De ícono del cine a gurú del Zen: Cómo el «Gran Lebowski» derivó en religión

«El Dude aguanta». Resiste, tolera, se la banca. Conjugue como quiera el abides de la frase original en inglés. Lo que importa es el mensaje. Una filosofía de vida del relajo y el placer, contra todo utilitarismo. Hoy el protagonista de «El Gran Lebowski» inspira libros de autoayuda, festivales y… una religión.

 

Por Miguel Faurè Polloni

 

 

Dios pagano

 

 

el Dudely Lama.

 

Con un ruso blanco en la diestra y, de vez en cuando, un caño en la otra, el Dude deja pasar los días con el desparpajo de alguien que fuese eterno. Como un dios. EL Dios. Así lo entendió Oliver Benjamin, periodista y escritor frustrado que se radicó en Tailandia y desde allí fundó el Dudeísmo. Mal no le ha ido y ya cuenta con 120.000 adeptos en todo el orbe. «Pastores» del buen vivir.

 

«En el mundo moderno, la mayoría de la gente quiere llenar su tiempo con objetos materiales, pero no tienen tiempo para tomar un respiro», señala el autodenominado Dudely Lama. Ademàs de una módica cuota de ingreso (que entrega a cambio diploma y abalorios), los fieles al Dudeìsmo no deben hacer nada. Sólo vivir de acuerdo a la actitud del personaje interpretado por Jeff Bridges.

 

 

 

«Si lo que buscas es buena voluntad y buena onda, únete a nosotros… cuando termines la siesta». Tal es la invitación oficial. Nada de densidad ni solemnidad: «Es una religión moderna pero muy similar a las antiguas, cuando originalmente eran más limpias y puras», expresa Benjamin.

Gurú Zen

 

 

The Dude and the Zen Master se llama el libro que co-escribieron Bridges con Bernie Glassman, uno de los primeros maestros zen en los Estados Unidos. Las características del personaje lo tornaron claramente maleable para encajar en el rol de un iluminado. ¿Por qué? «El Dude no busca», señala el texto, “ahí está en su bañera, tomando un ruso blanco, con la música de ballenas de fondo. Está relajado, se toma la vida como viene”.

 

 

Junto con ello, solía repetir la frase «El Dude no está». Arte de asumir la realidad tal cual es sin pretender cambiarla y destrucción del ego. Ideas-fuerza del budismo que -para Glassman- trazan en el personaje de «El Gran Lebowski» un perfil de santo. Bridges agrega: “De hecho, todo esto”, refiriéndose a la vida, “no es más que espacio para bailar. No hay necesidad de sentirse limitado, de ninguna manera. Cuando el Dude dice que no está es cuando justamente la vida florece”.

 

El Dude resiste. Comprende que la vida es dolor, pero no se da manija y va al frente. Se muere un amigo, vamos, a seguir. Alguien quiere tener sexo con él, venga, a disfrutar. Sí a todo. Placer y dolor como parte de la rueda de la vida. Al final del filme aparece un personaje, el Extranjero, que sintetiza bien la filosofía de vida del Dude. “A veces uno se come al oso y otras veces el oso te come a ti”.

 

Es precisamente el Extranjero quien da en el clavo sobre el amor que despierta el Dude: “El Dude aguanta. Y no sé ustedes, pero a mí eso me consuela (…) Es bueno saber que anda por ahí. Ah, ese Dude, siempre tan relajado. Pero se relaja en nombre de todos nosotros, pecadores”. Ahora estos pecados pueden ser redimidos. Amén.

 

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