Contexto, pruebas, e implicancias del sabotaje eléctrico contra el Pueblo y Gobierno Bolivariano de Venezuela

En una actualidad donde la electricidad es de importancia vital para el funcionamiento de nuestras sociedades, el sabotaje eléctrico es una forma recurrente en los conflictos de mayor intensidad. Lo es así hace tiempo: en las guerras convencionales, un objetivo preferencial es el sistema de generación y distribución de electricidad. Lo ha sido también en conflictos no convencionales: A propósito del ataque a Venezuela, se han recordado los frecuentes atentados a la red eléctrica que debió sufrir el Gobierno de la Unidad Popular y Salvador Allende en Chile, con innumerables ataques a torres de alta tensión perpretados por la fuerza paramilitar de ultraderechas, “Patria y Libertad”. Precisamente, un gran ataque en el mes de agosto de 1973, interrumpiendo un mensaje del Presidente Allende transmitido en cadena nacional,  dejó a buena parte del país a oscuras y fue un recordado preludio al definitivo Golpe de Estado del 11 de Septiembre (Así lo informó The New York Times: “Blackout Interrupts Address by Allende”).
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Más recientemente, en la Venezuela Bolivariana, han sido frecuentes los atentados y ataques al sistema eléctrico. Sobretodo a partir del año 2013, han sido numerosos los sabotajes ejecutados por actores de la oposición de mayor extremismo (Ver nota del 2016, “Venezuela: tres años de sabotaje al sistema eléctrico”, RT en español). Estos atentados han ocasionado numerosos cortes de energía, e incluso el resultado de muerte para quienes los ejecutan (“Más de 46 muertos ha dejado sabotaje eléctrico en Venezuela”, teleSUR). Acciones que se cuentan por centenares durante estos años, con una sistematicidad que difícilmente no es parte de un plan deliberado y/o de un muy difundido tipo de acción entre los actores desestabilizadores, tal como corrobora un cable filtrado por Wikileaks, donde se muestra que el Gobierno de Estados Unidos, ya en 2010, miraba este tipo de acción como una forma de desestabilización: “Una clave para la actual debilidad de Chávez es el declive en el sector eléctrico” (El cable del Gobierno estadounidense puede verse, acá). Estas operaciones, en todo caso, se mantenían dentro del marco tradicional de acciones de desestabilización ejecutada por personas o bandas de relativamente poco impacto, en comparación con lo realizado en esta última ocasión, en los últimos días. Pasada más de una semana, y habiéndose repuesto ya la totalidad de la generación y distribución de energía en el país, pasamos a abordar sus distintas aristas e implicancias.

 

El sabotaje y apagón eléctrico nacional de marzo de 2019

 

Este ataque ocurre en un contexto de la dura intensificación de las pretensiones injerencistas y desestabilizadoras que el Imperio de Estados Unidos y las derechas venezolanas y mundiales, ejecutan contra el Gobierno Bolivariano (Ver reportaje “La Guerra Sucia se abalanza sobre Venezuela”, Alejandro Kirk, HispanTV). Y en esta ocasión, al sabotaje, digamos, convencional o tradicional, se ha sumado una dimensión nueva: el ataque electromagnético, cibernético, con alta tecnología, dirigido contra los sistemas electrónicos que hacen funcionar al núcleo del sistema eléctrico venezolano, inutilizado incluso a su principal central de generación eléctrica, la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar ubicada en Guri (cuya imagen aérea encabeza esta nota). Es pertinente señalar del tamaño de la operación, y del objetivo de los ataques: La Central de Guri es la tercera central hidroeléctrica del Mundo, tras la de Itaipú (ubicada en la frontera entre Paraguay y Brasil), y la del Complejo Hidroeléctrico las Tras Gargantas, sobre el Río Yangtse, en China.

La Central Simón Bolívar del Guri abastece a más del 80% del país, que en una política de sustentabilidad ambiental ha realizado un traspaso desde la energía Termoeléctrica, hacia la generación Hidroeléctrica. Es una Central con alta tecnología, y sus sistemas fueron actualizados a partir del 2006, año en que el Gobierno Bolivariano cambió su nombre al actual, y readecuó su infraestructura. Conforme a las investigaciones en curso, el ataque comenzó ahí: se inhabilitó el sistema de control de las turbinas de la represa, haciéndolas colapsar y cesando sus funciones. A la vez, unas 150 subestaciones fueron objeto de ataques electromagnéticos similares, a la vez que el “cerebro” del sistema en Caracas. Reproduciremos aquí el resumen del reporte entregado por el Gobierno (Ver “Impactos del sabotaje eléctrico: Una aproximación desde dentro”, Misión Verdad):

  1. Un ciberataque al sistema computarizado en la Central Hidroeléctrica del Guri, que dirige y autorregula todo el proceso de generación y distribución de la principal planta del país. “Las pantallas quedaron negras, se perdió el mapa de conducción. Así estuvimos más de 36 horas”, indicó el Presidente.
  2. Otro ataque al sistema computarizado del cerebro de conducción de la empresa eléctrica estatal Corpoelec ubicada en Caracas. “Quedó también en negro, anulado, muerto”, explicó el mandatario sobre estos ciberataques originados en Houston y Chicago.
  3. Un tercer atentado contra las líneas de distribución a través de aparatos móviles, digitados desde Estados Unidos, que causaron sobrecargas electromagnéticas. “Los posicionaron en las torres de transmisión y en los grandes cables para tumbar la transmisión con el fin de interrumpir y revertir la recuperación del sistema”, afirmó.
  4. El incendio de subestaciones como los que ocurrieron en Prados del Este (Baruta), Acarigua, El Hatillo, entre otros evidentes atentados contra el sistema eléctrico. Este tipo de ataques se enfocaron, por todas las formas posibles, en evitar que el último tramo de recuperación del servicio se diese con total normalidad.

