Chuao, Venezuela. El pequeño pueblo donde fracasó la última incursión mercenaria de los EEUU

Por: Moreno

El pasado 4 de Mayo del 2020 apareció en todo el mundo la noticia de la detención de ocho mercenarios en las costas de Chuao, pueblo venezolano ubicado en una zona costeña en el extremo norte del municipio Santiago Mariño, Estado de Aragua. Los intrusos fueron aprehendidos por pescadores y personal policial, entre ellos había dos mercenarios estadounidenses relacionados a Silvercorp USA, compaña de seguridad que intentó un “golpe privado” para secuestrar a Nicolás Maduro y obtener los US$15 millones que ofrece el gobierno de Donald Trump por el presidente de Venezuela, según BBC Mundo. Ante la fallida operación resultó muy llamativo que dos policías (una mujer y un hombre) más un piño de valientes pescadores pudieran detener una incursión marítima de mercenarios profesionales que contaban con un gran arsenal militar de guerra.

Como evidentemente era imposible que dos policías con una pistola y una escopeta detuvieran a ocho expertos y profesionales mercenarios, ya que bastaba con darlos de baja y adentrarse en la selva colindante, muchos contrarios al gobierno de Nicolás Maduro especularon por redes sociales que la situación se trataba de un montaje, que era otra de los shows para distraer la atención mediática del Gobierno. Sin embargo, como no se suele mencionar, estos mercenarios no sabían de que en Venezuela hay millones de milicianos y milicianas que se sumaron voluntariamente a defender su proceso, entre ellos y ellas: campesinos/as, pescadores/as, obreros/as, trabajadores/as del pueblo en general. Por lo que no estaban preparados para que los pescadores de Chuao, un pueblito tan pequeño y recóndito de Venezuela, defendieran su tierra utilizando una formación, lenguaje y organización militar por no estar dispuestos ni dispuestas a tolerar su incursión terrorista.

En entrevistas de Telesur habitantes de Chuao cuentan que los mercenarios les decían que venían como apoyo a su liberación, que venían a derrocar a Maduro y que necesitaban apoyo. Luego de que recibieron la negativa de los pescadores usaron una segunda técnica, ofreciendo dólares en efectivo, lo que podría haber significado salir de la crisis a más de alguno de ellos, pero aún así los mercenarios recibieron una respuesta negativa.

¿Es posible que ocho mercenarios se enfrentarán a todo un pueblo que tiene formación militar?, ¿cómo asegurar que podían salir con vida de ahí?, ¿por qué no suponer que estos tenían también armamento de guerra? La verdad es otra triste historia de la derecha obtusa que no logra comprender fenómenos de solidaridad y compromiso de este tamaño, ellos solo consideran pagar para obtener lo que quieren, pero aún así cabe mencionar que el dinero no lo compra todo y más tarde que nunca el capitalismo será absorbido por la organización popular y comunitaria.

El pueblo de Chuao y la Revolución Bolivariana

Ustedes se preguntarán ¿Cómo puede ser que pescadores/as, campesinos/as, choferes y trabajadores/as humildes participen como milicianos y milicianas de la revolución Bolivariana de manera voluntaria? ¿Acaso no es la misma revolución que muchos países tildan de dictadura? ¿Cómo es que, a pesar de las profundas dificultades económicas, políticas y sanitarias que vive el pueblo venezolano estas personas defienden con su vida su Patria?

Chuao es un pueblo pequeño en la costa del estado de Aragua, frente a EE.UU. y cerca de las costas de Colombia, solo accesible por mar para el transeúnte común, rodeada de vegetación abundante, cascadas y una playa caribeña paradisiaca. Se dedica principalmente a la pesca y al cacao, de calles tranquilas y un ambiente familiar, rodeada de mensajes de revolución y una sencillez placentera. Es un pueblo que en palabras de Chávez “está saltando del viejo modelo colonialista al modelo socialista, ¡un salto de siglos!”. Además todos y todas quienes habitan ahí saben perfectamente de Chile, de Allende y de Víctor Jara, están orgullosos de su tierra y de su patria, así como de su modo de vida y convicción socialista.

Pero ¿cómo llegó ese pueblito a convencerse tan férreamente del socialismo? ¿qué clase de genio era Chávez para llegar y convencer al campesino más humilde de los lugares más recónditos del país de construir un sistema para su propia liberación?

Los habitantes de Chuao, en su acento campesino característico, me comentaron que la contienda en la primera elección de Chávez fue arrecha, no tenían mucho acceso salvo algunos canales abiertos de TV y por ahí, alguno que otro militante de izquierda que alentaba a su comandante. Jamás imaginaron lo que llegaría a convertirse su pueblo, ni lo que significaría realmente la revolución Bolivariana. En las zonas más oscuras de la memoria del Estado pre-revolución, Chuao no era visitado nunca por las autoridades nacionales o locales, en sus palabras, “de que le serviría esta cantidad de votos”, es lógico que pensaran que quizás las cosas con Chávez mejorarían, pero no llegaban a imaginar que sus vidas cambiarían completamente.

