#DeFrente presente en la Marcha Plurinacional por la Defensa del Agua y los Territorios

Por Paulina Feres y Gabriel Cardozo

#DeFrente

 

Mañana del sábado, a un costado del metro Baquedano. En el piso, muchos lienzos con consignas de defensa del agua. Sí, del elemento vital. En este punto habitual de reunión para marchas y concentraciones, esta vez recibía a la “Sexta Marcha Plurinacional por la defensa del Agua y los Terrritorios”.

 

La calzada Sur de la Alameda es el escenario. Se dirigían rumbo a la plaza al costado del Cerro Huelén, al costado de la Biblioteca Nacional. Decenas de lienzos avanzaban lentos, al ritmo de comparsas de Caporales. Cientos de asistentes se daban cita para entre todos decir: “agua para los pueblos, no más territorios de sacrificio”.

 

Lo mismo ocurría Santiago y en las ciudades de Calama, Los Ángeles, Concepción y Castro, dando cuenta del carácter nacional de la convocatoria realizada por el MAT.

 

Camila Zarate y Francisca Fernández, voceras de la zona centro del Movimiento por el agua y los territorios, ya terminada la marcha e instaladas sobre una tarima hablaban frente a los asistentes.

 

«Somos el MAT  y somos un movimiento plurinacional que articula organizaciones de Arica a Punta Arenas; socio-ambientalistas, territoriales y de apoyo, que estamos por la defensa de nuestras aguas y elementos vitales. Estamos en contra del modelo capitalista, que ha privatizado nuestras vidas, que nos ha impuesto que la felicidad sólo se consigue con el consumo y la depredación. Estamos en contra del modelo patriarcal, que ha establecido la dominación del hombre por sobre la mujer y que es la base de dominaciones posteriores, como la dominación del hombre sobre su naturaleza. Hoy en día, la defensa del agua es la defensa de la vida.

 

Somos el único país con el agua privatizada del mundo. Tenemos un modelo instalado en dictadura y que todos los gobiernos posteriores lo han perpetuado, una constitución política que ha puesto el derecho a la propiedad por sobre el “derecho a la vida. El Código de Aguas del año ’81 estableció derechos de propiedad y hoy hay dueños del agua, a quienes se les entregó el agua de manera gratuita y a perpetuidad»

 

Un grupo de señoras abanderadas, de la agrupación Anamuri (Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas) oían las palabras de Francisca Fernández.

 

 

Durante el desarrollo de la marcha conversamos con Constanza Aguilera.

 

«Yo comienzo a participar el año 2014 en el Movimiento Social en Defensa del Río Ñuble, el cual nace en el año 2010 con el objetivo de detener dos mega proyectos hidroeléctricos que amenazan la cordillera de Ñuble,  específicamente la comuna de San Fabián de Alico, pueblo cordillerano de la provincia de Ñuble de más o menos 3.000 habitantes. Uno de los proyectos es privado y consiste en una central de paso que desvía 20 kms de río por los cerros, dejando el cauce con un 8% de su caudal original, destruyendo el ecosistema y perjudicando gravemente la biodiversidad. También afecta la economía de las familias colindantes con el Río, la cual se basa en actividades de bajo impacto con la naturaleza, como la apicultura, el ecoturismo y los  pequeños cultivos, donde el río juega un papel fundamental.

El otro proyecto es estatal y consiste en una represa “Embalse Punilla”, la segunda  más grande de Chile, después de Ralco. Inunda más de 1.700 hectáreas que son parte de una Reserva de la Biosfera, nombrada por la Unesco el año 2011. Ochenta y dos  familias serán expropiadas y otras veinte quedarán completamente aisladas. Inunda también el último hábitat más septentrional del huemul en el mundo y además extermina para siempre la cultura arriera que aun sobrevive en este pueblo cordillerano»

 

No existen grandes sequías, no hay grandes desastres, lo que pasa es que este modelo extractivista está secando nuestros ríos, nuestras napas, todas nuestras reservas hídricas. El neoliberalismo  seca la vida.

 

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