Coordinadora Feminista 8M: Eles não, oposición feminista a la cumbre Prosur y a Bolsonaro en Chile

La llegada de Jair Bolsonaro a Chile representa el avance del fascismo en la región y ante ello  las mujeres respondemos claramente: ¡no pasarán! La cumbre Prosur, iniciativa liderada por Sebastián Piñera, busca consolidar políticas para fortalecer el capitalismo en respuesta a la orden emanada del imperialismo estadounidense, pero es al mismo tiempo una evidencia de los resabios coloniales que representan los gobiernos de Sudamérica.

 

La cumbre se produce a pocos días de la muestra internacional de fuerza social que representó el movimiento feminista el 8 de marzo, y que en Chile tuvo una potencia y masividad histórica. El ascenso del fascismo y del feminismo se dan en un mismo momento, como expresiones de proyectos antagónicos. Ello reafirma lo que muchas sostenemos: estamos ante un vértice histórico, entre el derrumbe que auspicia el viraje al fascismo de la derecha neoliberal en la región y las posibilidades que abren los movimientos sociales feministas que aspiran a la transformación radical de la sociedad y de sus formas de vida.

 

Por una lado, el movimiento feminista ha demostrado su inmenso potencial de resistencia al avance del fascismo y hoy se levanta como una posibilidad de constituir una alternativa social diversa y articulada. Muestra de ello, fue el año 2016 cuando Latinoamérica sorprendió con las manifestaciones por ¡Ni una menos, Vivas nos queremos! en oposición a los femicidios y la violencia machista. El año pasado, las mujeres feministas condujeron la resistencia a Jair Bolsonaro en Brasil bajo el lema ¡Ele Não! El 8M a nivel internacional logró una masividad histórica ante el llamado a Huelga; y para este invierno se proyecta nuevamente que la marea verde allegue a  Argentina y diversos lugares de Latinoamérica para exigir el derecho al Aborto Libre y Legal.

 

Por otro lado, las políticas neoliberales administradas por todos los gobiernos tras la dictadura en Chile, se transformaron en un deterioro acelerado de las condiciones de vida de gran parte de la población. El país se transformó así en el faro capitalista neoliberal para Latinoamérica y el mundo, por eso no es casual la realización de la cumbre Prosur y de la APEC en este territorio.

 

En ese contexto, experimentamos la emergencia de alternativas fascistas que lejos de resolver la debacle neoliberal lo aceleran y fortalecen, pero además despojan a los sectores más precarizados: a las mujeres, migrantes, los pueblos indígenas, las comunidades racializadas y las disidencias sexuales. Este escenario, facilita el uso de la herramienta histórica que han tenido a su disposición: enfrentar a pobres contra pobres, a penúltimos contra últimos, a promover restricciones autoritarias para amenazar a quienes quienes luchan por la resistencia y autonomía de sus pueblos.

 

Al feminismo en nuestra época le ha tocado ser antifascista simplemente porque esta ola con las mujeres en primera línea, de masas e internacional, emerge en el mismo momento en que el fascismo levanta su cabeza. Sin embargo, tenemos la convicción de que el enemigo puede ser derrotado.

 

Por eso hoy apostamos a constituir un movimiento feminista que propone deliberadamente oponerse el fascismo pero, al mismo tiempo, que lucha por desmontar las políticas precarizadoras que permiten su avance. Esto lo hacemos en oposición y con total autonomía de los partidos políticos e instituciones eclesiásticas y empresariales que han sostenido y profundizado esta situación, quienes son los responsables del peligro que hoy experimentamos, donde quienes viven sus consecuencias más crueles somos las mujeres, ancianas/os, la infancia, comunidades migrantes, pueblos indígenas y las disidencias sexuales.

 

¿Por qué es fundamental la protesta social y feminista ante la venida de Bolsonaro?

 

Brasil es el quinto país en el mundo donde más mujeres son asesinadas. Entre enero y febrero de este año fueron reportados 126 feminicidios. Simultáneamente, Bolsonaro de manera populista ha respondido con punitivismo por medio de leyes que facilitan la posesión de armas y que alimentan el discurso de odio y de persecución al movimiento feminista y pobres, incentivando con ello de manera deliberada los actos de violencia, que efectivamente han aumentado en comparación a años anteriores. Bolsonaro es hoy uno de los nombres del feminicidio. Las evidencias que vinculan a su clan familiar con el asesinato de Marielle Franco, son incontrarrestables.

 

Al compás de los crímenes como el de Marielle, avanza la reforma previsional de Bolsonaro contra las y los trabajadores en Brasil, la que busca destruir el sistema público de pensiones para imponer uno de capitalización individual en manos de empresas privadas como las AFP y, junto a ello, aumentar la edad de jubilación. Por otro lado, avanza la amenaza de otorgar derechos de extracción a las grandes mineras en tierras ancestrales en las que habitan los pueblos indígenas de la amazonía, planteando para ello un plan de colonización y opresión intensiva a dichas comunidades. Sin duda, Piñera y el Estado de Chile también tienen cosas que enseñar al respecto en esta visita.

 

Frente a la coordinación regional del fascismo que se expresa en la visita de Bolsonaro a Chile y a la realización de la cumbre Prosur,  apostamos por un feminismo que emerja como  una fuerza internacionalista de transformación social y de oposición transversal a todos quienes han administrado la vida y el poder. Apostamos al desarrollo de una fuerza plurinacional que a su vez sea capaz de construir alternativa. Contamos, en este camino, con la rica experiencia latinoamericana en la lucha anti dictatorial y por los derechos humanos. Nos desafiamos a construir una cultura de solidaridad, antirracista, anticolonial, antiautoritaria y feminista en cada lugar de trabajo, de estudio, en cada barrio. Nos desafiamos a desplegar desde la potencia feminista, la resistencia a lo que existe para organizar  nuevas bases que mejoren nuestras condiciones de vida.

 

Marielle Franco, presente

Somos resistencia

¡No pasarán!

Coordinadora Feminista 8m

 

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