Cuidado con la opinión médica en cuestiones sociales

Por Javier González

 

 

Es un tema muy delicado y que abre un debate importante pues la opinión médica tiende a entrar a nuestra mente por la misma puerta que la ciencia (opina en política como si lo fuera) y radica una diferencia fundamental: la medicina es una práctica, no una ciencia. Por favor, no se advierta esto como desmerecimiento, quiero abrir una reflexión que me ha dado vueltas constantemente y tampoco se crea que generalizo, hablo de un sector conservador que usa la disciplina como una biblia moral y el problema es que es escuchado con mayor detenimiento que otros sectores conservadores.

 

Daré ejemplos concretos:

 

  1. Voto femenino: Existe un video de una antigua sesión parlamentaria donde se debatía el derecho al voto femenino en el que un congresista, haciendo uso de su título y a nombre de la medicina, opinó que el cerebro de una mujer pesa estadísticamente menos que el de un hombre, razón por la cual ellas no deberían tener los mismos derechos. Vuelvo, como si fuera la ciencia la que habla.
  2. Homosexualidad: Un joven estudiante de medicina una vez planteó para su titulación, como varios en su época, un análisis con objetivo a “curar” la homosexualidad. El medico era Salvador Allende. Si bien esto no permeó su obra como presidente de Chile, de haberlo hecho a través de una Ley o una política púbica, hubiera tenido consecuencias graves en el desarrollo social del país.
  3. Aborto: Actualmente, el tema se vuelve cada vez más complejo y delicado; muchos médicos a nombre de su profesión, opinan que un feto no debe ser considerado una enfermedad o “tumor” en el cuerpo de una mujer, luego, intervienen libremente la ley para eximirse de realizar abortos, otra vez, en nombre de la medicina. Volveré sobre por qué esto es una deformación mental de la disciplina de forma idéntica que en los ejemplos anteriores.
  4. Transexualidad e identidad de género: el ataque constante que ha recibido la denominada (por la derecha) “ideología de género”, tiene su flanco en el sector conservador de la medicina y sus dardos van al movimiento Trans con el siguiente argumento: una persona que piensa que le sobra una pierna y pide una amputación es considerada enferma psiquiátrica, pero una persona que pide la amputación de sus genitales en nombre de su transexualidad es denominada sana y, para ellos, eso no tendría sentido del punto de vista clínico, luego, trans, es una persona enferma.

 

Los casos 3 y 4 son actuales, tienen un enorme mesón en el congreso mundial y las puertas abiertas de la derecha conservadora para mantener el mundo tal como está, la OMS no se ha pronunciado enérgicamente para detenerlo y aquí considero que es necesario poner un freno importante desde las (sí-ciencias) sociales y en esto hago un llamado a quienes están ahí: es obligación de la sociología, la psicología, la historia y las ciencias políticas, incluso de la propia biología ética, detener este movimiento mediconservador, que tiene dentro de la propia medicina profesionales avergonzados de escuchar que su disciplina se usa para mantener la sociedad enferma.

 

Argumentativamente, debemos considerar:

 

  1. La normalización del funcionamiento biológico de un cuerpo humano para la estricta prolongación de la vida, no debe ser confundido con el verbo “sanar”. Fácil: eutanasia es sanación para muchos enfermos terminales.
  2. Lo biológico no es necesariamente ético, lógico, ni menos moral. Solamente es bio-lógico, es decir, responde a sus propias leyes: no sabe de correcto o incorrecto, bueno o malo. Es extremadamente perverso utilizarlo como ética y moral.
  3. Enfermedad, de acuerdo con la OMS es una “Alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible”. El género no es un estado fisiológico.
  4. Salud mental, seguimos con la OMS, es “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. Pregúntenle a Daniela Vega sobre su autopercepción y su contribución a la comunidad y luego díganle que está psiquiátricamente enferma.
  5. Dicho todo lo anterior, vamos al aborto del punto de vista de los derechos humanos. Nacer no es un derecho humano, por obligación biológica que traiga. Vivir dignamente sí. La medicina tiene su obligación en este segundo punto, no hay antecedentes científicos del primero, luego, no hay razones clínicas para eximirse de esa segunda y única obligación.

 

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