CulturaVenezuela: Alí Primera, el cantor de la Patria Nueva

El artículo del venezolano Marcel Roo es el primero de una serie que busca abrir a nuestro público latinoamericano elementos de la cultura venezolana.

Por Marcel Roo

 

“En 1967, estando detenido en los calabozos de Las Brisas, junto a muchos compañeros estudiantes, debido a las ‘medidas de alta policía del gobierno de Raúl Leoni, después del allanamiento de nuestra Universidad Central, pude constatar algo que me marcaría para siempre, para toda mi vida: la música cuando se pone a cabalgar en ella versos donde el protagonista es el hombre hecho combate, cuando el amor que se nombra ya no es tan solo el individual, el íntimo, sino el amor solidario para todos los seres humanos, cuando el verso, además de divertir proporciona elementos reflexivos y concientizadores, cuando la canción cumple estas características, repito, se convierte en un arma popular. Arma popular que defiende al pueblo contra la transculturización que niega su identidad  y su memoria libertaria, canción que ayuda a sostener la esperanza de una Patria, más digna y solidaria, en un patria más bolivariana”.

El fragmento con el cual abrimos este artículo pertenece a Alí Primera, el cantor mayor de Venezuela, y fue publicado en el diario El Nacional el 3 de mayo de 1982 bajo el título de Carta Abierta al Pueblo como fiel testimonio de esa personalidad que hizo del canto un compromiso de lucha por las causas solidarias y revolucionarias de América Latina y El Caribe.

Recuerdo que en cierta ocasión nos encontramos en la Plaza Bolívar de Caracas y luego del fraternal saludo que siempre intercambiábamos al vernos, me dijo que el dinero obtenido por el disco Canción para los Valientes había ido a la resistencia chilena contra la dictadura de Pinochet.

Así era Alí Primera: un hombre que no sólo cantaba a la solidaridad sino que hacía de ésta una conducta  vivencial. Fiel a esa postura ratificaba siempre que no era un cantor comercial de aquellos que “utilizan el dolor del pueblo para enriquecerse” y aseguraba que 70 por ciento de la regalías que percibía por sus discos lo repartía entre personas necesitadas. Por eso era un cantor distinto.

Cuando uno va por los barrios populares y habla de Alí siempre hay alguien que te dice “ese era mi hermano”, “él era mi compadre”, “él era de los nuestros” y así evocan la figura de este cantautor que se sembró en el pueblo antes de sembrar su cuerpo en la tierra aquél aciago 16 de febrero de 1985, en un absurdo accidente automovilístico.

Nunca indiferente a los reclamos de la gente y siempre guiado por las figuras preclaras del proceso político venezolano como el Libertador Simón Bolívar, Alí fue el alma fundamental de la llamada canción bolivariana que aún recorre el territorio latinoamericano. Una de sus frases preferidas era “Soy cristiano y comunista. Me bendice Dios y me guían Bolívar y Marx”.

Muy claro en sus principios nunca actuaba en televisión “porque no soy un producto comercial”. De igual manera afirmaba que no era un cantor de protesta y aseguraba que su canto era generador de conciencia: “Creo en el canto por la necesidad de multiplicar y hacer inmenso el grito de los humildes. Porque no será verdad si no son verdad los cantores. Porque el canto no es accesorio sino un brazo hermano en la lucha de los pueblos. Porque ha ayudado a crecer el vientre de esta tierra que espera el gran parto. Creo en el canto, todo luminoso y solidario. En el nombre del pueblo, de sus manos callosas, creo en el canto”.

Son numerosas las facetas de Alí Primera, pero siempre teniendo como norte la lucha de los pueblos por su emancipación. Su discografía es elocuente en este sentido. Allí están sus cantos a El Salvador revolucionario, la Nicaragua sandinista, el México profundo y el Chile rebelde, amén del Ché, Ho Chi Ming, Fidel, Allende y tantos héroes del mundo nuevo que aún no termina de nacer.

Desde sus primeros cantos, Alí llamaba al compromiso con el pueblo, por eso escribía: “Que mi canto no se pierda. Canción a canción, lucha a lucha iremos formando la canción que cante al pueblo que nos ha cantado siempre… Toma tu guitarra. Empuña tu conciencia y canta. Apunta tu compromiso contra quienes hacen que exista gente de nuestro pueblo viviendo sólo un poquito mejor que los animales”.

Con el Chile revolucionario en su Canción para los valientes afirmaba “Septiembre: ¡Solidaridad es un arma! Hay que dinamitar nuestra conciencia. Sin callar los poemas en la garganta, busquemos con nuestras manos la mejor canción contra las bestias… Septiembre, 1973: Un pueblo larguirucho y nuestro bajó del lomo de Los Andes violentos, metáforas para forjar un poema de Valientes. Flaca, amor ¿No es linda la canción que nos canta la gallá? Afinaítas, guitarra y puntería”.

Así recordamos a nuestro Alí,  el poeta que se elevó con su canto para convertirse en Patrimonio del Amor por la humanidad.

¿Quieres conocer la música de Alí Primera? Aquí «Canción para los Valientes», interpretada por el músico chileno-venezolano Jimmy Maguida. https://www.youtube.com/watch?v=DNi9sEUwRmM

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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