Entrevista Doris Gonzalez

Doris González: “El trabajo de los comunales es fundamental para el desarrollo del Frente Amplio”

Entrevista a Doris González
Por Claudia Cofré

#DeFrente: En miras a un trabajo a mediano y largo plazo ¿qué estrategias podemos emplear como Frente Amplio para convocar a las organizaciones territoriales y de base a la construcción política del Frente Amplio (FA)?

DG– Yo creo que el trabajo de los comunales es fundamental para el desarrollo del FA. El trabajo está ahí, en el espacio territorial, porque además el comunal se puede construir con dirigentes de distinto tipo: vecinales, sindicales, de pobladores, estudiantiles, etc. Entonces tiene una caracterización muy interesante y es lo que yo creo que falta hoy en día: entregar mayores herramientas a los comunales. No solamente formarlos porque es una necesidad y eso está en el cronograma o en la carta Gantt, sino que lo que falta, efectivamente, es entregarles herramientas de participación, de decisión. Es lo que ha venido reclamando la ciudadanía a partir de demandas como la Asamblea Constituyente o de los procesos de elaboración de decisiones vinculantes por parte de las comunidades. Es parecido -en una escala mucho más pequeña- pero es así. Los comunales no están teniendo incidencia en los espacios de decisión del FA y las decisiones se están quedando alojadas en los partidos que logran entrar en este circuito, en este espacio que, incluso, se le llama elitista porque -en lo concreto- organizaciones que no estén ligadas al tema estudiantil, si no me equivoco, creo no existen muchas. Entonces en los comunales cobra total sentido el trabajo que se tiene que desarrollar y desde ahí debe comenzar esta ofensiva de cautivar las mayorías, de volver a ganar los corazones y las mentes de la gente, de nuestro pueblo, de la ciudadanía, que es donde reside el poder real.

#DeFrente-: Luego de las primarias se evidenció que la composición de nuestra base votante es de clase media ¿cuál sería la razón de esto?

DG– Nosotros, que venimos trabajando desde los sectores populares, desde esos sectores empobrecidos por el sistema y que además han adquirido el lenguaje dominante de no estar ni ahí con la política, de no creer en las instituciones. Porque eso es lo que se repite todos los días: cuando los medios de comunicación hablan de los casos de corrupción, te dan una señal de lo mal que está el país, pero no hay una invitación real a cambiarlo. Entonces, en general, se produce desánimo, frustración, enojo. Lamentablemente todos esos sentimientos que tiene la gente no se traducen en organización, en creer que las cosas van a cambiar y ahí, claro, nosotros tenemos un papel fundamental, porque hoy el movimiento social, en general, está conducido por las capas medias de la sociedad y el FA es la demostración de esto. No lo digo en tono de qué malo que es, por el contrario estoy dando cuenta de una realidad. Entonces ¿qué es lo que falta ahí? Falta pueblo, faltan las trabajadoras y los trabajadores. Es tremendamente importante que el FA, más que querer sólo juntarse con las organizaciones y movimientos sociales, tenga un diálogo de respeto, un diálogo en el que incluso la gente del FA pueda participar de esos espacios, en las organizaciones vivas. Hoy en día, lamentablemente, el mundo de las trabajadoras y los trabajadores (que son lo fundamental para cambiar esta sociedad), está muy disperso, está muy disgregado porque no existe, por decirlo así, una institución que los represente como tal (un sindicato, la central de trabajadores) y entonces quien está cobrando sentido en ese ámbito es la Coordinadora Nacional de Trabajadores NO + AFP. Por eso a nosotros nos interesa tanto estar ahí como organización, porque ahí es donde se están aglutinando las trabajadoras, los trabajadores, los gremios. Eso hay que revitalizarlo y respetarlo como un espacio autónomo. No querer partidizarlo, por el contrario, lo que hay que hacer ahí es un trabajo de acompañamiento, de diálogo constante, de asumir las demandas que tienen los trabajadores incluso asumiendo las propuestas que se entregan desde estas organizaciones. Desde este mundo que, lamentablemente, está ausente, pero que nos convoca a seguir trabajando. Nosotros como Ukamau en particular, que nos hemos visibilizado por la lucha por el derecho a la vivienda y la ciudad, estamos levantando el frente sindical. Estamos realizando trabajo sindical donde tenemos líderes, levantando organización al alero de las luchas que se están dando en nuestra gente.

#DeFrente: ¿Qué compromisos y acciones debiera realizar el FA para abrirle un espacio real de participación a los sectores populares organizados?

