Crisis de los Estados-Nación: Resistencias Culturales en Chile y la necesidad de hablar de Decolonización

Por: Catalina Salazar

#DeFrente

 

En un contexto internacional marcado por una grave crisis ambiental que aparentemente no ha sido posible enfrentar por la Comunidad Internacional , sumado al desafío contemporáneo que los flujos migratorios suponen para algunos países (evidenciando a su vez las profundas desigualdades sociales Globales) y en un ciclo político marcado por grandes movilizaciones sociales y levantamientos populares cabe entonces la pregunta: ¿No será que las Democracias Modernas están en crisis? Y si lo anterior es cierto, ¿No será momento entonces de hablar de decolonización? 

Los Estados-Nación surgen en un momento histórico determinado, permeadas por un «ideario liberal» que proponía superar a las diferentes monarquías y generar mayores espacios de participación popular en la toma de decisiones, siendo entonces la democracia como la conocemos una manifestación propia y casi esencial a la modernidad. Sin embargo en la actualidad podemos observar cómo las fronteras nacionales han ido perdiendo peso ante ciertos poderes fácticos y también cómo los MMSS se levantan ya no solamente contra determinadas instituciones o regímenes sino contra el «modo de vida capitalista». ¿Qué tienen en común las manifestaciones en Hong-Honk, Ecuador, El Líbano y Chile?. Y se podría afirmar que difícilmente tengan algo en común, entendiendo sus diferentes demandas y modos de organización, pero si analizamos en profundidad esos casos observamos que existe en primer lugar una fuerte crítica al stablishment tradicional, sumado a que son movimientos que carecen de una conducción o al menos una conducción única, y si esa existe está muy lejos de ser definida por algún partido político

Algunas notas sobre el Caso Chileno

Mucho se ha dicho sobre la crisis social en la que está Chile en el último período, que no es sino la expresión de una acumulación de frustraciones, descontentos y la desolación que puede llegar a producir un modelo centrado en el Individuo y carente completamente de un sentido de comunidad. 

La revuelta chilena a nivel cultural se ha caracterizado por la impugnación de los símbolos patrios y por el rescate de la bandera mapuche. Es como si la sociedad chilena se estuviera replanteando la «historia oficial» y quisiera entrar a ella a como de lugar, pero esta vez enarbolando sus propios símbolos. 

Otro antecedente que tiene una expresión en la cultura del movimiento dice relación con el surgimiento en casi la totalidad del territorio de cabildos, ollas comunes y expresiones comunitarias. Lo anterior nos lleva a pensar que la frustración y descontento que ha generado en la sociedad es la existencia de un modelo basado en una noción individualista y no «social-comunitaria» del ser humano, que en ningún caso se hace cargo de nuestra profunda esencia comunitaria y por tanto considera que las Soluciones pasan necesariamente por un “entregar productos” a una Sociedad transformada en consumidores. 

Dado lo anterior, si hacemos el cruce entre reivindicaciones simbólicas y el resurgir de lo comunitario, necesariamente entonces estamos hablando de que el movimiento social Chileno tiene una raíz y búsqueda profundamente decolonizadora, y por tanto para entender la gravedad de la crisis no sólo debemos observar la falta de políticas  públicas o Equidad, sino que necesariamente debemos observar cómo los Modelos Estado-Nacion no tienen en ningún punto un vértice comunitario, en una Sociedad que a pesar de todo y contrario a toda la teoría neoliberal, si se siente profundamente parte de una comunidad. No es casual entonces que Plaza Dignidad se haya constituido no sólo en un campo de lucha, sino que también se constituye como un campo del resurgir comunitario, del acompañamiento y de al fin un “encontrarnos”.

El problema de la Identidad Chilena: Hablemos de Decolonización 

A pesar de que en el actual contexto social chileno se levanta la identidad mapuche con mucho orgullo y sus reivindicaciones, da la impresión de que la identidad chilena es un tema complejo. La sociedad chilena, si bien en sus últimas expresiones habla de una necesidad de reconocimiento a los pueblos originarios, tampoco se identifica 100% con esta. Da la impresión entonces de que aún estamos en una asimilación del concepto de «Mestizo», o  “Quiltros”, como algunos prefieren llamarlo, y creo que este último término se asemeja bastante a lo que somos como Chileno: Una no-raza cuya característica principal es la no pureza, que se identifica con el pueblo en la medida en que es mezcla de distintas culturas y orígenes. Tampoco es casual que el principal símbolo de la revuelta sea “El negro matapacos”, símbolo de la sencillez, pertenencia a la calle por sobre todas las cosas y falta absoluta de status o alcurnia. 