Conforme a lo señalado por los resultados de las investigaciones preliminares, estos ataques fueron ejecutados desde Estados Unidos y Canadá. Además del de Venezuela, el Gobierno de Rusia salió a sumarse a tal hipótesis (“Rusia afirma que el apagón en Venezuela fue causado por extranjeros que conocían el funcionamiento de equipos eléctricos canadienses”).

Por su parte, los testimonios de expertos u otros actores han salido a corroborar la veracidad de tales acusaciones, como la del analista de alta tecnología Kalev Leetaru, de la Revista Forbes (“Could Venezuela’s Power Outage Really Be A Cyber Attack?”, “¿Podría el corte de energía de Venezuela realmente ser un ataque cibernético?”), o de la analista de Medio Oriente, Sharmine Narwani, que publicó una elocuente nota, “Oficiales estadounidenses le ofrecieron dinero a mi amigo para derribar la red eléctrica de Teherán” (“US officials offered my friend cash to take down Tehran’s power grid”).

Lo anterior cuenta con indicios no menores, aún sin saber las pruebas más fehacientes que seguramente resultarán de la investigación. A poco de suceder el apagón, el Senador Marco Rubio, uno de los referentes del antichavismo en Estados Unidos, y cuyo twitter está saturado de agresiones a Venezuela (Ver @marcorubio) ya daba algunas luces de la implicación en el atentado, haciendo afirmaciones sobre las causas del apagón cuando aún las autoridades venezolanas no daban con el origen de éste. Luego, se sucedieron los pronunciamientos de altos personeros estadounidenses, incluyendo, luego, la del propio Juan Guaidó, que desde su tuiter supeditaba “la vuelta de la luz”, a la tan repetida fórmula del “cese de la usurpación”.

 

Implicancias de esta operación de sabotaje en el contexto de derrota de nueva oleada injerencista y golpista

 

Al escribirse esta nota, el ataque eléctrico ya ha sido superado, con la recuperación al 100% de la distribución de energía en el país. En todo caso, bien debe señalarse que este tipo de ataques, ejecutados con una alta tecnología y equipos con los que sólo cuentan unos pocos actores en la escena mundial, supone un riesgo y un nuevo desafío para la experiencia venezolana. Si bien desde ya antes el Gobierno Bolivariano ha puesto no pocas acciones dirigidas hacia la soberanía energética, y en la seguridad en torno a estas materias típicas de las guerras o conflictos no convencionales de los que Venezuela es hoy un escenario referencial a nivel mundial, este ataque viene siendo un paso más allá en la escalada de acciones, en las que la planificación y ejecución es, ante el repetido fracaso y derrota de los actores opositores venezolanos, directamente realizada desde territorio de los Estados Unidos y sus aliados. 

Numerosas voces genuinamente independientes y también chavistas, han señalado desde antes la necesidad de invertir y actualizar los sistemas de servicios de primera necesidad, entre los que el eléctrico es sin duda uno crucial. Atendida la derrota de este ciclo desestabilizador, es pensable que esta nueva etapa tenga mucho de este tipo de sucesos, cuya novedad relativa y complejidad para la comprensión común, y el alto impacto que producen, probablemente impulsarán su repetición y ampliación. Es, la radicalización de una “guerra no convencional” , “guerra no sucia”, “guerra de cuarta generación”, o “guerra híbrida”, dirigida a debilitar progresivamente las capacidades del proceso bolivariano. Por su parte, la fortaleza, paciencia, y resilencia mostrada por el polo Chavista y el pueblo venezolano en general en estos días da muestra de su carácter combativo y enorme vocación de lucha por su independencia y soberanía política, pero aún así, con escenarios como éste, la economía “chilla”, tal como expresaba en su momento Nixon en su deseo por derrocar al Gobierno de la Unidad Popular chilena.

La colaboración de gobiernos de países significativos en la escena mundial, que han mostrado un no menor apoyo a Venezuela, como Rusia y China (Ver, por ejemplo, “China ofrece ayuda a Venezuela frenta a sabotaje eléctrico de EEUU”)
pueden facilitar esta defensa y reconversión de un sistema que depende, en alta medida, de tecnología y equipos que han sido proveídos por las propias potencias occidentales que hoy agreden a la experiencia venezolana, por lo que ésta, para seguir su resistencia y superarla en un sentido positivo, tendrá que afianzar tales alianzas y fortalecer su poder y autonomía tecnológica.

Por cierto, la tarea no es ni será fácil, pero la derrota de esta nueva agresión, muestra que es posible.

 


Dejamos, aquí, videos y enlaces para mayor información. Ampliaremos a medida que aparezcan más antecedentes.

 

  • Pruebas de la relación entre EE.UU. y sabotaje eléctrico en Venezuela

  • Venezuela supera sabotaje eléctrico y recupera su productividad

 

  • Testimonios de los trabajadores del Guri:

Notas sobre el apagón y sabotaje eléctrico:

Ver completo reporte de la situación general en Venezuela, de Alejandro Kirk, HispanTV Chile, Marzo de 2019:

Abogado. Investigador en temas de Nuestra América, Derecho Constitucional, y teoría política.

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