«Convención Constitucional y disputa del poder» Por Pedro Davis

Por: Pedro Davis

El 11 de abril se elegirán 155 constituyentes distritales más 17 en constituyentes representación de los pueblos originarios.
Los 155 estarán conformados paritariamente, no porque así lo determinara el espúreo acuerdo del 15 de noviembre 2019, sino porque el pueblo (al igual que los aún insuficientes cupos para pueblos originarios) lo impuso en un escenario donde los que mantienen el estatus quo no fueron capaces de evitarlo dado el equilibrio de poderes que se instala en el país a raíz de las revueltas que se desencadenan el 18 O del 2019.
Con alta probabilidad, el pinochetismo y su expresión contemporánea el piñerismo, obtendrán un tercio y más de los votos con lo que tendrán el poder de veto para impedir formalmente que la nueva Constitución refleje las verdaderas necesidad y demandas de las mayorías.
En este escenario, los constituyentes elegidos de entre los candidatos independientes de los movimientos sociales y los candidatos de los Pactos a la izquierda de la Concertación, tienen la responsabilidad de evitar la cooptación que los constituyentes de la derecha y no pocos de la «nueva» Concertación ampliada, intentarán llevar a cabo para imponer un proceso constituyente ordenado, políticamente correcto, en definitiva una Convención Constitucional «en la medida de lo posible»
La orden del día será entonces, trabajar para hacer un reglamento para la Convención de manera autónoma, derogar los 2/3, poner en discusión los tratados internacionales distintos a los relativos a DDHH.
Lo anterior solo será posible si se saca la discusión de los palacios a la calle, se recoge las. opinión de las miles de asambleas constituyentes que se levantarán en los territorios, se desordena el debate si no hay espacio para discutir de manera verdaderamente democrática, en fin, se hace de la Convención Constitucional un espacio de lucha, un terreno de disputa entre el orden establecido y el nuevo orden que el pueblo quiere construir.
Muchos querrán trabajar solo en las asambleas constituyentes autoconvocadas, respetable pero no suficiente, (salvo que la masividad y el carácter nacional de dicho movimiento alcance tal magnitud que sea imposible para la institucionalidad política obviarlo).
La invitación es a seguir corriendo el cerco, a seguir acumulando fuerza, a instalar las demandas populares en todos los escenarios, la cruenta realidad de las mayorías inmersas en una sociedad injusta e inequitativa nos obligan a dar todas las batallas.

Originalmente publicado en Kardumen

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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