Cómo Estados Unidos está estrangulando a Haití al intentar un cambio de régimen en Venezuela. Por Vijay Prashad

En momentos en que en la región caribeña se viven altas tensiones, particularmente en Haití y en Venezuela y su entorno, traducimos y compartimos la nota «How the U.S. Is Strangling Haiti as It Attempts Regime Change in Venezuela» de Vijay Prashad, publicada en el portal informativo CommonDreams. En el texto se muestran los lazos que unen la grave situación haitiana, con el asedio y agresión que sufre el pueblo y la economía venezolana. El origen, como suele ocurrir en Centroamérica y el Caribe, y en general, en toda nuestra América: La acción del Imperio de Estados Unidos, y sus aliadas oligarquías locales. Al final de la nota, algunos enlaces e informaciones relacionadas.


 

Cómo Estados Unidos está estrangulando a Haití al intentar cambiar de régimen en Venezuela
Su mensaje es simple: si no se nos deja respirar, no lo haremos, y si se asfixia a Venezuela, se nos asfixia.

 

El año pasado, en octubre, los haitianos usaron dos etiquetas de Twitter que se hicieron virales: #PetrocaribeChallenge, y #KotKobPetwoKaribea. Si usted no es haitiano y no sigue cuidadosamente la política haitiana, se le puede perdonar por no haber notado este desarrollo. La queja en Twitter, y pronto en las calles, era simple: ¿qué ha pasado con los miles de millones de dólares que estaban en el programa de Petrocaribe financiado por Venezuela?

 

En 2005, cuando los precios del petróleo comenzaron a subir y los socialistas bolivarianos liderados por Hugo Chávez estaban en un alto punto, 14 países del Caribe se reunieron en Puerto La Cruz, Venezuela, para lanzar el programa Petrocaribe. La idea era elegante. Venezuela, con una de las reservas de petróleo más grandes del mundo, vendería petróleo a las en dificultades islas caribeñas, a través de un acuerdo muy lucrativo. Parte del precio del petróleo se pagaría por adelantado, y el resto se reembolsaría a lo largo de los años a una tasa de interés ridículamente baja (1 por ciento).

Las naciones isleñas del Caribe, que habían luchado con la deuda y los altos precios de las importaciones de energía, ahora encontraron alivio. Haití y Nicaragua, que no formaban parte de los 14 miembros originales, se unieron a Petrocaribe en 2007. «El Caribe no debería tener problemas en este siglo y más allá», dijo un boyante Chávez.

 

Venezuela tenía una deuda con Haití

Una economía fundada en la solidaridad definió el enfoque socialista bolivariano en el Caribe. Si los países del Caribe prosperaran, entonces Venezuela prosperaría a su vez. La prueba de esta generosidad se produjo en 2010, cuando Venezuela decidió no solo cancelar la deuda de Haití después del terremoto, sino que además aportó fondos para la reconstrucción. «No fue Haití el que tenía una deuda con Venezuela», dijo Chávez en ese momento, si no que «Venezuela tenía una deuda con Haití». Desde 2007, Venezuela había proporcionado 4 mil millones de dólares en petróleo, a través de Petrocaribe.

La deuda que tenía Venezuela con Haití, en el pensamiento a largo plazo de Chávez, se debía a algo que sucedió en 1815. El primer presidente de la República de Haití, Alexandre Pétion, le dio el refugio a Simón Bolívar y lo armó para que regresara y liberara a la Gran Colombia (las vastas tierras del norte de Sudamérica). Bolívar, por su parte, le había prometido a Pétion que emanciparía a los esclavos africanos en la Gran Colombia. Esto es lo que él hizo. Sin la demanda de Pétion ni la victoria de Bolívar, Chávez, cuyos ancestros habían sido esclavizados, dijo en una visita a Haití en 2007: «Yo no estaría aquí».

 

La deuda de Haití con Occidente

No ha habido semejante generosidad de parte de occidente. De hecho, desde los primeros sucesos de la Revolución de Haití, las potencias occidentales, desde Francia hasta los Estados Unidos, han intentado destruir la república haitiana. En 1804, Francia obligó a Haití a aceptar pagarle $21 mil millones por el «robo» de africanos esclavizados y otros ítems. Haití tardó hasta 1947 en pagar esta odiosa y repugnante deuda. Francia nunca se ha disculpado por ello. Tampoco lo ha hecho Citibank, que obtuvo miles de millones de los pagos. Ni Francia ni Citibank han considerado reparar tal inhumano saqueo.

La generosidad de Venezuela no fue igualada por ningún país occidental o institución financiera. En cambio, Occidente acumuló deuda sobre deuda en contra de Haití. Incluso la “asistencia” brindada durante el terremoto de 2010 hizo que las compañías occidentales ganaran dinero. «Estos tipos son como buitres que vienen a tomar el botín de este desastre», dijo el ex Ministro de Defensa de Haití, Patrick Elie. La cantidad de dinero robado del socorro en casos de desastre, y el aumento de la deuda de Haití, aún no se han calculado. Se recaudaron millones de dólares, como los de la Cruz Roja Americana, pero se gastó muy poco para levantar las cargas del pueblo haitiano.

