Después del 25 de octubre: Tareas para no defraudarnos

Ricardo Balladares Castilla

Sin duda hoy se inicia un proceso inédito para Chile en que el pueblo, democráticamente, participará en la elaboración de una Nueva Constitución para el país. El aplastante triunfo de las opciones Apruebo y Convención Constitucional, dejó en claro el compromiso y responsabilidad de la ciudadanía movilizada a partir del Estallido Social del 19 de octubre de 2019. 

El Apruebo resultó ganador con el 79% de las preferencias, equivalente a 5.885.384. Mientras que el Rechazo a una Nueva Constitución, obtuvo el 21,7%, con 1.633.868 de las preferencias. Muy similar fue el triunfo de la opción Convención Constitucional versus la opción Convención Mixta, bandera de los minoritarios segmentos de la derecha que estaban por el Apruebo y por todos aquellos que estaban por la opción Rechazo.

El proceso arrojó una participación de 7.519.252 electores, el 51% del padrón electoral, siendo ésta la más alta participación desde la entrada en vigor del voto voluntario.

La cifra fue alta, pero baja en comparación con las expectativas y lo proyectado por las encuestas que arrojaban entre el 60 y el 70% de participación.

En conclusión y observando los datos; el apabullante triunfo se debió a un aumento en la participación de los sectores deseosos de un Nuevo Chile y a la disminución en la participación de la derecha. Al menos 1,5 millones de electores de derecha no fueron a votar. La opción de la derecha fue Convención Mixta, la que resultó con tan solo 21% de los electores.

En los dos triunfos de Piñera, el 2009 y 2014, la derecha estuvo por los 3.700.000 votos, y esta vez, incluso si pensáramos que una parte se fue a la opción Apruebo, su opción Convención Mixta no alcanzó el 1.700.000 de votantes.

Como dato, en el año 2013 la opción de la derecha, Evelyn Matthei, frente a Michelle Bachelet, tan solo obtuvo poco más de 2.100.000 de votos. 

Es decir, el voto blando de la derecha no concurre a votar cuando ve que la elección no es competitiva y en la que va a una derrota casi segura. Al menos 1,5 millones de sus electores no participaron este 25 de octubre.

Así también lo demuestra el análisis en algunas comunas. Ciudades donde ganó la derecha en las últimas elecciones, para el plebiscito de ayer, su participación total disminuyó. Lo que permitió el triunfo del Apruebo y la Convención Constitucional por más del 70% de los votos. 

En comunas populares la participación total se acrecentó como consecuencia del aumento de la participación consistente en quienes lo hicieron por primera vez, los que en su mayoría optaron por el Apruebo y la Convención Constitucional, y en donde la derecha tuvo una evidente menor participación.

Así todo, el gran desafío para el próximo 11 de abril, fecha en que se elegirán gobiernos locales, regionales y los delegados convencionales, es mantener ese nivel de participación por parte de la izquierda, el progresismo y la ciudadanía movilizada. Ya que, de mantener este nivel participación y preferencias el 11 de abril, aunque se integren los votos de la derecha que ayer no se manifestaron, la izquierda y el progresismo estarían ocupando cerca del 54% de la Convención Constitucional. Por tanto, quedan grandes tareas:

-Solución política  para la libertad de los presos y procesados por la revuelta.

-La unidad política y programática de la oposición que de verdad está por sacar a Chile de la larga noche neoliberal.

-La unidad social y política de los sectores organizados no adheridos o independientes de los partidos políticos.

-La organización de los no organizados, que constituyen la mayoría de los movilizados en algún referente movimental que le permita coordinarse para su movilización y su actuación en lo territorial.

-Impulsar el debate programático y la defensa del proceso de cambio en los territorios y en la base social. Componentes muy importantes para mantener y entender la necesidad de una alta participación en las elecciones de abril y en la presidencial de octubre del próximo año.

-Educación y formación ideológica para enfrentar los planteamientos vacíos de quienes hacen gárgaras con la “socialdemocracia” y caricaturizan un estado social de derechos y las aspiraciones al socialismo.

-La oferta de candidaturas y la calidad de las propuestas deben ser lo suficientemente consistentes con el relato ciudadano para incentivar y mantener la participación, no pueden aparecer las componendas con las figuras de los últimos 30 años.

-Ese porcentaje de nuevo electores que se expresó el 25 de octubre, no puede renunciar ni regalarle la elección a la recomposición electoral de la derecha en las próximas elecciones. Porque, de no participar, se corre el riesgo que el 21% que estuvo por el rechazo, ocupe el 50% de las bancas en la Convención Constitucional, gane la mayoría de las gobernaciones y la próxima presidencial. La tarea, más importante ahora, es terminar con el modelo neoliberal.

Por último, y como decía ayer un cartel en Plaza Dignidad: “No Olvidar el 11 de septiembre de 1973”, por lo que se le debe exigir a las FFAA, los empresarios y a los grandes medios de comunicación, una declaración de garantía democrática de que aceptarán la voluntad popular en todo el proceso que se viene y en un eventual gobierno de transformaciones sociales.

Todo lo anterior es indispensable para no defraudar, pero también, para no auto defraudarnos.

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