Es necesario replantearse en qué medida las estructuras políticas actuales están asociados a una idea preconcebida de lo que es el desarrollo y progreso para nuestras Sociedades. Existe una élite política altamente extranjerizante, que pareciera siempre estar mirando hacia los países “desarrollados” que justamente son aquellos países que han obtenido sus riquezas a partir de distintos mecanismos de carácter colonialistas, ya sea porque tuvieron colonias o bien porque han explotado a otros países. 

Dado lo anterior es necesario reflexionar sobre estos temas para así poder generar un modelo social coherente, honesto y ajustado a las necesidades de nuestros tiempos. Urge recomponer y organizar a los territorios para así enfrentar los desafíos profundos y contradicciones que nos plantea el modelo, como lo son el saqueo del agua, la falta de participación ciudadana y los nulos espacios comunitarios: es en los territorios donde esas disputas cobran sentido, y son los territorios y las comunidades hoy los principales protagonistas de dicho proceso. 

Es imperativo seguir promoviendo espacios de encuentros comunitarios en los que se vuelva a reflexionar sobre el «Chile que queremos» que queremos, en un país en el que no existe con claridad un modelo de desarrollo, y si lo existiera, jamás ha sido debatido ni reflexionado por el pueblo, sino que ha venido como una imposición de la mano de «grupos expertos». Es necesario entonces que como sociedad Chilena comencemos un proceso verdaderamente constituyente y eso pasa necesariamente por re-educarnos en torno a nuestra historia, presente y también re-encontrarnos para así constituir comunidades.

Ahora bien, extendiendo las fronteras de lo nacional, como Región Latinoamericana es necesario que comencemos a actuar en Bloque, ya que el modelo extractivista que se ha implementado en la región durante décadas simplemente no puede seguir siendo el motor económico de nuestros territorios, y por otro lado, vemos cómo están siendo gravemente amenazados no sólo dirigentes sociales sino que comunidades y ecosistemas enteros. Lo anterior se suma a las incipientes amenazas totalitarias en la región, que parecieran tener en común la degradación progresiva de los Derechos Humanos, la falta de cualquier proyecto político sostenible y la búsqueda de la explotación de bienes comunes naturales, muchas veces de la mano de posiciones religiosas radicalmente conservadoras. Lamentablemente muchas veces sin una comprensión más global de estos asuntos es difícil plantear salidas, de ahí la necesidad de reflexionar en torno a ello y ojalá poder vislumbrar nuevas posibilidades en las que el rol geopolítico de América Latina sea uno un poco más favorecedor que el que actualmente tenemos.

 

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

Comentarios (2)

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    Sergio Roberto Pizarro Cerda

    Creo que estamos ante la peor crisis de la globalización y modelo económico en el uso geopolitico de los elementos básicos de subsistencia de acuerdo a los cambios climáticos económicos y sociales de los países desarrollados por mantener sus estatus de influencia política económica tecnologica y social en la región tratando de mantener el control de la crisis misma que esta demostrando no tienen la capacidad sociopolitica económica de hacerlo por la baja credibilidad en lo moral cultural politica intelectual y tecnológica por la forma tradicional atrasada de mantener la segregación entre los ricos y pobres en una sociedad anacrónica avasallada por el colonialismo puro y moderno pero OBSOLETO.

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    Nge Traru

    «Una no-raza cuya característica principal es la no pureza» ¿???….Dios mío, parece que estoy leyendo opiniones al más puro estilo Hitleriano….
    Por otro lado, para su urgimiento en «recomponer y reorganizar los territorios», empiecen primero por los territorios de todos ustedes, los rojos del Frente Amplio….y después con los territorios ajenos.
    La Asamblea Constituyente, para lo único que ustedes la quieren, es para sacar a Piñera del gobierno, porque todavía no se pueden convencer que por un proceso democrático les dió paliza !

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