Crece el rechazo popular a una prensa y medios masivos inclinados a la derecha y complacientes con el poder

No es algo nuevo, y es sabido el muy notorio monopolio informativo y comunicacional que padece nuestro país, uno de los casos más extremos en el ya muy concentrado mapa de medios de comunicación masiva en nuestra región y más allá. Con el estallido y rebelión popular de octubre, el pueblo tuvo uno de sus objetos de interpelación más claros en la prensa dominante, incluyendo en eso a los «rostros» que inundan el espacio televisivo. En muchos de los reporteos a las protestas y manifestaciones por parte de los medios dominantes, las y los periodistas eran interpelados y apuntados parte de esa elite que no ha escuchado y ha acallado las demandas y anhelos populares.

En particular, la televisión, el principal dispositivo de comunicación política en la actualidad, fue contantemente apuntada como parte del problema, con su sistemático sesgo, manipulación de la realidad, e intento de construir una «realidad paralela» funcional al modelo, complaciente con los poderosos, cómplice de todo tipo de errores y horrores políticos. El rol de las redes sociales y medios de comunicación alternativa y popular construidos a pulso en años y años de nadar a contra corriente, avanzaron varios pasos en el sentido de construir una incidencia y autonomía mediática y comunicacional para la movilización y revuelta popular.

Con la pandemia del Coronavirus, y las evidentes dificultades que impone tanto para la movilización callejera como para los espacios organizativos populares en su conjunto, también estas redes de comunicación e información alternativa entraron a una nueva complejidad. También, y esto como una realidad planetaria, con el que es ya evidente desafío de ser una dimensión central en la disputa política y de poder en el mundo actual. La suspensión relativa de lo «presencial» vuelca las miradas y tiempos hacia casi exclusivamente las comunicaciones virtuales. Y en un mundo donde una crisis generalizada cubre prácticamente todas las dimensiones de la vida social y hasta personal, la cuestión de los imaginarios, relatos, y comunicaciones e informaciones dominantes, se vuelve de crucial importancia.

Volvamos a Chile y a la actualidad más reciente. El lunes recién pasado, durante buena parte del día la principal «etiqueta» en la red social de twitter fue «#PrensaSinEtica». Desde hace par de semanas, por su parte, ha sido constante el rechazo de amplias franjas a la expulsión de la periodista Mónica González del programa «Mesa Central» de Canal 13, y su vergonzoso reemplazo en ese espacio por la ex Ministra de Educación de Piñera, Marcela Cubillos. Mónica González era prácticamente la única voz en los canales de televisión con una perspectiva crítica frente al manejo del Gobierno frente a la pandemia, en unos canales que han reforzado aún más que antes, la presencia de viejas dirigencias concertacionistas y de derechas en sus programas, además de la continuidad de un listado de periodistas pasivos, complacientes, cuando no directamente cómplices con el Gobierno y las elites de poder en general (de la cual, en buena medida, son también parte).

La complaciencia y pasividad de la prensa ha quedado en evidencia en todo lo relacionado con el tratamiento del Gobierno frente a la pandemia: Fuera de Mónica González y el medio CIPER Chile que ha encabezado (aunque éste sea, hay que señalarlo, financiado por COPESA, del poderoso grupo empresarial Saieh), algunos reportajes publicados por el medio alternativo Interferencia, o uno que otro más, y los esfuerzos en buena medida individuales de la periodista Alejandra Matus, quien no está en ningún medio y ha hecho su tarea desde Estados Unidos (tras su autoexilio forzado por las amenazas y persecución por su «Libro Negro de la Justicia chilena» hace más de una década), y los constantes y a contra corriente esfuerzos de los medios de comunicación y redes sociales alternativas y populares, el evaluar la tarea de la prensa y los medios de comunicación y el espacio «publico» construido por ellos, no deja más que preguntas y objeciones frente al supuesto «pluralismo informativo y comunicacional», que es, o debiera ser, una base de una democracia real. La sobreexposición de las mismas dirigencias políticas causantes de los malestares, descontentos y repudios populares, copan prácticamente sin contrapeso alguno los programas y espacios televisivos, radiales y de la prensa escrita. ¿Es eso «democracia»? 

Es más. Tras cierto retroceso de la soberbia y arrogancia de los rostros y las elites dominantes en el espacio mediático tras octubre y los meses que vinieron, desde el inicio de la llegada de la pandemia del Coronavirus al país, parte de aquella actitud soberbia y ramplante de las elites, incluyendo a la mayor parte de los «rostros» que monopolizan el espacio televisivo, volvió. Y con ello, la actitud complaciente y servil ante el Gobierno y los grandes poderes.

Algunas muestras de lo anterior. La periodista Soledad Onetto, conductora de las noticias canal Mega, realizó una poco pudorosa defensa al Ministro de Salud Jaime Mañalich, luego de que éste realizara unas vergonzosas declaraciones de que desconocía la realidad socioeconómica de hacinamiento y pobreza en el país.

