Bolivia: Triunfo aplastante – OEA en el suelo – Ultraderecha al acecho

Por Pablo Parry

#DeFrente

El triunfo del Movimiento al Socialismo (MAS) y de la fórmula electoral Arce – Choquehuanca en Bolivia representa una derrota contundente contra el golpe de estado que derrocó al presidente Evo Morales en 2019, así como un clivaje que marcará un giro en la política regional hoy dominada por los sectores más reaccionarios de la derecha latinoamericana.

El fracaso de las dos principales alternativas de la derecha (Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho) ha sido de tal magnitud que ni siquiera sumando toda la votación son capaces de generar una mayoría social y política. Los costos de la crisis económica y de la gestión sanitaria del COVID-19, así como la brutal represión a la que fue sometido el pueblo boliviano tras el golpe, pasaron una factura notable a las fuerzas reaccionarias que rompieron el orden democrático el 10 de Noviembre del año recién pasado.

A lo anterior se debe sumar la complicidad de la OEA y de su Secretario General, Luis Almagro, quienes validaron la asonada golpista acusando un falso fraude electoral por parte del MAS en las elecciones pasadas, cuestión que con el avasallador triunfo de la formación azul este 18 de Octubre quedó totalmente desmentido, considerando que Arce Catacora ganó en prácticamente los mismos lugares en donde había sido re-electo el presidente Evo en los comicios del año pasado, principalmente en las zonas del área occidental de Bolivia (A saber, La Paz, Cochabamba, Oruro, Pando, entre otros) que han sido, al menos desde 2006 hasta la fecha, bastiones electorales del masismo.

Sin embargo, hay elementos que no pueden ser mirados en menos para efecto de la coyuntura política que se abre a partir de estas elecciones. Si bien la reacción ha sufrido una durísima y contundente derrota en este proceso, no se puede desconocer que la extrema derecha se ha logrado consolidar como una minoría fuerte y bien organizada. Al ver los resultados electorales, es imposible ignorar el hecho que, tomando la votación de Camacho y Chi Hyung Chung, la ultraderecha se acerca peligrosamente al millón de votos. Aquello indica que existe un sector importante (aunque minoritario) de la población boliviana que se ha visto permeada por la «bolsonarización» de la política latinoamericana, principalmente en los departamentos de Santa Cruz y el Beni, lugares históricamente contrarios al proyecto político del MAS y que han destacado por ser reductos del golpismo y del separatismo que, en 2009, llevó al país al borde de la balcanización.

Ante estos hechos, el nuevo gobierno tiene la responsabilidad y el deber histórico de enfrentar la amenaza latente que implica el nacionalismo santacruceño, así como la refundación de las FFAA y la depuración de aquellos elementos reaccionarios que hicieron posible el golpe de 2019. El futuro y la continuidad del proceso de cambio depende de ello.

 

Imagen extraída de lostiempos.com

Corresponsal para Revista De Frente

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