Comunicado colectivo sobre la portada de «Sopa de Wuhan» por su sinofobia, racismo y reduccionismo

Sin dudas hay cosas más importantes en este presente crítico que atravesamos, pero hay cosas que no se pueden dejar pasar. Hace unos días, se comenzó a divulgar una compilación de textos sobre la pandemia global del Coronavirus COVID-2019, bajo el título de «Sopa de Wuhan. Pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemias», por parte de la «Editorial ASPO» y su editor Pablo Amadeo. Un título que trasluce una mirada abiertamente «occidentalista» y que insinúa un origen para la pandemia que aún no está comprobada, repitiendo acríticamente el relato divulgado por la prensa corporativa privada y algunos gobiernos occidentales. Además, la portada viene acompañada de una imagen de ilustraciones a partir de murciélagos cuyo origen se encuentra en dibujos de un científico alemán de ideas abiertamente racistas, promotor del «darwinismo social» y fuente de inspiración del fascismo, como es Ernst Haeckel, agravando un sesgo e insinuaciones que no se condicen con el carácter pretendidamente crítico de la compilación presentada. Por todas estas razones, como Revista De Frente hemos adherido al comunicado, y compartimos plenamente todas las críticas formuladas en su texto, que aquí presentamos a continuación.


SOBRE LA PORTADA «SOPA DE WUHAN»: COMUNICADO PARA ASPO (EDITORIAL) Y PABLO AMADEO (EDITOR)

1 de abril de 2020. Fuente y adhesiones, aquí.

Las voces de la ultraderecha nos preocupan a muchas personas. En tiempos de pandemia las identificamos y sabemos que es reprobable. Es odio. Es racismo. Y es sinofobia. ¿Qué ocurre cuando este discurso viene acompañado de una compilación de escritos de pensadorxs contemporánexs? Se justifica. Se permite porque se acompaña de unos textos que se leen profundos y reflexionados, se genera un altar de adoración y se lee creatividad tras ese diseño. Que si es una referencia, que si no hay maldad, que sí admítelo, está ingenioso.

La portada de un libro o de una recopilación de autorxs no es menos importante que su contenido. Si el contenido se presupone analítico, reflexivo y crítico con los tiempos de pandemia, la portada debería de ser coherente con ese lenguaje. Alimentar un imaginario que sitúa la culpa y el origen en Wuhan, China, es demagogia. Una demagogia que sirve al resto del mundo para descargar el malestar actual en otrxs. Desde la diáspora china y otras compañeras asiáticas “leídas como chinas” lo sabemos desde enero. Unxs legitiman el racismo y la sinofobia desde el juego político, otrxs lo hacen a través del humor. Pero otrxs también a base de agresiones verbales y físicas, de humillaciones e incluso a puñaladas (como pasó recientemente a un padre y a sus hijxs de seis y dos años en Texas, EEUU).

Esta portada difumina la peligrosidad de reproducir un discurso reduccionista y esencialista, en este caso, a través de una ilustración* que refiere a un falso origen masivamente señalado por los medios de comunicación y reproducido en las redes acríticamente. Y para colmo, un juego de palabras simple para un título que genera imaginarios estancos y cosifica el motivo y la culpa a la sopa, se complementa de la imagen -murciélagos- y se sitúa en una geolocalización: Wuhan.

Es probable que ahora no sea momento para aventurarnos a suposiciones ni a establecer narrativas que determinen cómo hemos llegado hasta aquí. Por lo menos, no nos corresponde a nosotras dictaminar la historia. Quizás sería más interesante invertir esfuerzos en pensar cómo sostener o transformar desde donde estamos ahora. Pero si hay algo que al capitalismo colonial occidental le gusta hacer es situar la problemática en una alteridad que le aleje de cualquier responsabilidad. Lo perverso es maquillarlo de diseño y creatividad.

¿Qué tan diferente es este diseño y este título, “Sopa de Wuhan”, de Ortega Smith (secretario general de Vox) o de Trump hablando de “virus chino”; o de Santiago Segura (actor, director y guionista español) desahogandose en el “puto chino que se comió un pangolín semicrudo”?

Ante un período tan sensible, donde se transforman forzosamente nuestras relaciones, nuestras vidas, nuestros espacios, tiempos y motivaciones, quizás algo sensato a hacer – quienes tienen el privilegio de poderse leer una compilación de textos de pensadores contemporáneos – es cuestionar y problematizar este discurso, y no reproducirlo.

Quizás, así, podremos avanzar hacia una transformación en la manera en que opera la humanidad. Quizás, así, vemos que la localización geopolítica del origen de un virus no nos exime a nadie de la responsabilidad, porque todxs formamos parte del sistema capitalista. Quizás, reconociendo la co-responsabilidad en primera instancia, sería verdaderamente algo transformador.

Una lectura contemporánea que nos parece importante -y no compilada en este libro-, es el trabajo que ha realizado el colectivo 闯 (chuǎng), quienes realizan un análisis histórico y decolonial de la pandemia del Covid19, rastreando su relación con la deslocalización -en este caso- de la agroindústria y los saqueos y ocupaciones de las tierras; bajo la lógica capital (si te interesa, puedes leerlo aquí).

Así, terminamos preguntándonos, quiénes y cómo concebimos esa contemporaneidad, desde qué mirada, desde qué marco de análisis. Por qué se otorga valor discursivo y epistémico a unxs y no a otrxs. Nos preocupa que todavía seamos incapaces de escuchar otros discursos, otras voces que pongan en jaque nuestro conjunto de creencias actuales. Y nos cuestionamos por qué todavía se habla de Oriente desde una “contemporaneidad” mayoritariamente occidental.

Con todo lo expuesto, instamos a la Editorial ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) y el director de arte, diseño y edición Pablo Amadeo a retirar el actual título y diseño y a cambiarlo para que no se perpetúen más los discursos racistas.

1 de abril de 2020. Fuente, y para adherir: AQUÍ.


*Nota de edición 02.04.20: la imagen original es de Ernst Haeckel (1834-1919): «Haeckel, exponente del racismo científico, propugnaba también que las razas «primitivas» estaban en su infancia y precisaban la supervisión y protección de sociedades más maduras, de lo que extrapoló una nueva filosofía, que denominó monismo. Sus obras sirvieron de referente y justificación para el racismo, el nacionalismo y el darwinismo social, y estuvieron en la base de las teorías racistas del nazismo. En la misma línea de pensamiento, el historiador Daniel Gasman señala que la ideología de Haeckel estimuló el nacimiento del fascismo en Italia y Francia». (Ver Daniel Gasman (1998). Haeckel’s Monism and the Birth of Fascist Ideology. Volume 33 of Studies in Modern European History. Peter Lang Pub Incorporated)

Equipo editorial Revista De Frente

Comentarios (7)

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    infectado

    que lata

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    Inita paz

    Que rabia que traten de contenido capitalista occidental cuandl entre los exponentes se encuentra Maria Galindo, denota un afán propio del colectivo x lo occidental y desvirtúa toda la lucha de una activista radfem boliviana en un post generalizado …

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      inita paz

      bueno… en verdad que rabia nadie y gracias al colectivo, me retracto de mis palabras … venían desde la ira al ver lo impregnados que estamos de cultura occidental , pa la otra que se fije más Pablo Amadeo

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    Daisy Saravia

    Estoy de acuerdo con el comentario. Es un título que no contribuye a la reflexión crítica.

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    Andrés Paulsen

    María Galindo y Zizek en el libro y ustedes hablando de “capitalista y occidental”. Que triste como fraccionan a la izquierda por guerras de identidad que solo existen desde el privilegio y lo políticamente correcto.

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