Decálogo del «buen progre». Una respuesta desde la izquierda a Daniel Matamala y al progresismo liberal

A propósito de la comentada columna de hoy 24 de mayo de Daniel Matamala en el diario La Tercera («Decálogo del buen progre»), desde Revista DeFrente hemos querido compartir una respuesta en los mismos términos, pero dirigida a un tipo de “progre” que, al igual que la figura que Matamala utiliza, es, en lo esencial, el resumidero de un conjunto de ideas y posturas políticas abierta o soterradamente funcional e inofensivo para los intereses de las derechas, los poderosos, y los grandes poderes de la actualidad nacional e internacional.

No está de más, por otra parte, señalar lo riesgoso que nos parece el que ciertos medios y referencias se instalen con tanta fuerza como “voces validadas” como “críticas”, cuando en muchísimas circunstancias han mostrado finalmente alinearse con posturas de derechas, alineados por acción u omisión con los intereses de los grandes poderes de dentro y fuera de nuestro país. Tampoco está de más señalar que se le otorgue tanta validación, incluso entre personas genuinamente progresistas y de izquierdas, a un medio como La Tercera, sistemáticamente alineado con las derechas y grandes grupos económicos de nuestro país, de propiedad de Álvaro Saieh, el mismo al que el Gobierno le acaba de comprar a sus Supermercados Alvi la cifra nada despreciable de 1.700 millones de pesos en una sola pasada, en trato directo y con evidente sobreprecio si es que se dice que la caja de mercadería equivale a lo que señalan como precio. Obviamente ese tipo de «detalles», como tantos otros, quedan fuera del horizonte de la «crítica» de «progres» del tipo que aquí tratamos.

Dicho todo eso, les presentamos, el Decálogo del buen progre:

1. El buen progre es paciente y respetuoso. Cuando alguna política pública o respuesta gubernamental ante algún suceso no funciona o funciona sólo para los poderosos y sectores privilegiados, el buen progre llamará a la prudencia, a que “hay que respetar a las autoridades” (¡más en tiempos de crisis!), a que hay que “cuidar las instituciones de la república”, a que “las instituciones funcionan”. Pondrá su mejor cara de hombre o mujer «de Estado», irá a codearse con las elites para mostrar «sentido de responsabilidad», y catalogará de «infantiles» y «afiebrados» a todo quien ose increpar su entreguismo y oportunismo político de ocasión.

2. El buen progre es agradecido y comprensivo. Si alguien apunta, interpela y critica a las extremadamente neoliberales y proempresariales políticas de las fuerzas y referencias políticas que admira, el buen progre llamará a sopesar los contextos y las dificultades, citará sin quererlo a Margaret Thatcher y su “no hay alternativas”, y aunque no quiera reconocerlo, se pondrá una y otra vez en el campo ideológico de ese “fin de la historia” que supuestamente nos condenaría al recetario liberal y capitalista hasta el fin de los tiempos.

3. El buen progre no se mete con la esencia de la política de los grandes poderes. El buen progre podrá opinar muchas cosas y aparecerán como “críticas” para muchos, podrá apuntar a los excesos del modelo y las derechas reaccionarias lo tildarán de “comunista”. Pero llegado hasta cierto punto, y ante la primera amenaza de “desmadre” y de genuina rebelión y transformación social y popular, llamará al diálogo comprensivo y al consenso, preferirá aparecer como “republicano responsable” antes que militante de las causas y las mayorías populares movilizadas, y finalmente convocará a “nuevos pactos sociales” donde dominarán la oligarquía y los grandes capitales.

4. El buen progre es obediente y temeroso. A pesar de aparecer a veces como “crítico”, en prácticamente todo lo sustancial el buen progre adoptará el universo ideológico y programático de los sectores más reaccionarios. Y cuando haya actores o sectores que los desafíen en sus pilares, gritará con tanta o más fuerza que aquellos que “esa no es la forma”, que eso es “populismo”, que la impugnación decidida y sin medias tintas puede ser un “riesgo para la democracia” y una muestra de exagerado maximalismo e irresponsabilidad. El buen progre será obediente a las ideas que ponen los poderes dominantes de la órbita estadounidense y europea: Hablará de «regímenes» y «dictaduras» sólo para hablar de países gobernados por fuerzas de izquierdas u otras referencias incómodas para el imperialismo de la OTAN, mientras que jamás se preguntará ni le preguntará a nadie por el «régimen de Trump» ni por la dictadura de los capitales contra los pueblos. Las palabras de «imperio» o de «imperialismo» les están vetadas al o la buena progre.