FMI vs Venezuela

En febrero pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que le daría a Haití 96 millones de dólares en préstamos y donaciones a bajo interés. Pero exigió que el gobierno haitiano redujera el crucial subsidio de combustible. Este subsidio fue parte del programa de Petrocaribe. Las protestas estallaron, lo que llevó a la dimisión en julio del Primer Ministro, Guy Lafontant (para una evaluación de esas protestas, lea el Dossier 8 de Tricontinental: Instituto para la Investigación Social).

La demanda del FMI de recortes en el subsidio al combustible se produjo después de las revelaciones de que la élite de Haití había robado los fondos de Petrocaribe. En 2017, el gobierno de Lafontant publicó un informe del Senado de 600 páginas sobre la década anterior de Petrocaribe. La investigación encontró que la clase dominante de Haití había robado enormes cantidades de estos fondos. Nadie fue llamado a rendir cuentas, ni ninguno de los que robaron el dinero, ni los bancos que les permitieron hacerlo. Los ruidos sobre el hecho de permitir que el Tribunal Superior de Cuentas y Litigios Administrativos se apoderara del informe, parecían no caer en ninguna parte.

En medio de este escándalo, la directiva de política del FMI fue insincera. El FMI ordenó que los sectores populares haitianos, que no habían robado el dinero de Petrocaribe, deberían pagar precios de combustible más altos para ayudar a poner en orden las finanzas de Haití. Nada sobre reparaciones de parte de Francia o Citibank, ninguna responsabilidad por el robo de los fondos de Petrocaribe. En cambio, los haitianos, casi el 60 por ciento de los cuales viven por debajo de la línea de pobreza, deben pagar altas precios por combustible, por los miserables préstamos del FMI.

 

Fin de la solidaridad

Las protestas estallaron en Haití hace una semana [Nota del traductor: a inicios de febrero]. Lo que motivó a las calles a incendiarse esta vez fue el alza en los precios del combustible y la posición adoptada por el Gobierno de Haití contra el gobierno del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

En medio de la guerra económica contra ella, Venezuela no ha podido proporcionarle combustible subsidiado a Haití. El pueblo de Haití tenía que ir ahora a las compañías petroleras de los Estados Unidos y pagar los precios fijados por Estados Unidos por el combustible. Esto ha creado cuellos de botella en el suministro de combustible y la frustración popular por el aumento de los precios. Novum Energy, de los Estados Unidos, mantuvo los barcos estacionados en el puerto de Puerto Príncipe, a la espera de que el gobierno haitiano, con poco dinero, les pagara para así descargar sus 164,000 barriles de gasolina y 205,000 barriles de kerosene. No hay precios de solidaridad aquí, y de hecho, Haití tiene que pagar $ 20,000 por día a cada barco que se encuentra en el puerto, a título de multa. Estas empresas quieren dinero en efectivo, y quieren el precio completo.

Para agregar insulto a este daño, el Gobierno de Haití decidió unirse a los Estados Unidos en la votación en la Organización de los Estados Americanos (OEA) contra Venezuela. Apenas en 2017, el representante de Haití ante la OEA, Harvel Jean-Baptiste, había votado en contra de una resolución similar contra Maduro. Pero esta vez, Léon Charles, de Haití, votó con los Estados Unidos. Fue un voto que provocó la ira en las calles de Haití. El único país, Venezuela, que había acudido en ayuda de Haití, estaba aquí siendo traicionado. Esto exacerbó el estado del ánimo popular.

 

La anacrónica Doctrina Monroe

Mientras tanto, otros países del Caribe se mantuvieron firmes. El grupo Caricom (Comunidad del Caribe) de 15 estados, desde Antigua y Barbuda hasta Trinidad y Tobago, redactó una declaración firme para defender la soberanía de Venezuela. Han trabajado para crear la atmósfera para el diálogo, que resultó en la reunión conjunta patrocinada por Uruguay y México en Montevideo, Uruguay, el 7 de febrero.

Estos pequeños estados insulares conocen el gran peligro de permitir que la anacrónica Doctrina Monroe (1823) sea aplicada ya por completo. La idea de que el hemisferio americano es el «patio trasero» de los Estados Unidos no solo es humillante, sino que también está en contra del espíritu y la letra de la Carta de la Organización de Naciones Unidas, ONU.

Es esta humillación la que motiva a la gente de Haití a tomar las calles. Su mensaje es simple: si no se nos deja respirar, no lo haremos, y si se asfixia a Venezuela, se nos asfixia a nosotros.

Por: Vijay Prashad, traducción de Revista De Frente.

Enlaces y notas relacionadas:

Videos:

  • La histórica visita de Hugo Chávez a Haití, año 2007:

Abogado. Investigador en temas de Nuestra América, Derecho Constitucional, y teoría política.

Comments (1)

  • Myrna Arenas

    Excelentes artículos investigados verídicos y transparentes los cuales hacen falta en esta selva en que vivimos solo por el interés depredador de algunos.

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