«Análisis espacial de PARASITE, de BONG JOON-HA»: Por Felipe Lagos

 

Por: Felipe Oscar Lagos Díaz

 

Proliferan las referencias a las clases sociales, división de clases e incluso lucha de clases, en torno al film Parasite, de Bong Joon-Ha. En el presente artículo queremos contribuir con elementos analíticos que permitan profundizar en estas categorías que, al ocuparse de manera directa y enunciativa, muchas veces influencian cierta liviandad interpretativa, volviéndolas ociosas, cuando realmente su reemergencia en el debate público global es absolutamente significativo. 

Para esto, realizaremos un examen de lo que podríamos llamar la espacialidad de la obra, centrándonos en las categorías de vertical, concéntrico y coral, que han sido utilizadas en distintas críticas cinematográficas.  

El mismo autor, que fue a la vez el director, guionista y productor, ha dicho que la estructura narrativa de Parasite es “vertical”, descripción que inmediatamente nos sitúa en un ámbito de interpretación espacial. 

Esto hace referencia a varios elementos de la producción del rodaje: en primer lugar, al desarrollo del film, desde la contextualizaciones o planteamiento de la historia, personajes y ambientes, hasta llegar al desenlace o resolución; en segundo lugar, a las acciones mismas de los personajes, que suben y bajan escaleras, calles, colinas urbanizadas, desde sótanos, semisótanos, patios, segundos pisos o edificios, “conectando lo visible con lo escondido y mostrando la interdependencia entre ellos”; en tercer lugar, en el tópico de ascenso o descenso social, expresada en las imágenes alegóricamente optimistas y radiantes o catastróficas y dantescas; en cuarto lugar, en la contienda de los sujetos, que no sólo es asimétrica, sino que está abiertamente situada en un conflicto de abajo a arriba y de arriba abajo; y en quinto lugar, en los tránsitos de géneros cinematográficos, de la comedia familiar, de estafa, drama, suspenso, hasta llegar a la tragedia y al thriller de horror. 

Este “andamiaje dramático” de “estructura vertical”, produce un efecto de vértigo, tanto en los personajes como en el espectador. Podría aquí desarrollarse una línea de influencia y referencia en torno a la película que lleva por título, precisamente, Vértigo, de Alfred Hitchcock, que también nos narra una historia de estafa y suspenso, usurpación y dependencia, en una palabra, de parasitismo

Otro elemento espacial, signado por la verticalidad de las relaciones y que simboliza patentemente la diferencia entre la familia Kim y la familia Park, es la narrativa urbana, la problemática de la vivienda y del hábitat. Podemos entender el concepto de hábitat tanto en su sentido urbanístico o arquitectónico, es decir, el del espacio construido, como en el sentido biológico, que hace referencia a un lugar con determinadas condiciones para que viva un organismo, en este caso, los parásitos. 

Los Kim habitan un “semisótano”, que en Corea del Sur se conocen como “banjiha”, cuyas ventanas pequeñas quedan a ras de piso, generando una panorámica de subsuelo, exponiendo a la vista de la familia a los borrachos que orinan en la calle o al servicio de fumigación municipal. 

Los Park, por el contrario, viven en la zona más lujosa de la ciudad, con amplias habitaciones, ventanas y ventanales, una limpieza y limpidez colosal, estilos modernos y posmodernos, un patio y jardín que parece, nada más ni nada menos, que un verdadero parque…   

Cabe señalar aquí que “Park” es un apellido tradicional coreano que, por un lado, se remonta al rey Park Hyeokgeose y es hipotéticamente inclusivo de todos sus descendientes, y por otro, hace referencia a la palabra inglesa cuyo significado es “parque”, mientras que el apellido Kim, es el más común en la península de Corea y por sí solo no tiene ningún significado específico. 

Volviendo a la problemática de la vivienda, mientras la arquitectura y el diseño del hogar de los Park es decorativo, artístico, ostentoso y el dueño anterior de la casa había sido el mismísimo arquitecto que la construyó, el hogar de los Kim no es ni siquiera una casa.   Las “banjiha fueron trincheras y bunkers de emergencia, ante la invariable amenaza por el conflicto entre las dos coreas, “y no fue hasta la crisis inmobiliaria de los 80 que el gobierno legalizó su alquiler como vivienda”.