5. El buen progre cuida su conciencia tranquila. Sabiendo de las contradicciones de sus posturas y relato, aquellos elementos, opiniones o informaciones que cuestionan las convicciones propias serán olímpicamente omitidas, silenciadas, y excluidas del debate y horizonte mental del buen progre. El buen progre estará siempre disponible para opinar de todo tipo de sucesos que le ponga encima de la mesa la gran prensa oligopólica, pero todo aquello que no aparezca en ella, será considerado como algo carente de importancia, secundario, y hasta como algo irreal y fuera de la realidad. Si al tiempo después queda totalmente clara su equivocación, el o la buena progre, omitirá el hecho, total, «la noticia ya pasó de moda» y «estamos en otra». El buen progre podrá aparecer con voz fuerte e inquisidora a acusar de las acciones más perversas a actores de izquierda o incómodos a los grupos nacionales e internacionales dominantes en occidente, aunque utilice para eso a las fuentes más sesgadas posibles, como un juez que aparentando ser «imparcial», luego termina siendo Ministro de Justicia de un Presidente ultraderechista y pro estadounidense… ¿O no recuerdan eso de enjuiciar a Lula por medio de «las verdades» de Sergio Moro, buenos progres Daniel Matamala y Mónica Rincón?

6. El buen progre preferirá aparecer como ícono del pacifismo antes que reconocer la existencia de la guerra. En medio de las violencias y ataques más descarnados y viles desde los reaccionarios y poderosos contra los pueblos, el buen progre siempre condenará “la violencia venga de donde venga”, y citará a Gandhi y Mandela aunque sepa que en la India y en Sudáfrica la emancipación implicó fuerza, movilización y por cierto mucha violencia y muerte. Será comprensivo por acción u omisión con la violencia institucionalizada y estructural, pero marcará diferencias y condenará la que pueda ser popular y libertaria. Tal «noeslaformismo» será piedra angular del pensamiento y acción del buen progre.

 

 

7. El buen progre se esfuerza en aparecer como tal y en poco o nada más. Se mostrará siempre al tanto de los debates de la gran prensa y sus columnistas, compartirá las últimas notas de The New York Times, CNN, la Deustsche Welle o la BBC, se subirá a toda clase de autores y temas “de última moda”, pero rehuirá de investigar un poco más allá, tildará a la prensa alternativa y popular como “poco seria” y “poco prestigiosa”, y aunque le muestren con detalles los errores y horrores de sus supuestamente tan infalibles fuentes de información, seguirá siempre confiando en ellas, aunque aquellas hayan servido y sirvan innumerables veces para justificar ataques contra actores políticos incómodos, golpes de estado, guerras, invasiones, y muertes y sufrimiento para millones de personas en otras partes del Mundo. Si, por ejemplo, le interpelan por temas incómodos como las «armas de destrucción masiva» en Irak, a lo más se encojerá de hombros y lo tomará como un «accidente», un error lamentable que es mejor olvidar. Para la buena progre, Hillary Clinton seguirá siendo una gran mujer, «la persona más preparada que ha habido nunca para la presidencia de Estados Unidos», aunque festeje ante las cámaras haber mandado a asesinar a un Jefe de Estado (era africano, no importa) y aunque haya encabezado la ejecución de un Golpe de Estado en Honduras. Barack Obama seguirá siendo un ejemplar paladín «demócrata» aunque ordene invasiones y bombardeos, y Estados Unidos seguirá siendo una «democracia ejemplar» aunque su Gobierno administre una gigantesca maquinaria de guerra e intervencionismo a escala planetaria.

