Convención Mixta al ataque

Columna de Miguel Silva.

 

Felipe Harboe no será el último político  en renunciar y dedicarse al camino del Constituyente y llevar su costumbre de legislar “dentro de lo posible” y de legislar “a la Mixta” en la Convención Constituyente.

Una alternativa a él y gente como él, sería que ganen los candidatos independientes, pero sabemos que algunos de lxs delegadxs independientes también van a querer tener una Constitución “dentro de lo posible”, y otros quieren ir más lejos.

Los constituyentes van a escribir la Constitución, que es una serie de leyes  más bien fundamentales para el país. Pero es un misterio, hasta ahora, cómo se van a aplicar los detalles de estas leyes fundamentales sobre la Salud, las pensiones, la vivienda, el trabajo. ¿Van a ser los diputados (y senadores) en el parlamento los que van a aplicar estas nuevas leyes fundamentales…serían los políticos nuevos (y antiguos) los responsables?

¿El Congreso va a ser el lugar donde se construye nuestro futuro?

¿O vamos a incluir en la Constitución una nueva forma de gobernar donde las mismas organizaciones sociales legislan?… porque todos sabemos que los partidos han sido muy astutos en incluir las letras chicas en las leyes. Muchas veces, es en los detalles de las leyes donde sabemos si son útiles para nosotros o no. Por lo tanto, aplicar las leyes fundamentales de la Constitución solamente “en lo posible”, no nos va a servir.

¿Vamos a dejar nuestro futuro en las manos de diputados? La mayoría de los políticos no sufren las consecuencias de las leyes que legislan. Van a las Clínicas privadas, entonces no tienen que pasar largas horas en las colas cuando Fonasa no tiene recursos por las “letras chicas” en las Leyes. No reciben una pensión baja, entonces no les causa problemas personales cuando las letras chicas en las leyes de Previsión limitan el pago de una pensión digna. Suma y Sigue.

Una buena forma de eliminar esa forma de limitar el poder de una ley, sería incluir en la Constitución una manera de gobernar donde las organizaciones sociales, los movimientos sociales, legislan, porque nuestras organizaciones SÍ representan a los que tienen que vivir las consecuencias de las “letras chicas” que traen las leyes.

¿Cómo podría funcionar esta nueva formar más democrática de gobernar?

Bueno, primero, las organizaciones base, los movimientos sociales mismos, tienen que ser democráticas y multitudinarias. Así comienza la democracia. Eligen sus voceros, les pagan un sueldo promedio y los revocan si no cumplen los mandatos que deciden las asambleas.

Esos delegadxs, esos voceros, serán lxs que llevan las leyes fundamentales de la Constitución a la realidad, sin letras chicas, sin corrupción, sin politiquería. Así sería.

Bueno, ¿cómo sería la relación entre esta nueva forma de legislar y el Congreso y Senado?

Buena pregunta y no tengo una respuesta fácil. Todo depende si los movimientos sociales son muy grandes y muy movidos… o no los son.

Veremos un ejemplo. La Nueva Constitución dice que la Salud es gratuita, pero el presupuesto del país no da para financiar nuevos pabellones, hospitales, entrenar y pagar más médicos y enfermeras. La ley fundamental de la Constitución, por lo tanto, en esas condiciones, se aplicaría en el Congreso con muchas letras chicas que limitan su alcance. Los políticos, la mayoría de ellos por lo menos, van a decir… “así es la vida, porque no podemos tener la salud gratis si no tenemos los recursos en la economía”. Todo gratis, pero dentro de lo posible.

Nuestros delegados, nuestros voceros, no van a aceptar esta forma de legislar y van a exigir que se busquen los recursos.

Lo que estamos discutiendo acá, entonces, es qué pasa cuando la economía no da para financiar la Constitución. O mejor dicho, cuando una forma de organizar la economía no da para financiar las leyes fundamentales del país. Claro, si la forma de organizar la economía no da para aplicar bien las leyes fundamentales de la Constitución, entonces hay que cambiar la economía por otra. Es decir, una economía sin desigualdad, sin ganancias. Menos ganancias, menos desigualdad y más recursos para la salud, las pensiones, los sueldos.

En otras palabras, para sacar nuestro futuro de las manos sucias del Congreso y del Senado y dejar el poder en las organizaciones sociales, necesitamos una nueva forma de legislar escrita en la Constitución. ¡Más democracia y menos letras chicas y política “dentro de lo posible”!

Puedes decir que en las próximas elecciones parlamentarias, va a llegar una nueva generación de diputados y senadores, pero ellxs también van a enfrentar restricciones en los recursos que tienen a mano para cumplir las leyes fundamentales de la economía.

Por ende, la nueva forma de legislar, desde las organizaciones sociales hacia arriba, sería indispensable para tener los recursos que vamos a necesitar para aplicar bien las nuevas leyes fundamentales de la Constitución, sin letras chicas, e imponer una nueva economía.

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