DG– Creo que dejar de lado los sesgos que se tienen respecto a nosotros y esas caricaturas de que somos gente pobre, que lo que necesitamos es ayuda, caridad, como que nos van a ir a socorrer y ¡no! Nosotros no necesitamos caridad, lo que queremos es respeto y que se respete el trabajo que se ha venido realizando. Esa cosa de asumir el discurso de los gobiernos, en el cual somos vulnerables y entonces hay que ayudarnos, no. Nosotros hemos tenido un desarrollo de organización bastante fuerte, en algunos casos utilizando herramientas bien radicales y que las reivindicamos al cien por ciento porque además somos los más perjudicados por el sistema. No necesariamente hay que tener acceso a la academia para poder desarrollar ideas o tener organización. Lo importante es que podamos rescatar cada una de estas posibilidades que se nos entregan en el ámbito de la organización, como son autoeducarnos, coordinarnos con otras organizaciones, tener una propuesta acerca de nuestros temas particulares.

Entrevista Doris Gonzalez 1

#DeFrente:  ¿Cómo se podría fortalecer el trabajo territorial del FA?

DG- Yo creo que lo principal es lo que dije en un principio, que desde los comunales se tengan mayores posibilidades en la toma de decisiones de lo que el FA va a hacer, cómo va a ser su ámbito de intervención política, cuál es la línea política que se tiene que generar desde ahí. Porque siguen ausentes las problemáticas fundamentales para este sistema, como es el Código Laboral, una reforma laboral retroactiva para las trabajadoras y trabajadores. Esos temas están ausentes porque como son los sectores medios quienes conducen y las libertades individuales están siendo las demandas -y no estoy diciendo que eso esté mal tampoco- pero el aborto en tres causales, la legalización, el matrimonio igualitario, cuestiones que efectivamente tienen que existir ¡hay que dar el debate! Pero hoy no se está cuestionando este modelo, sino que lo que se sugiere es hacer mejoras y mantenerlo tal cual está. Eso no significa ningún cambio en lo concreto para nuestro cotidiano vivir, entonces hay que avanzar más allá, y en eso las organizaciones sociales tienen mucho que decir y el vínculo que se puede generar a través de los territorios con eso es fundamental,. Si se sigue replicando la lógica ésta de tomar decisiones entre cuatro paredes, vamos a seguir replicando la misma forma de hacer política de hace más de cuarenta años en este país y que hemos visto que de esa manera no se puede construir una sociedad igualitaria. De esa manera lo único que se construye es un gobierno corrupto, es mayor desigualdad. Por eso es fundamental el trabajo que se puede realizar en los territorios, vinculado a lo que tienen que decir. Más que escucharlas, hay asumir las luchas que tiene nuestro pueblo hoy en día.

#DeFrente: ¿Cómo podrían insertarse en dicha orgánica los movimientos sociales de vecinos y pobladores que son inherentemente territoriales?

DG– Hay que pensar que estar en un espacio territorial u organizarse en tu territorio, no significa ir a la reunión mensual de la junta de vecinos o a la asamblea general que se cita cada cierto tiempo. Hay que realizar acciones concretas y eso significa que las acciones efectivamente tienen que apuntar a mejorar la calidad de vida de tu comunidad.  Porque los proyectos con los que llega el gobierno a los territorios, con una cantidad de dinero para intervenir, van a cambiar todo sin cambiar nada. Esa no es la lógica que queremos replicar. Nosotros particularmente cuando acogimos la lucha por la vivienda fue porque nuestra misma comunidad nos dijo que esa era la necesidad más importante que tenía y nosotros la asumimos como nuestra y dijimos “nos vamos a poner a trabajar, nos vamos a poner construir con nuestros vecinos, a aprender con nuestros vecinos”. En ese sentido es que se comienza a tomar posiciones políticas respecto de una demanda: ocurre un hecho puntual, una seguidilla de cosas y entonces cuando la gente dice “ya no da para más”, ahí tenemos que estar nosotros como actores políticos y sociales relevantes, encauzando ese malestar, esa rabia. Porque no es rabia porque tenemos rabia solamente, no es ir a hacer una barricada porque tenemos rabia nada más, sino que tiene que tener contenido: ¿Por qué se generan estas políticas públicas? ¿Cómo podemos cambiarlas? ¿Qué es lo que tiene que cambiar?. Es lo que hemos ido haciendo nosotros  en el tema de la vivienda: generar espacios de participación y de discusión, porque es en la discusión y en la asamblea, ligadas a una lucha o a una demanda concreta, donde se puede empezar a construir. Lo político viene como añadidura.

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