8. El buen progre no se calienta con temas que no entiende. Relacionado con lo anterior, el buen progre confía ciegamente en el dominante “mainstream” mediático e informativo, en las opiniones convencionales ya instaladas como “verdades”, y si algo fuera de ellas es dicho por alguien “cualquiera”, lo excluirá como tema. Todo lo que no lo diga algún “experto” reputado por esas fuentes de mal o desinformación a las que tanto les creen, será omitido sin problemas ni culpas en la conciencia del buen progre. Si lo dice algo que salió en Netflix, todo bien, y se le creerá aunque sea en muy buena medida una serie de ficción, como «El Mecanismo» sobre el caso «Lava Jato» en Brasil, o un tan parcial «documental» totalmente alineado con los intereses occidentales y estadounidenses aún a costa de excluir el terrorismo fascista implicado en los hechos, como en «Winter on Fire» sobre Ucrania. Si por el contrario, lo dice un documental o reportaje aparecido en teleSUR o RT, será «propaganda» del régimen venezolano o ruso y desechado de plano como información. Si hay algún hecho que no comprenda o en el que pareciera tener razón, por ejemplo, el Gobierno de Venezuela o de Nicaragua o de Cuba, el o la buena progre esperará que alguna cadena de noticias «respetable» de Estados Unidos o Europa les «baje la línea» de cómo procesar lo que no saben cómo presentar y sólo ahí opinarán, o informarán dándole «la primicia» al medio dominante que elijan, aunque haya habido algún medio «no serio» que la haya informado hace semanas, meses, o hasta años. Así, siempre y a todo evento, omitirá temas que puedan incomodarles a esos medios oligopólicos dominantes, y a los intereses y poderes que los dirijen.

9. El buen progre tiene esperanza. Pues aunque no lo reconozca como tal, “espera” ingenuamente que las cosas cambien exclusivamente por medio de un cambio “cultural” o “en educación”. Cree en que la realidad es una “hoja en blanco” donde escribir sus buenas intenciones y que a la Dictadura de Pinochet se la «derrotó con un lápiz y un papel», y se asusta y niega la lucha, el conflicto y el enfrentamiento que han sido consustanciales a todo cambio histórico significativo en la Historia de la Humanidad.

10. El buen progre se sube al carro de la victoria. Aunque lo haya negado como un “imposible” a sólo minutos de haber “estallado” o haberse desencadenado algún hecho que marque una ruptura con la historia anterior, el buen progre se subirá como el más entusiasta una vez que vea que sí era posible, y de que quede claro de que las ruedas de la historia nuevamente han ido más rápido y lejos de lo que estaba dispuesto a admitir antes. Antes que eso pase, habrá dicho infinitas veces: Las cosas “no están para eso”, “el horno no está para bollos”, “la gente está en otra”, “hay que moderarse y mirar hacia el centro”, proponer cosas concretas y “logrables”. Pero cuando vea la posibilidad de poner un pie arriba de lo que otras y otros han empujado a contra corriente y contra viento y marea, el buen progre querrá ponerse a la cabeza y conducir lo que se ha puesto en marcha, pero no para llevarlo hasta sus máximas posibilidades y potencias, si no que para atenuarlo, aplacarlo, y domesticarlo. Como tiene tantas condiciones y materialidades para emprender esa tarea, sus probabilidades no son pocas. Y de lograr tal cometido, las elites y los poderosos lo halagarán, lo aplaudirán y lo premiarán como corresponde: Un buen progre que ha actuado con “responsabilidad” y “a la altura de las circunstancias”.

Equipo editorial Revista De Frente

Comentarios (34)

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    Ignacio Puga

    Matamala no es santo de mi devoción, pero yo me pregunto ¿en qué lujoso departamento pequeñoburgués de la comuna de Providencia se habrá redactado esta respuesta a Matamala para distinguirse de lo que dice por estar «vendido al poder»?. Hay sectores que insisten en atomizarse y diferenciarse del otro que no piensa igual aunque existan puntos en común, aunque el pueblo esté pasando hambre y aunque el adversario se concentre en unas pocas familias.

    Por cosas como esta no me gusta el Frente Amplio. No por sus posturas políticas, sino que por el infantilismo con que algunos que cortan el queso las abordan, deslegitimandolas para el resto. A algunos los termina desbordando el origen social privilegiado antes que la idea. Actitudes de niñitos bien.

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      Hector

      Seguro tu piensas que para que la columna tenga valides tendria que haber sido escrita en una casucha de carton, no es asi todo Chile tendria que tener un depto como uno de ese lugar que mencionas, si ser pequeño burgues. El problema con los fachitos es que para ser de izquierda tienes que ser ignorante y vivir en la mierda. No es asi todo los habitantes tienen los mismos derechos y querer un mejor pais, sin ladrones de derecha ni represion.