El dramatismo de la división de clases y de la desigualdad se expresa, entonces, en algo tan básico como la “vivienda”, e incluso puede llegar más allá, aún más natural y naturalizado, como es el acceso a la luz solar. En una entrevista, Bong Joon-Ho explica: “Mientras más pobres eres, menos acceso tendrás a luz solar y así también es en la vida real: tienen acceso limitado a ventanas”.

En un breve pero acucioso y revelador estudio periodístico de Stefania Gozzer, donde intenta responder a la pregunta acerca de si Corea del Sur es tan desigual como la retrata Parasite, la autora nos informa que los alquileres suponen el 50% del salario; que muchas de las viviendas son tan pequeñas que uno o dos residentes bastan para colmarla; y que el alquiler más común, denominado “chonsei”, consiste en  el deposito “de golpe” de una cantidad equivalente al 50% o 70% de la casa o departamento, lo que significa que “para alquilar una vivienda hay que tener ahorrados cientos de miles de dólares”.

Paradojalmente, entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la entidad situaba en 2017 a Corea del Sur como uno de los mejores países en cuanto acceso a la vivienda. Aquí se presenta un componente importantísimo de la ficción como reflejo supuestamente engañoso de la realidad y la estadística como algo ajeno a lo ilusorio, cuando más bien la verdad tiene estructura de ficción

Para el film, los lugares en los que se desarrolla la historia fueron utilizados parcialmente, modificados e incluso inventados, pero aun así “… la mayoría de espectadores surcoreanos pensó que la vivienda y el callejón eran uno de tantos de los que comúnmente se encuentran en Seúl”.

Del mismo modo, en contraste con el informe del organismo internacional, la ficción refleja con mayor autenticidad la cotidianidad y, por tanto, la “verdad” de las y los ciudadanos surcoreanos. 

Esta reflexión en torno a la ficción y el reflejo de la realidad, nos sirve como puente o pasaje a otro dispositivo que nos permite realizar una reflexión espacial del film: lo concéntrico, es decir, aquello que comparte el mismo centro, eje u origen, como los círculos, tubos o discos. También se podría describir como una “metáfora del espejo”, donde una familia es el espejo de la otra. Pero no sólo en el sentido de, por ejemplo, que los Kim y los Park tengan los mismos integrantes (padre, madre y dos hijos, hombre y mujer), sino en la interrelación “siniestra” entre las, no ya dos, sino tres familias…, que se van descubriendo y construyendo a sí mismas en relación a la otra.  

Los elementos concéntricos son complementados con los contrastes. Ambos casos, como si fuesen un eco –de acciones y reacciones, de causas y efectos–, van generando variantes de las problemáticas de las clases sociales, la división de clases y la lucha de clases.  Esto hace que la crítica social exhibida en Parasite no sea, sin embargo, partidista o militante, como se pudiera pensar, puesto que un nihilismo metódico escruta y se despliega sobre todos los personajes. 

Ese nihilismo se puede apreciar en el fenómeno de que “ambos mundos”, de alguna manera, se parecen; en el hecho de que “el plan de la familia pobre es, en última instancia, ser como los ricos”; en el mordaz planteamiento de que los Park “son buenas personas porque son ricos”; e igualmente –debemos decirlo– en cierta crueldad de los de abajo, de los excluidos, de los no privilegiados, expuestos a la alienación del consumo, la competencia y el individualismo del sistema, y que recuerda a la agresividad constitutiva del duelo o la depresión; al nexo que hace Walter Benjamín entre Potemkin y Kafka o la misma descripción de la personalidad diabólica de Kafka que realiza Elias Canetti, que contrasta radicalmente a la imagen de victima popularizada en los distintos prólogos de Borges sobre el autor bohemio. 

Indudablemente, la temática kafkiana, ya sea por lo absurdo o tremendamente complicado, como por la dialéctica entre víctima y victimario, esta presente en Parasite, que podría todavía entenderse como una alegoría de La Metamorfosis.  

