«Despertar, Coronavirus y crisis económica». Por: Miguel Silva

Por: Miguel Silva

El día viernes 27 marzo, el FMI declaró que una recesión ya ha comenzado en el mundo, y que será tan mala o peor que la de 2008. Y recién la FED, es decir el banco Central de los EE.UU., dejó muy claro que ya ha gastado más recursos para enfrentar está crisis económica, que en la crisis de 2008,  puesto que enfrentan una tasa de cesantía de 30% en el país y la posibilidad que la economía caiga en un 30% en el segundo cuarto de este año.
En el caso nuestro, somos parte de los países “en desarrollo” y 83 billones de dólares se han ido de este grupo de países últimamente, porque sus dueños ya no ven cómo hacer buenos negocios.
Eso por un lado. Por el otro, la crisis del Coronavirus que ha gatillado esta nueva recesión ha obligado a gobiernos a tomar medidas que antes decían eran del comunismo más puro.
En Inglaterra, el gobierno derechista decretó que el Estado cubrirá el 80% de las remuneraciones de los trabajadores.
En Italia, ya es ilegal despedir un trabajador por causa de la crisis y hay una moratoria hipotecaria por 18 meses.
En los EE.UU. de Trump, el estado va a pagar un BONO sueldo a los que están sufriendo por la crisis.
En El Salvador, se pagará un bono de alimentación de 250 mil pesos por familia y se suspendió el cobro de servicios básicos y préstamos bancarios.
Y en Chile, Piñera, amigo de capitalistas de todas las índoles, recién decretó que no se cobrará las cuentas de luz para la mitad de la población, los hogares con menos recursos tendrían derecho a conexión a internet gratis y que no se les cobrarían las cuentas de agua y alcantarillado. Claro que nosotros mismos tenemos que financiar nuestras enfermedades y pérdida de sueldos a través de nuestros fondos de seguro de cesantía y del 7% de salud.
La Ministra de Trabajo dice que “No tenemos forma de obligar al empleador a pagar sueldos”. Bueno, así que vamos entendiendo porqué necesitamos una Nueva Constitución.

Aquí estamos, entonces, los millones que salimos a las calles desde el 18 de octubre, marchando por un sistema de salud, pensiones y sueldos dignos. Ahora somos esos millones los que estamos en casa, o distanciados de “nuestra gente” pero conscientes que la mano invisible del mercado no ha sido capaz de enfrentar la crisis del coronavirus.
Porque en casi todo el mundo, han pasado tres cosas.
Primero, que el Estado – es decir el “Comité Ejecutivo” de todos los capitalistas -, es quien ahora organiza nuestras vidas en vez de la competencia y el mercado. Ha sido el Estado el que ha encerrado un billón y medio de personas en sus casas, que ha cortado el transporte entre ciudades y que ha cerrado negocios. Y sin pedir permiso.
Y segundo, queda más que claro quién manda en los países del mundo, porque las medidas de cuarentena y cierres de negocios no han sido decisiones votadas por representantes elegidos sino impuestos por jefes de Estados de países tanto “democráticos” como “dictaduras”. Estos Jefes han trabajado “en nombre de” la población de cada país, “en nombre» del sistema económico de cada país para protegerlo.
Claro, como el Estado trabaja para proteger el sistema económico del país y es un aparato que coordina las acciones de la clase dominante de cada país, entonces no es ninguna sorpresa que a veces olvide los intereses de salud de la población y da su apoyo a los intereses particulares de los poderosos. Por lo tanto, te restringe el derecho de salir de tu casa, pero no obliga a los grandes empresarios a cerrar sus negocios y así perder ganancias. Ayer hubo una huelga en Italia precisamente porque muchos trabajadores quieren cerrar sus lugares de trabajo y quedarse en casa, pero sus patrones quieren seguir llenando sus bolsillos.
Igual en Chile, donde tenemos que distanciarnos uno del otro, pero no en el metro ni en las micros que tenemos que tomar para llegar al trabajo y seguir poniendo en marcha la producción y los negocios de los capitalistas, tanto privados como estatales.
Pero ahora, en pocas semanas más, nuestra vida va a cambiar otra vez porque este Estado que nos manda se va a quedar sin recursos. Las ventas del cobre y otros productos van a bajar y las medidas fiscales que hoy día se hacen, se van a reducir porque “no hay recursos”.
Bueno, imagino que han escuchado en la tele un comentarista que dice que los bancos centrales del mundo van a prestar billones, van a bajar las tasas de interés y van a comprar las deudas y otros “papeles” de las empresas y luego, todo este problema causado por el virus va a pasar.
Podría ser, pero antes del coronavirus, los bancos centrales ya habían bajado los intereses, ya habían emitido créditos a las empresas y bancos para dar impulso a las economías. Los créditos, los bajos intereses servían a las empresas para comprar sus propias acciones, eso sí, pero no servían para invertir en nuevas formas de producción. Por algo las grandes economías del mundo (fuera de China) desde la gran crisis de 2008 han pasado más de una década de crecimiento muy lento y ya están tremendamente endeudadas. Y todo eso fue sin tener que enfrentar el impacto económico de la crisis del virus.

Despertar, Coronavirus y Recesión

¿Qué nos va a pasar, entonces?
Ya hemos vivido el despertar, y conocemos sus fortaleces y sus debilidades. Sabemos que millones han salido a marchar por primera vez y ya son distintos. También que el gobierno piensa que está ganando la batalla para volver a la calma, a la normalidad, con sus medidas de aumentar las pensiones para algunos y subsidiar los sueldos cuando los patrones pagan menos, mucho menos, que un sueldo digno. Pero, sobre un sistema de salud digna, pensiones dignas para todos, sueldos dignos y menos desigualdad… nada de nada.
Sabemos que las marchas tienen que ser masivas y sin parar la vida normal, son poco efectivas.
Sabemos que las organizaciones tienen que ser participativas y democráticas. La burocracia y los dirigentes sin bases no nos sirven.
Y sabemos que nuestras debilidades dentro de los trabajadores son tremendas. No logramos durante los meses del despertar organizar una huelga que parara el país. Eran paros con cortes de caminos, barricadas y marchas, pero huelgas de millones de trabajadores no eran.
¿En qué estamos entonces?
¿Cómo vamos a enfrentar un Estado, un Gobierno, que dice que no puede enfrentar el cierre de lugares de trabajo, no puede mejorar la Salud y las Pensiones, por la simple razón que no hay recursos?
Con organización de base, democrática, activa, nos juntamos y obligamos al patrón a ceder lo que exigimos. Y si se niega a ceder, si NO puede ceder, entonces nosotros nos tomamos el lugar de trabajo y lo echamos a andar.
Si el patrón no quiere o no puede aumentar los sueldos, entonces entramos en conflicto, tomamos control del negocio y lo echamos a andar en cooperación con otros trabajadores.
Bueno, me puedes decir…”estás loco, vivimos en Chile”. Pero… ¿tienes otra alternativa?
Claro, todo esto va a pasar bajo condiciones de control de las calles por fuerzas especiales y milicos, entonces para protegernos no nos queda otro que tomar control de todo el gobierno. Y por otra razón también… no podemos controlar el precio del Transantiago, por ejemplo, sin estar encargados de esa empresa, que es parte del sistema de transporte estatal.
Nos enfrenta nada menos que hacer nuestro propio futuro.Tenemos que crecer mucho, en niveles de organización y en consciencia e ideología.

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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