Chile: Entre EEUU Y China

 

Por: Miguel Silva

 

¿Qué futuro queremos? Quizás un futuro más independiente de los grandes poderes, donde las inversiones (y poder) chinas debiliten la capacidad de los gringos de dirigir el país según sus intereses. Quizás un futuro donde, más que extraer las materias primas, podamos fabricar bienes de alta tecnología. O quizás un futuro donde el poder popular controle el país.

Estas son las preguntas provocadas por la visita a América de un diplomático de alto nivel de la casa Blanca.

No es tan a menudo que podemos ver las motivaciones detrás de una visita “geopolítica” de un representante de los EE.UU. Pero en el caso de la visita de su Secretario de Estado, Mike Pompeo, quedó muy claro el propósito de su viaje: proteger la región de una “invasión” de las inversiones chinas.

Claro, lo que está provocando esta reacción histérica por parte de los gringos es el éxito de Huawei en vender su tecnología 5G a Australia, Alemania y Japón. ¿Próxima venta…América Latina?

Y también queda claro que, con más y más éxito relativo frente a los gringos,  viene más desincronización entre el poder económico de China y su magro poder armado y geopolítico. Desde hace tiempo podemos ver qué es el desequilibrio, es el desarrollo desigual y combinado entre el poder económico y el poder político, que propulsa un país hacia una nueva  geopolítica.

¿Próximo paso… imperialismo chino?

Algo podemos achuntar de los pensamientos de los EE.UU. frente a China porque Pompeo describió las inversiones chinas como “corrosivas”. ¿Corrosivas de qué?… del poder geopolítico de su país.

Históricamente, el país inversionista más grande en Chile ha sido los EE.UU., seguido por Canadá y España. Pero esa situación podría cambiar, como ha cambiado en Perú, donde el capital chino ya controla la minería y la pesca. Llama la atención que Brasil copa el 55% de la inversión china en América Latina y que Pompeo no visitó Brasil.

Ahora bien, aunque el comercio entre los EE.UU. y Chile suma  unos 24 mil millones de dólares al año, el comercio entre China y Chile es mucho más… unos 40 mil millones. Pero China, hasta ahora, no invierte casi nada de capital en Chile, situación que Pompeo quiere hacer permanente.

Algunos nos dicen que hay que dar la bienvenida al capital chino porque ese cambio va a bajar el perfil geopolítico de los gringos, y eso es bueno, porque podría liberar el país de las cadenas económicas y geopolíticas gringas. “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”, por así decirlo.

¿Cómo se traduce ese punto de vista en la práctica?… en Perú por ejemplo se ofrecieron contratos con menos control medioambiental al capital chino en la minería. ¡Hay que ayudar a los amigos!

Pero, ¿es eso lo que queremos los que no creemos en el capitalismo?… ¿O queremos que los trabajadores tengan más confianza en ellos mismos, y no en poderes ajenos?

Bueno, esta discusión me hace recordar un comentario que hizo Valentina Olivares del FA en CNN la otra noche. Hablando sobre los capitales gringos y chinos, opinó que lo que queremos acá es mejor educación para tener la capacidad de fabricar productos que podamos vender en el mercado internacional, y así evitar ser una economía de puras materias primas.

Si nos hacemos la pregunta… ¿es eso lo que queremos los que no creemos en el capitalismo? Porque lo que planteó Valentina es que lo que queremos es un tipo de producción que sea un buen negocio sustentable, en el mismo sentido planteado por los economistas que creían en la sustitución de importaciones hace medio siglo atrás.

¿Es eso lo que queremos los que no creemos en el capitalismo?

En otras palabras, ¿queremos organizarnos para crear buenos negocios que van a dar (¡quizás!) mejores condiciones para los trabajadores del país?

¿O vamos a dejar esa obra en las manos de aquellos que creen en el capitalismo y organizarnos para ayudar a los trabajadores a luchar por ganar lo más posible de esos negocios nuevos, y así alcanzar la confianza en sus propias capacidades y así ver que ellos y ellas mismas son capaces de crear OTRA forma de producción?

En fin, si tú crees en crear un nuevo gobierno anti-neoliberal, con control estatal sobre el capital, como un paso adelante, vas a concentrar tus energías en la creación de negocios sustentables que creen un mejor futuro para la economía (capitalista) del país, y dejar el cambio “más profundo” para el futuro. Va a dar fuerza a los nuevos negocios en una especie de contrato social. ¡Hay que ser realista y no ultra!… es el sentido de esa política.

¿Es eso lo que queremos los que no creemos en el capitalismo?

Es cierto… el debate de “EE.UU. o China” tiene mucho en común con “contra el neoliberalismo o contra el capitalismo”, porque en ambos casos podemos hacer los cambios grandes… después.

O por el otro lado, podemos decidir que la organización de base, la independencia y la confianza de millones de trabajadores, pobladores y estudiantes es la base de todos los cambios importantes entonces su independencia y conciencia debe comenzar hoy.

Todo esto es lejos de ser un debate nuevo. Fue el centro de la pelea entre Clotario Blest y su pensamiento sobre la autonomía de la CUT de 1953 y los que querían formar una alternativa parlamentaria, el FRAP.

Y también fue el centro del debate entre los que querían avanzar con el Poder Popular durante los mil días de la UP y los que querían consolidar lo ganado en el parlamento.

 

¡¡El futuro de la revolución o el futuro del capitalismo renovado ya ha comenzado!!

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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