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        Monica

        Lei tu pensamiento, es correctamente solidario, es aceptar que algunos pocos privilegiados que nacieron en «cuna de oro» pueden emitir una critica bien constructiva a la sociedad globalizada idolatrada por las masas, que solo sirve a unos «poquitos»…., repasar la historia, por ejemplo La Revolucion Francesa, (es lo mas cercano que tenemos, dejando entre parentesis las dos guerras mundiales, algunos genocidios, la intervencion de las potencias e instalando genocidas en America Latina) la Miseria Humana fue la que la gatillo y no fueron solamente responsables los reyes de ‘turno»….La solidaridad es una cualidad humana, es simbolo de sobrevivencia, como especie nos exterminaremos, este virus, es solo un pequeño test…, (las pandemias pensabamos que podrian darse dentro de 500 o 1000 años mas….) la Pobreza de los Pueblos, no son calamidades naturales, son Elecciones POLITICAS…y eso quedo claro con esta Pandemia…., el que lo entendio, me alegro, al menos tendra una oportunidad extra…Buen dia

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        Marcelo

        ¿Te cuesta entender el sarcasmo ?, pero estos grandes redactores son la misma mierda con distintas moscas. Saludos.

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      pedro lautaro ferrer vergara

      que estrechez mental

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    Dio

    Un texto lleno de determinismos, eso fue todo lo que entendieron del decalogo de Matamala? tampoco soy fiel a su devoción… pero se están trasteando feo en su guitarra

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      Hector

      MATAMALA es un amarillo que empujamos y tira a la vez, siempre a sido asi aunque no les guste la respuesta

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    Sergio

    La columna aparece como forzada, mezcla peras con manzanas y busca un purismo que descoloca. Huele a cierto leninismo y a generar una obsesión por las posiciones correctas. Y en ultima instancia cae en un afan politiquero y parroquial a graficar en Boric al buen progre….

    Es cierto que a veces Matamala pontifica, pero esta respuesta pontifica, aun más…

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    Ivanzen

    Si esto fue escrito por un izquierdista de verdad, puro ideológicamente, un luchador social de esos que no se han enterado que la revolución es un fracaso y se ha transformado en el camino más doloroso y largo para el capitalismo (sino vea qué pasó en Rusia, Vietnam, China, Alemania, y los miserables resultados de Cuba, Venezuela y Corea del Norte), es una gran contra-propaganda para su sector: quedan desde hace 30 años como burros, inconscientes, los reyes del doble estándar y la hipocresía que hablan en nombre del pueblo, de los pobres y representan con cueva un 5% de la población de cualquier país alfabetizado. Leí esto esperando algo inteligente, por pura ingenuidad, pues soy viejo ya y en mi adolescencia y juventud (años 60, 70 y 80 del siglo XX)en la izquierda había mística, reflexión, filosofía, poesía, teatro, todo de lo mejor del mundo y de Chile…pero hoy, entre progres llorones, marxistas desahuciados y anarquistas ignorantes y facistoides, a la izquierda sólo le queda llorar y llorar en revistas y periódicos que ruegan donaciones en capital.

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      Hector

      Que manera de escribir imbecilidades. Las revoluciones no han fracasado, solo han sido detenidas por la fuerza del imperialismo yanquee, parece que tampoco te has enterrado que Rusia China Vietnam Corea hasta Venezuela y Cuba son paises exitosos aunque el imperialismo ha hecho lo imposible, pero como ves los dias estan contados para trump y cia. Cuando digo revolucion me refiero a igualdad y solidaridad entre seres humanos, no depredacion como ocurre en chile con el disfraz de progreso y riquezas

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        Juan José

        Que te fumaste? Paises exitosos? Economías fracasadas con payasos dictatoriales.

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    Juan Carlos Gómez Leyton

    Estoy plenamente de acuerdo con la columna y Matamala me parece un demagogo.

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    Arturo

    En primer Lugar, el título del comentario de Daniel Matamala en el diario La Tercera es «Decálogo del buen POBRE» y no «Decálogo del buen PROGRE»). Pero este error, aunque llama a la confusión, se perdona. Por supuesto, puede ocurrir. Pero nadie entendió, que lo más importante del texto de Matamala está en lo que NO dice. La existencia del «buen pobre» implica la existencia del «mal pobre». Y este último es el que Matamala quiere rescatar. Me volví loco o soy el único que ve en Matamala pura ironía crítica.

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    Francisco Feliu E

    Siempre es mejor y valido ridiculizar y poner es baja perspectiva a todos quienes para bien o mal traten de hacer algo por mejorar la sociedad. Mediante una justicia social escasa que evidentemente tenemos en nuestro país.Tratar de confundir para moros y cristianos siempre a sido negocio

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    Rodrigo

    No leo la Tercera a menos que su papel haya envuelto la bandeja de huevos y después haya terminado secando el piso del baño al que me fui a defecar. Eso, siempre y cuando no haya llevado algún libro.