Grande fue la sorpresa a meses de la elección de Chávez, cuando un helicóptero del ejército aterrizaba en el pueblo, muchos y muchas de ellas jamás se habían acercado a un aeropuerto y menos ver un helicóptero. La sorpresa fue mayor, cuando se enteraron que la persona escoltada por militares era el propio Ministro de Economía, “’Él llegó a preguntarnos qué necesitábamos y que problemas económicos teníamos” nos contó un compañero de la zona. Previo a Chávez la mayoría de los y las habitantes de Chuao trabajaban en una empresa extranjera de exportaciones de cacao y en los pocos botes que habitaban el lugar, muchos de ellos lucrosos negocios de arriendo para sus dueños. La relación de dependencia y el abandono del estado hacían de Chuao el lugar perfecto para reproducir una lógica de explotación Colonial que tanto aman los ingleses.

“Y allá nuestro cacao, producto del sudor de los trabajadores, llena de dinero a esas empresas capitalistas que dominan el mundo. Y resulta que aquí, más de 500 años sembrando cacao, y la mayoría del pueblo, los que producen, nacen, viven y mueren en la pobreza. Eso tiene que cambiar, compadre, es como el petróleo: nos succionan la tierra y nos dejan en la miseria”. Comandante Chávez

La Revolución les devolvió la tierra y la empresa de cacao, les dio más botes para poder trabajar y camionetas para poder trasladar sus productos, declaró su entorno parque natural para evitar así su explotación y mejoró considerablemente la infraestructura del pueblo. Y es que la fórmula es sencilla, si el pueblo logra progresar por su propia cuenta, bajo su propia organización, se transforma en menos carga para el Estado y mejora la calidad de vida de toda su gente de manera permanente, ese progreso, sin embargo, es colectivo, es comunal, socialista, y no bajo principios capitalistas.

La revolución invirtió en Chuao más de 10 millones de euros para que se transformará en una zona turística y centro de producción de unos de los cacaos más prestigiosos del mundo. Cuentan los locales lo impresionante que fue, posterior al abandono del Estado, ver a la armada y los militares trabajando en el transporte de materiales, el cemento, la madera, algo realmente inimaginable, los y las trabajadoras de Chuao comenzaron a sentirse importantes recordando su humanidad, protagonistas de sus propios procesos.

Poder popular y vida en comunidad

Chuao, ya transformado en consejo Comunal, algo similar a una asamblea territorial, controla la producción del sector con Cooperativas y Empresas de Propiedad Social Directa Comunal (EPSDC), son todos y todas dueñas del transporte, promueven la cultura y la vida en comunidad. Así es como en las noches que estuvimos en Chuao, ya con calles pavimentadas y luces, se proyectan películas en la iglesia de la plaza principal y se organizan actividades con niños y niñas, entremedio de tambores, risas, murales de Chávez y el Ché. Detrás de un sticker de Chávez el chofer de turno del bus comunal esa noche nos dijo: “El trabajo tiene que alcanzar para todos y todas”, ahí comprendimos la principal motivación que hacía que ese pueblo avanzará y avanzará levantando empresas turísticas, chocolateras, entre otras por el bien común.

Férreos seguidores de Chávez los y las compañeras de Chuao no se perdían ni un solo “¡Aló presidente!”, se juntaban en las casas a verlo, a reírse de ese sujeto mágico que era capaz de mantener a las familias más humildes al televisor 4 o 6 horas hablándole de las diferencias entre los varios pensadores, el proyecto Socialista, el Anarquismo, de Allende, de Guevara, de Fidel, entretanto bailaba, cantaba y conversaba con sus compatriotas. “Verlo domingo a domingo era una fiesta, nos llamábamos para reírnos juntos con otros familiares, lo veíamos todos los domingos y más de alguno habló con él” nos comentan. De esta manera muchos y muchas venezolanas aprendieron de lo que significaba la Revolución Bolivariana acercándose al camino de la militancia, ahí aprendieron también de Chile y de nuestra historia de lucha.

Es casi imposible visitar Chuao, conocer a su gente y no volverse Chavista, ¿cómo no creer en ese Socialismo Comunal que tanto miedo ahora les da a algunos burócratas del gobierno?. A pesar de toda las contradicciones actuales, incluso cuando pareciese que a muchos se les ha olvidado el proyecto Chavista, ese pueblo informado y valiente se mantiene en pie de lucha con su revolución, y es que hay que entender que esta trasciende a Maduro o incluso el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). En estas aprendimos que la revolución es su gente y en Venezuela Chávez es su comandante eterno, aprendimos que este proceso no cabe en ningún gobierno, es en sí mismo un poder Constituyente, soberano, popular y beligerante. Aprendimos que los gringos no han invadido porque no les gusta iniciar una pelea si no saben que la pueden ganar, haciendo honor a su cultura abusadora, saben que Venezuela puede ser su segundo Vietnam, ahí nomás cruzando el Charquito.

Ahora el pueblo está en armas y $3.300.000 Venezolanos y Venezolanas dispuestas a defender su proceso contra agresiones externas e internas, no se trata de defender a Maduro, o a Diosdado, ellos y ellas son el proceso, y tienen bien clarito como son las cosas, como es el gobierno, cuales son las contradicciones y quien es el enemigo. “acá los peos los solucionamos nosotros” nos dijeron los y las compañeras. Muchos hablan de que fue un montaje, de que tal o cual cosa, lo cierto es que habiendo estado allí podemos asegurar con certeza que ese pueblito, humilde y maravilloso, da la vida por su libertad, por su paz, por amor a su Patria, a su tierra y a su gente.

Gracias compañeros y compañeras de Chuao por ser ejemplo vivo de que el poder popular organizado es un posible futuro.

 

Artículo de «Moreno» publicado en www.nuestradignidad.cl el 19 de mayo de 2020

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