedió en el 2009 con Marco Enríquez-Ominami, a quien las principales encuestadoras le daba más de entre un 9% y un 13% y terminó obteniendo más de 20%, o de, en la última presidencial, o Beatriz Sánchez, a quien las principales encuestadoras le daban un promedio de 12% y terminó situándose, tal como ME-O, arriba de los 20 puntos.

Y ni hablar de lo que sucede yendo a otros terrenos más allá de lo electoral. ¿Alguno de estos estudios de opinión ha podido mostrar a cabalidad el enorme descontento y repudio que se ha ido incubando en nuestra sociedad desde hace décadas? Ninguno. Y es más: Han enfatizado elementos como la apatía, el individualismo, y una actitud a-política que más bien es un rechazo a la elite política y las instituciones del Estado, más que al ejercicio ciudadano de la participación y una democracia real. Ninguno de estos centros de estudios ha señalado nada de eso en años y años.

Lo señalado en esta nota es tan evidente que las conclusiones las puede sacar cada uno. Pero, para resumirlo en una idea, se puede decir que más que estudios de constatación de la opinión pública, estos son dispositivos para crearla, transformarla, y manipularla al servicio de quienes los realizan y financian.

 


 

Ver sobre este tema:

¿Es válido que Roberto Izikson de Cadem ayude al Gobierno a desplegar su agenda?, Germán Silva Cuadra, febrero de 2019, El Mostrador.

Radiografía a las encuestas: cómo se cocinan los cuestionados sondeos políticos, Daniel Martínez, febrero de 2017, El Dínamo.

Equipo editorial Revista De Frente

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