Alma de la canción uruguaya: Federico Wolf retorna a Chile este 21 de agosto

Atmósferas. La canción uruguaya contemporánea crea atmósferas: silencios que de pronto son una guitarra española o un redoblante, la voz como susurro o canto coral. Federico Wolf es un buen ejemplo de esa manera de hacer y vivir la música. Retorna al país que lo acogió por largas temporadas a presentar «Cáscara», su último disco, este 21 y 23 de agosto en Santiago y Valparaíso. #DeFrente conversó con él.


Por Miguel Fauré Polloni

 

 

 

-Tu último disco pareciera tratar de recuperar la esencia de las canciones, a veces distorsionada después del “mejoramiento” que hace la técnica. ¿Por qué esa búsqueda?

 

 

Busco registrar tomas nativas que dejen en claro la médula compositiva y cual es la base de construcción de mis canciones. Siempre creo paralelamente la letra, melodía, armonía y percusiones. Esta forma aliviana las canciones y dejan espacios que toma la poesía, por más decir, fundamental. Por esta razón he vuelto a tocar a voz y guitarra también. Es la forma más placentera de sentir la canción. También coincido con que este trabajo, a diferencia de los anteriores, permite errores minúsculos que enriquecen las tomas. La perfección es hoy, para mí, poder jugar con las imperfecciones que pueda tener una grabación, a favor de que se sienta el cuerpo y alma allí dejados.

 

 

-¿Qué es lo que tu música trata de generar en el receptor? ¿Qué desearías que provocara?

 

Emoción. Compongo para digerir mis propias emociones, para resolverme. Así ahorro sesiones de terapia. Es muy gratificante sentir que se van a girar por otras vidas, que toman distintas dimensiones y la metáfora tiene mil interpretaciones según el que escucha, según su historia. Esa es mi paga.

 

 

-Más allá de la riqueza cultural diversa de tu música, ¿Cuánto del Uruguay hay en tus composiciones?

 

 

Toda su base. Los apoyos, la forma de escribir, la forma de emparentar los acordes, la rítmica, etc. Siempre seré un uruguayo tratando de tocar… por ejemplo cueca. Hay un entendimiento físico y sensorial que lo define el lugar de donde provenís y que en mi caso siempre me delatara como un forastero o invitado del ritmo de otros lugares. Desde estas diferencias y mezcolanzas salen nuevas formas que también enriquecen a la música. Lo define hasta la situación geográfica. Son moldes que definen todo, hasta tu forma de caminar.  Hay mucho de Uruguay en mi música.

 

 

-¿Cómo fue el Uruguay que te encontraste al regresar tras tantos años viviendo en Chile?

 

 

Los tres gobiernos consecutivos socialistas han hecho hincapié en la educación, la cultura, por lo tanto me encontré con un Uruguay repleto de centros culturales, teatros restaurados, plazas, ciclovías, espacios sociales. Es un país que tiene sus contras también. Su inflación lo hace caro y a su vez inseguro. Los procesos son de largo aliento. Hay que bancarlo. Yo estoy. Muy feliz de haber vuelto y reencontrarme con las costumbres, mi familia y amigos.

 

 

 

-Conversando con Emiliano Brancciari, vocalista de No Te Va Gustar, me recomendó el nuevo movimiento de rap y hip hop entre los jóvenes músicos uruguayos. ¿Qué artista de la nueva generación recomendarías?

 

 

Yo les aconsejaría escuchar la base primero. Jaime Roos, los que Iban cantando, Eduardo Mateo. Alfredo Zitarrosa. Ellos los van a conducir a escuchar todo lo demás y podrán entender para luego poder amar lo que escuchen. Urgar es posterior creo.

 

 

-¿Qué va a encontrar tu público en el próximo concierto que brindarás en Santiago y Valparaíso?

 

 

Nos juntamos dos amigos: Luis Barrueto en percusiones y yo para presentar este disco que encierra canciones muy cercanas y concretas. Van a ver todo lo que puedo dar hoy como músico. Si no doy mas es porque todavía no se como hacerlo. Vayan que les va a gustar y vamos a dejar todo en el escenario. La sala es preciosa y se escucha muy bien. Los esperamos.

 

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