 

Semanas antes, Tonka Tomicic, del matinal de Canal 13 «Bienvenidos», hizo lo suyo, saliendo a defender también a Mañalich frente a la interpelación que le hacía una persona en un reporte en vivo:

Más que periodismo y comunicación, estos casos y ejercicios de «relaciones públicas» y defensa al Gobierno y sus autoridades se han repetido sin cesar.

Numerosas intervenciones de personas han logrado romper ese cerco comunicacional, pero lo dominante ha sido esa vuelta al dominio de un discurso y relato alineado con las derechas, los grandes poderes, y el Gobierno. Como si el escenario pandémico se intentara utilizar para un nuevo discurso de «los consensos» y una «unidad» que en los hechos es inexistente. Tanto la salida de Mónica González de Canal 13, como el trato hacia el Alcalde de Recoleta Daniel Jadue hablan por sí mismo.

Y aquello queda claro al constatar, por ejemplo, la disparidad en el espacio dado a las figuras de derecha y de la ex Concertación, frente a las voces genuinamente de izquierdas y progresistas. Esta medición de la Conecta Media es elocuente: Mientras en las menciones en redes sociales los alcaldes Daniel Jadue y Jorge Sharp ocupan el 1° y 4° lugar, en los medios tradicionales están en el 7° y 8° lugar en presencia, siendo allí superados por Joaquín Lavín, Catthy Barriga, Evelyn Matthei, Germán Codina, Rodolfo Carter y Felipe Alessandri. Todos de la derecha gobernante.

 

 

Lo de los y las alcaldes de derecha frente al resto en estos meses ha sido evidente y extremo. Lo de Joaquín Lavín, sin pudores. Como bien resumió el actor y director teatral Ignacio Achurra: «Si Lavin es el próximo presidente de este país será un regalo del periodismo televisivo nacional. El foco y atención puesto en este señor no se condice en lo más mínimo con las prioridades, necesidades y realidad del país. El nivel de propaganda y obsecuencia es ya impúdico».

En otro impresentable episodio, la periodista Marilyn Pérez del matinal «Bienvenidos» de Canal 13, cortó bruscamente a una persona que estaba siendo entrevistada y contaba su grave problema, para así dar paso a la cobertura de un muy anunciado y comentada contingencia: La reapertura del centro comercial «Apumanque» en la Comuna de Las Condes, donde Joaquín Lavín tenía nuevamente una gran exposición como protagonista de la «vuelta a la normalidad» promovida por entonces por el Gobierno.

Como se sabe, al día después el centro comercial tuvo que volver a cerrarse, y en los días posteriores una notoria tendencia al alza en contagios puso marcha atrás a los planes del Gobierno. La prensa dominante, cómplice y complaciente con el Gobierno, siguió callando y no interpelando a las autoridades, entre ellas, un Joaquín Lavín que permaneció con una altísima presencia ante las cámaras y la prensa. Incluso, tras caer entre los posibles contagios ante un «contacto estrecho», y entrar a una residencia sanitaria para guardar una cuarentena estricta, los «grandes medios» ha proseguido con una verdadera campaña presidencial favorable al UDI Alcalde de las Condes, como lo muestra esta desvergonzada portada del diario Las Últimas Noticias (grupo El Mercurio) de hoy miércoles 10 de junio:

 

 

Y frecuentemente en las redes sociales ha sido tema la disparidad en el tiempo y trato dado a los alcaldes Jorge Sharp y Daniel Jadue, y en especial a éste último. Su condición de referente político nacional y su no menor apoyo en las encuestas de opinión pública como presidenciable, lo han puesto en la mira de los grandes medios en un sentido positivo: Muchos de los «rostros», en particular de los tan estratégicos matinales, le hacen preguntas y comentarios en un tono que no se ve prácticamente nunca hacia las dirigencias conservadoras y neoliberales. Hoy lunes 10 de junio, nuevamente la periodista Monserrat Álvarez, del matinal del canal Chilevisión «Contigo CHV», provocó insistentemente a Jadue, forzánolo a una respuesta tajante pidiendo que lo dejen de interrumpir.

Todo esto no es muy nuevo, de todos modos. En Chile no hay real pluralismo informativo y comunicacional desde el Golpe de Estado de 1973. Con la salida de los militares, los años 90s fueron de una oscuridad mediática tremenda, en algunos aspectos, peor que en los previos 80s, donde existían muchos medios de oposición a la Dictadura que luego desaparecieron con el ahorcamiento financiero y político que le impuso la política de los gobiernos de la Concertación, el fin del apoyo internacional, y el avance de la sociedad altamente neoliberal y privatizada que se impuso en esos años. Desde los 2000s, poco a poco se fueron abriendo paso nuevos medios y relatos, jalonados en buena medida por la propia movilización social y sus estallidos referenciales: el del 2006, el del 2011. Algunas voces periodísticas se atrevieron a romper a su vez ciertos tabúes y temas prohibidos, como la sistemática corrupción entre las elites y poderosos. Luego, algunas referencias políticas alternativas lograron entrar en el tan cerrado espacio institucional, y con ello, hacerse un espacio en los grandes medios.

