¡Aún resuenan los Recados de Gabriela Mistral a Augusto C. Sandino!

Por María Luisa Robleto – Embajadora de Nicaragua en Chile

El 19 de Julio de 1979,  una noticia conmovía al mundo: “La Revolución Sandinista triunfa en Nicaragua”. Fue la culminación de una de las revoluciones más notables de la  historia reciente, por las características  únicas y  excepcionales  de sus líderes y un pueblo valiente y sabio capaz de llevarla a cabo.  Arribamos, este año, a nuestro 40 aniversario,  y con el propósito de honrar la relación establecida entre el General Augusto C Sandino y la poeta y Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, la Embajada de Nicaragua en Chile, ha escogido publicar la segunda edición del libro: Gabriela Mistral y  Augusto C Sandino. Del Pequeño Ejercito Loco a la Gesta Sandinista.

Nos acompañan en este homenaje, al igual que en la primera edición: la Sociedad de Escritores de Chile; la Fundación Premio Nobel Gabriela Mistral y dos destacados intelectuales nicaragüenses: Aldo Díaz Lacayo y Carlos Fonseca Terán.

El ideario de la Revolución Sandinista, fue inspirado en nuestro héroe nacional Augusto C Sandino, “General de los hombres libres”, quien encabezó la resistencia a la intervención militar de los Estados Unidos en Nicaragua, durante casi seis años, entre mayo de 1927 y diciembre de 1932.

Augusto C Sandino, el General del Pequeño Ejército Loco de voluntad de sacrificio. Así, Gabriela Mistral,  bautiza a este grupo de combatientes,  porque en este nombre se conjugaba la enorme tarea por realizar y la locura preñada de una fe irreductible para abordarla. No se equivocó Gabriela,  quien pendiente de los acontecimientos políticos y sociales de la época, describiría esta gesta como una epopeya, como un momento único,  solamente comparable a las guerras nacionales de  la independencia, y así lo escribió:

“Desde los años 1810, o sea desde el aluvión guerrero que bajó de México y Caracas hasta Chile, rompiéndolo todo para salvar una sola cosa, no habíamos vivido con nuestra expectación un trance semejante.”

Las cartas o “recados” que Gabriela Mistral dirige al General Augusto C Sandino, entre 1928 y 1931, contienen los más apasionados escritos que se conocen  sobre la guerra de guerrillas, en contra de la invasión de los marines norteamericanos en las montañas de Segovias en Nicaragua.

El General Augusto César Sandino recibe los recados por cartas o telegramas que le llegan a El Chipote, Cuartel General de su Ejército. Agradecido, por el apoyo internacional que le brinda la voz de la poeta,  y admirado de su visión política,  le otorga el título honorario de Benemérita del Ejercito Defensor de la Soberanía. Este título es el más alto honor que el General Sandino concede a la intelectual chilena. Los dos personajes no se encuentran nunca físicamente pese a que Gabriela visita Centroamérica, en el periodo de la intervención norteamericana.

En este tiempo, el General Augusto C. Sandino hace frente a  la guerra y la sedición. Junto a 29 de sus hombres rechaza el pacto de su partido con el representante del presidente norteamericano y se alza en armas mientras dura la presencia extranjera. Es así como de forma categórica y valerosa lo expresa en sus acciones y palabras: Nicaragua probó ante el mundo que su honor nacional no se humilla; que le quedan todavía hijos que ofrendarán su sangre para lavar las manchas que sobre ella puedan echar los traidores.[1]

Después de la victoria, su heroica resistencia y retiro de las tropas extranjeras el 1 de enero de 1933,  el General firma la paz por el bien de su patria y accede a desarmar a su ejército. Traicionado por los políticos de la época,  trasciende a la inmortalidad el 21 de febrero de 1934. Luego de su muerte, se instala en Nicaragua un oprobioso régimen dictatorial.

Pero como sabemos, el pueblo no se rinde y en 1961,  durante la oscura noche de la dictadura somocista, surge El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) retomando las banderas del General Augusto C Sandino y su visión inicial. Su legado fue el  fundamento, las huella necesaria  para llevar a hombres y mujeres por el arduo camino de la revolución, donde la muerte y el peligro, representados por  enemigos internos y foráneos,  hicieron tropezar las intenciones, pero nunca claudicar.

Han transcurrido, largos  años de una historia de heroica guerra de  liberación, de porfiada resistencia, desde que Gabriela Mistral  clamara por el sacrificio del General Sandino y por la autodeterminación y soberanía de Nicaragua. Todo en la misma Nicaragua que hoy nuevamente clama por los mismos principios y se defiende de las mismas amenazas. Hoy igual que ayer construiremos nuestra propia libertad y lucha por la justicia heredada como sagrada bandera, con el sentido de la dignidad y el honor del General de Hombres Libres.

En la misma América que soñaron Bolívar, Martí, y Sandino: ¡¡Gabriela, tus recados aún resuenan!!

 

[1] Citado por Aldo Díaz Lacayo: Gobernantes de Nicaragua 1821-1956. Guía para el estudio de sus biografías políticas. Managua, Aldilá editor, 1996, p.136.

 

Corresponsal para Revista De Frente

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