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    Marcelo Vergara

    NO entiendo nada, Matamala escribió esa columna en plan de sátira, protestando por la vista que los dueños del país tenían de un buen pobre. Evidentemente, esta respuesta es como si no hubiera tal espíritu irónico y resulta altamente funcional a la derecha. Claro, un «progre» valida el derecho de los pobres a rebelarse y entonces un grupo de izquierda, en vez de apoyar esa crítica, ataca al progre. Creo que ya está bueno de andar pidiendo licencia para ser de izquierda ni andar soportando iluminados afanes territoriales que temen les ocupen el espacio dado por la divinidad, acá todos sumamos. Si desean atacara a alguien, ataquen la injusticia.

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    Florencio

    Sería interesante escribir el decálogo del «frenético izquierdista» que al final siempre resulta muy útil al conservador recalcitrante.

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    Jonás

    Vergüenza ajena.

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    Pobre y poblacional, pero no wn

    La finalidad es mejorar la calidad de vida de las clases empobrecidas y reemplazar la economía del despojo, por una economía solidaria, ecológica y conectada con el desarrollo de la humanidad.
    Progres y clase media -muchos exclase obrera- siempre van a ser parte del juego y lo han sido en las más plásticas formas a lo largo de los últimos siglos. Es más, son parte determinante del tablero.
    Si el purista redactor revolucionario de esta columna perdiera su ingenuidad, se daría cuenta de la infertilidad de su escrito.
    A los dueños del capital le gusta esta columna, porque divide, atomiza y resta potencia a las fuerzas de cambio. Se rien de nuestra división.
    No se trata de hacer odas al consenso liberal, se trata de apostar a ganar. Hay que madurar y ello implica ir – lamentablemente- perdiendo la inocencia, la ingeniudad, la pureza de la ideas platónicas y finalamente, dosificar fuegos de las emociones. En cambio, hay que buscar la moral en la actitud consecuente.
    Obvio que no hay que prenderle velas a los Matamalas, pero tampoco hay que desgastarse en pegarles; pues el enemigo está en otro lado, y por lo visto acá, se encuentra hasta en nuestros propios imginarios ideológicos.
    Aquellos deseosos por desatar implicita y anticipadamente el conflicto de fueza, sobre todo en un país como Chile primero no tienen calle, y segundo, no han aprendido nada de la historia que tanto endiosan «científicamente» en sus universidades de élite.

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    roberto

    Le falta sarcasmo y buena prosa

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      Marcelo

      Toda la razón , que mal escrito.

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    Jc

    La izquierda de la izquierda funcionalmente igual que la derecha. Matamala va y viene, en su última columna estuvo certero y prima el sarcasmo. Es un buen aporte y ridiculizar a la derecha siempre es necesario. Y cuál es la respuesta de la izquierda de la izquierda. Esta columna. Entretenida, pero no aporta. Nos basta con la derecha cabros, dejen de dispararse en los pies. Saludos.

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    mav

    Es malo tener una mirada de este lugar privilegiado sin serlo??.. debe ser escrita en la marginalidad absoluta? yo creo que en Chile, falta que nos de vergüenza mas de nuestra política, que solo ha construido una sociedad de papel y cartas, las cuales, los reyes están arriba y los peones abajo, sin conocer aun, lo que la pandemia le exploto en la cara.. visibilizando la verdadera realidad de como es Chile. Lamentablemente Algunos siguen viendo atrás, la piedra que les pego en el pecho. un país llamado democrático, no debe llamarse así, cuando existe tal nivel inmoralidad política, Estamos tan acostumbrado en ver y justificar todo en la sociedad, sociedad incomprendida y con sesgos de no quererla, pasando por al lado, sin importar nada.. lo importante es que no todos poseen esa mirada. y son quienes la final, llevaran a un mejor lugar los destinos de esta patria… da miedo tener ese poder y comentar cosas así, y que te miren el lugar donde se los dice… cuando las cosas son francas, no existe temor.. Espero que Chile, se cure de este tipo de estilo de vivir de la política, si no cambia… no solo verán destruir la constitucionalidad, la pandemia es y sera el ultimo respiro que tiene Chile para cambiar el rumbo..

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    Nicolás Elgueta C.