Y llegó el estallido y rebelión iniciada en Octubre del 2019, que aunque expresó transformaciones profundas en la sociedad y permitió modificar parte del debate político y público, no ha podido aún cambiar las estructuras institucionales y los espacios y correlaciones de poder. Entre ellas, las de lo comunicacional y mediático. Aún. Toda esa trama de construcción de imaginarios, relatos, informaciones, y a fin de cuentas «verdades» construidas y difundidas desde los grandes medios hacia la población, existe y está ahí muy presente. Es más, en cuanto a los grandes medios de comunicación masiva, están incólumes, sin modificación alguna.

Esa realidad, afortunadamente, es algo frente a lo que crecientes franjas de la sociedad son conscientes y críticas. Esa disputa, en todas sus dimensiones y tareas implicadas, será central en todo lo que venga.

 


 

Presencia en matinales de los alcaldes durante la pandemia del Coronavirus:

 

 

Enlaces relacionados:

«Las verdades incómodas que sacaron de pantalla a Mónica González»

La mentira se acabó: La pésima y negligente gestión de Piñera y Mañalich hacia la pandemia del Coronavirus en Chile

 


 

Otros videos que muestran el sesgado, tendencial  y tantas veces distorsionador comportamiento de la prensa dominante:



Equipo editorial Revista De Frente

Comentarios (10)

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    Garlet Guacte

    Complaciente con TODOS los poderosos. Izquierda, derecha, centro…Donde calienta el sol, así son, ahora es la derecha, ¿mañana? …Al mejor postor.

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    fernando mendez

    la misma mierda derecha e izquierda pero yo antes simpatisaba con la izquierda y nos traisionaron asi de simple nos dejaron botados bastardos cl

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      Andre delgado

      ESTA INCOMPLETO TU PARRAFO . DEBERIA DECIR ; izquierda y derecha. La misma basura .esta pagina por ejemplo sirve a los intereses de los zurdos.

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    Andre delgado

    ESTA INCOMPLETO TU PARRAFO . DEBERIA DECIR ; izquierda y derecha. La misma basura .esta pagina por ejemplo sirve a los intereses de los zurdos.

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    LUIS DIAZ BORQUEZ

    Me permito criticar el artículo que adolece de algo que ha terminado por molestarme: ¡Puras quejas de algo ya sabido y reconocido ¡. Pero, y cuál es la respuesta, cual la solución?. Es un tema absolutamente central en la discusión de una nueva constitución, LA DEMOCRATIZACION DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN pero no aparece como un tema. Debe crearse una Superintendencia de Medios y un organismo estatal que sirva de puente de financiamiento de los medios para terminar con la manipulación de los grandes empresarios mediante el «grifo» publicitario, la palanca mediante la cuál se incide en la información. Sólo así podremos hablar de libertad de prensa e información. Manipulación de la cuál tenemos ejemplo en los comentarios anteriores: ni izquierda ni derecha?????????. ¿Quién les dijo que la derecha y la centroderecha que se turnan en el gobierno tiene algo que ver con la izquierda. Así los medios instalan sus discursos en la mente de los incautos. ¿Cómo se instaló ese discurso tonto de que es lo mismo derecha e izquierda?. Pues, los medios y sus manipulaciones, que suponen «izquierda» a posiciones políticas e ideológicas que están a las antípodas de lo que es la izquierda verdadera. Los comentarios anteriores son un fiel ejemplo de manipulación mental.

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      Don felipes

      Que es la izquierda? señor ?
      Puede ser quizas que la gente este deacuerdo con los conceptos de derecha?, ?????

      puede ser ??? ? o acaso , es imposible que un ser humano piense en las ideas de las libertad.
      por que si no es controlado?.

      reduccionismo total.

      hacete un canal en youtube es gratis.

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    M.ig

    Que patetico el reportaje …

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    Pedro Sepúlveda

    Una reverenda estupidez el reportaje , lleno de falacias .Porque no mejor aportan al país con ideas con contenido y propositivas y no tanta crítica , que tiende a aburrir .Tal vez sería bueno que hicieran un reportaje con trascendencia y profundidad , desplazándose a las urgencias de nuestros hospitales y los conocieran desde adentro , para enviar un mensaje de esperanza y a la vez llamando a la responsabilidad individual.A lo sumo les costaría dejar de tomar el cafecito de la mañana .

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    Don felipes

    Hola , como estas , lei todo tu articulo y verdaderamente me parece ridiculo en este siglo 21 , donde la mayoria de las personas , tienen acceso a un punto de internet , youtube , nexflix , radios, etc. que aseveres , que no es democratico?, que tiene que suceder para que sea democratico? tienen que regalarle un canal a gamba? o contratar a quien tu quieras para que te paresca democratico??
    Pienso que el que es soberbio , eres tu, incapaz de aceptar que las personan piensan distinto a ti , que no eres mayoria , que tu posicion igual es factica.

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