Este complemento entre lo concéntrico y el contraste, se expresa también en el aprovechamiento y la interdependencia entre las familias, tanto en lo concerniente a las necesidades como los anhelos, de dinero y de bienes, de control y seguridad, en definitiva, de poder. La familia pobre tiene absoluta conciencia de la vida de la rica, y la escena sexual entre el matrimonio Park, donde la señora Park le dice a su marido “cómprame droga”, o cuando el señor Park pide a su esposa que compre ropa interior barata, fetichizando a la gente común, da cuenta de su completa conciencia de la realidad de la pobreza. En ambos casos, la conciencia del mundo que contrasta, expresa también la autoconciencia.   

Emerge así la dialéctica del amo y del esclavo, donde, si bien es fácil decir cuáles son las familias pobres y empleadas, mientras los Park son los ricos y empleadores, la pregunta acerca de quiénes son los parásitos de quiénes, no es tan sencilla de responder, puesto que el Amo no es un auténtico sujeto, sólo es una etapa, que está en constante búsqueda del reconocimiento de los Esclavos….

El último elemento espacial que queremos destacar es la idea de coralidad en el desarrollo de la trama. Antes de explicar qué es lo coral, debemos definir un concepto que habíamos dado por entendido o que no habíamos necesitado explicar hasta ahora, la idea misma de “espacio”. Para Henri Lefevbre el espacio no es sólo el lugar donde nos desenvolvemos, donde producimos (producción en el espacio), sino que él mismo es “producido” o “formado” (producción del espacio)

De ahí la importancia de la coralidad, en tanto composición para ser interpretada a varias voces, de la “historia coral” que es Parasite, donde el protagonismo es grupal, de coexistencia. Las identidades o características de los personajes son singulares, pero complementarias. ¿Quién ocupa el rol protagónico? Ninguno en especial. ¿Hay personajes secundarios?  No. Por el contrario, se trata de una obra donde “hay un tiempo, una escena, un retrato magistral, para cada uno de ellos”

De este modo, la producción del espacio de Parasite es colectiva, por lo que la realidad o cotidianidad narrada, a pesar de sus diferencias y desigualdades, puede ser compartida. 

No obstante, este “compartir” no es tanto parte de la realidad representada como de la ficción creada, que se despliega a la vez como planteamiento dramático y crítica social del problema de las clases, la división de clases y la lucha de clases, y su posibilidad de superación, en el arte y en la vida, por medio, por un lado, de lo colectivo, y por otro, la personalidad liberada del parasitismo.  

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Ardila, Andrés. Parasite y las tensiones entre clases sociales, culturas y géneros cinematográficos. En: https://razonpublica.com/parasite-las-tensiones-clases-sociales-culturas-generos-cinematograficos/

Benjamin, Walter. Franz Kafka. Para una crítica de la violencia y otros ensayos. Iluminaciones IV. Ed. Taurus, 2001. 

Canetti, Elias. El otro proceso de Kafka. Muchnik Editores, 1981. 

García Serrano, Federico. Parásitos: thriller tragicómico y “muy” familiar. En: https://www.elpuenterojo.es/wp-content/uploads/2019/11/Par%C3%A1sitos.pdf

Gozzer, Stefania. “Parasite” gana el Oscar: ¿es Corea del Sur tan desigual como retrata la película? En: https://www.bbc.com/mundo/noticias-51445921

Jones, Eileen. El capitalismo y los parásitos. En: https://www.nuso.org/articulo/el-capitalismo-y-los-parasitos/

Klein, Melanie. El duelo y su relación con los estados maniacodepresivos. “Contribuciones al psicoanálisis”. Obras Completas. Buenos Aires: Paidós-Hormé, 1978.

Kojéve, Alexandre. La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel. Buenos Aires, La Pléyade, 1982. 

Lacan, Jaques. De un Otro al otro. Seminario 16. ClEd. Paidós 

Lefevbre, Henri. La producción del espacio. En: file:///C:/Users/Prestamos2/Downloads/880-4148-1-SM.pdf  

Sánchez, Andrés. Deconstruyendo los escenarios, reales e imaginados, de «Parasite» en Seúl. En: https://www.efe.com/efe/america/destacada/deconstruyendo-los-escenarios-reales-e-imaginados-de-parasite-en-seul/20000065-4171400

Torres, Lorenzo. Un juego siniestro de familias concéntricas. En: https://www.makma.net/un-juego-siniestro-de-familias-concentricas/

 

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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