    Me parece un tanto ofensiva la alusión a un supuesto sector social que comienza a acomodarse y a hacer uso de sus derechos cívicos. El ideal que el autor pretende tener como referente para hacer su crítica es sólo eso, un ideal. Por otra parte es preciso considerar que la ausencia del ejercicio de las facultades mencionadas en el artículo, deja al descubierto la falta de experiencia de sus ejecutores, lo que no tiene por qué ser perjudicial, y lo que pretende ser superficial y burgués es algo conseguido con esfuerzo, y que seguramente evolucionará con el tiempo.

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    Hax Majluf

    Les dolio a los ‘fachos’ la columna de Matamala. Por lo menos imitan bien a los zurdos, claro tampoco pudieron crear nada.
    Sin embargo, la diferencia no es esa, sino que al «buen facho pobre» nadie le cree nada, como diria Matamala.

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    Claudio

    Matamala está en un escenario donde lo ven todas las ideologías, y con toda la audiencia que tiene destaca las falencias, errores y horrores de la derecha en chile. Es un avance, suma y aporta el cuestionar públicamente ciertas prácticas y perspectivas normalizadas para muchos (y de verdad, muchos).

    Para el gusto de quien escribió este decálogo, Matamala es un amarillo, y está bien pensarlo, para otros que lo leyeron y les puso el poncho, Matamala es un comunista.

    Esta crítica nada constructiva es como las críticas que los extremos de derecha han hecho hacia Piñera, tratándolo de comunista por no sacarles los militares.

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    Héctor

    Lean más Mark Fisher y corten el show de izquierda pura. Son las «almas bellas» de la izquierda, moralistas. En vez de renovar el lenguaje y los símbolos de quedan pegados en el pasado. Incapaces de construir y proponer una visión nueva de izquierda. Han hecho mucho daño porque eran esperanza. Y miren en lo que se han convertido, en una izquierda infantil que pelea con Matamala po wn.

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    Norman ardouin

    En realidad lo mejor de esta columna son los comentarios porque lo cierto es que las copias siempre salen mal. Retrucar a Matamala de esta forma no contribiye ni aporta es solo un gustito «progre»

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    Diego

    Con todo los problemas que uno pueda tener con Matamala, hay que reconocer que da la cara y firma con su nombre, lo que no se puede decir de este diatriba afiebrada y delirante.

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    Anirdo

    Se nota que la hicieron a la rápida. Les quedó como el hoyo. Caguines innecesarios de santiaguinos giles

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    Ricardo Soto Montero

    Quién escribió esto?

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    HERNAN

    LA IZQUIERDA INFANTIL, ESA QUE SOLO CREE EN SLOGANS, CON IDEALES QUE SIEMPRE SERÁN UNA QUIMERA, ESA QUE NO PERMITE CAMBIOS NI MATICES, LA QUE SIRVE PARA QUE CAMBIOS SOCIALES REALES NO SE LLEVEN A CABO, YA QUE PARA ELLOS, SOLO SU PALABRA ES LA CORRECTA, POBRE DE NOSOTROS SI OSAMOS NO ASENTIR CON LO QUE PROFESAN, YA QUE SEREMOS PARTE AUTOMÁTICAMENTE DEL EXTREMO OPUESTO.
    ME APENA, QUIENES DEBIERON SER EL RECAMBIO GENERACIONAL, SOLO SE QUEDARON EL LA PROMESA.

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    CLAUDIO ALFREDO TORO

    La Columna «El Decálogo del buen Progre» es derechamente mala.
    1° Escribir un texto a partir de la estructura y del contenido de otro texto, aunque se halla avisado de su intención para destinar su lectura, resulta un conjunto de clichés y propaganda recopiladas de cuentas de twitter, que van desde Tere Marinovic hasta la de los BOTS.
    2° Utilizar el apócope «Pogre» como sustantivo al cual se le puede cuantificar todo tipo de cualidades que suponen traicionar a la izquierda pura, que es la legitima tenedora emocional, de las injusticias y de los atropellos patronales, no pasa de ser solo un abuso recetario de academia.
    3° Insistir en hacer colisionar, a toda costa, las genuinas movilizaciones sociales con oscuras y sospechosas intenciones políticas, termina convirtiéndose en un discurso desestructurado, hasta políticamente patológico.
    4° Finalmente, a quien o quienes escribieron el «Decálogo del buen Progre, si es que no lo son, parecen criaturas fabricadas en la matriz comunicacional de la Fundación Jaime Guzmán.

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    ELIANA

    Leí con detención cada una de las opiniones y puchas, ¡¡qué les dolió la columna a los progre!!

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