CNN confirma que atentado contra Maduro fue real y acusa involucramiento de EEUU

Por Pablo Parry

#DeFrente

 

Una investigación hecha por el medio estadounidense CNN ha confirmado que el atentado hecho mediante un dron contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro, fue auténtico y se ejecutó a través de Colombia, desde donde se organizó el intento de magnicidio.

 

Como señala el reportaje de la cadena mundial de noticias, un grupo de mercenarios renegados del ejercito bolivariano en Colombia planearon el ataque cargando drones adquiridos desde EEUU con explosivos de alta potencia para lanzarlos directamente contra la comitiva presidencial durante la conmemoración de los 81 años de la guardia nacional de Venezuela. Los desertores, cuyos nombres han permanecido en el anonimato, confirmaron que tuvieron contacto con agentes de la inteligencia norteamericana.

 

Estas revelaciones se suman a las hechas por medios como el «New York Times» el cual develó que la quema de un camión con supuesta ayuda humanitaria el 23 de febrero habría sido a manos de un partidario opositor al gobierno bolivariano y que no fue por efectivos de la GNB o la PNB venezolana.

 

 

 

Imagen extraída de el-carabobeno.com

 

 

Corresponsal para Revista De Frente

Comments (1)

  • Jesús

    No soy venezolano, pero el Caribe, Betances y Bolívar nos unen. Tratando escribir lo que pensaría un escritor venezolano, he redactado esto, que es cuento, ficción, historia, mito y realidad al mismo tiempo:

    F23 de un Día D para el bufón de la guarimba

    La última vez que le vieron, fue a la salida del pueblo, en ruta a la frontera. Caminaba a toda prisa como alma que lleva el diablo y más jalao que una guarimba. Miraba a todos lados por temor a que lo cogieran de improviso. La noche antes había concluido el rito de iniciacion al que fue convocado para los conjuros y el pacto de hermandad con las bestias nórdicas.

    Tenía que llegar cuanto antes. Más allá de la frontera todo estaba programado. Lo recibirían como redentor de atribuladas almas errantes. Lo proclamarían licántropo plenipotenciario para la República del Oro Negro y Ministro Rígor Mortis Causa para la misión del Caballo de Troya, desde cuyas entrañas, las parcas saldrían de cacería para celebrar sus bodas con la muerte.

    Según se alejaba en el horizonte, aquella figura se transmutaba en la serpiente que cambia de piel dejando ver su gelatinosa epidermis. Como si fuera un pitón domesticado por algún Calígula del norte, se arrastraba por aquel camino después de la frontera. Mientras zigzagueaba de uno a otro lado, un corifeo de voces, al repique de tambores de guerra, ensayaba sus melodías para entonar desde la gran britania y lugares aledaños, lo que para ellos sería un nuevo cantar de gesta a la gloria de un prefabricado excálibur.

    En dicha ocasión, y por primera vez en sus andanzas guarimberas, las horas y minutos del tiempo le parecían correr a macro segundos. Tiempo que el corifeo de voces aprovechaba para gritar a viva voz -¡Albricias…una albazota proveniente de insularia, navega en mar bravío y se acerca por el norte! –

    Al escucharse aquel anuncio con aires de victoria, los repiques percutieron estruendosamente. No bien cesaron los golpes de tambores, timbales y baterías, otro aviso se escuchó desde la tarima – ¡Gatilleros!…perdón, ¡Terroristas!…digo, ¡Centuriones!…corrijo, ¡Caravana repleta de misiles!…- Y un incrédulo silencio cayó como baño de agua fría entre los escasos asistentes. Aquel bien pagado locutor, tratando de corregir lo que deseaba decir pero era lugar para vociferarlo, dijo con voz parsimoniosa – Nos acaban de informar que una caravana de ayuda humanitaria, enviada desde la arcadia del bossa nova, ha rebasado la frontera. – Un nuevo repique de tambores se escuchó más allá de lo infinito.

    Así pasaron las horas y las horas cuando ya era otro día. No hubo repiques. Un olor a gasolina se respiraba en el ambiente. Una mecha de fuego viajaba en dirección contraria, uno de los camiones ardía en llamas siniestras y una efímera nube de humo se esparció por los aires.

    En ese instante, un coro de sonrisas acompañada, de extrañas voces se escuchaban decir – Por designio de los dioses del Olimpo, el bufón de la guarimba no fue quien ingenió el ardid del caballo, porque de lo contrario, los troyanos hubiesen ganado la guerra y no tendría Iliada que narrar. – A lo que respondió otra de las voces, lamentándose de su destino- Si el Día D lo hubiera planificado el bufón, hoy moraría entre varios héroes arios.- De pronto, saliendo de la penumbra que les arrojaba, otro de aquellos seres, que parecia sostener un pincel y paleta entre sus manos dijo sorpresivamente -Ni yo hubiese pintado el Guernica- Una a una de las almas disolvían su espectro y desde quellas profundidades, otro lamento se dejó escuchar con profunda tristeza- De seguro dicho está, la maldición del gascón de la guarimba cayó sobre mi persona, cuando se me ocurrió la idea de aquella invasión. – Dicho esto desapareció, y un sonido de campanas se escuchó en todo su esplendor y majestuosidad recordando la obertura para festejar la derrota de los derrotados en las heladas aguas de un invierno ruso . Mientras tanto, en algún recóndito lugar de los pentagónicos gendarmes, más allá de las fronteras, se bautizaba con el nombre y apellido del bufón de la guarimba y único destinatario, un F23 de largo alcance.

    Jesús Delgado Burgos,
    14 de marzo de 2019.

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