EcoSocialismo: La alternativa a la APEC y la COP 25

 

Por: Miguel Silva

En noviembre, la reunión de la mayoría de los países más importantes del mundo: los gringos, los japoneses, los chinos, los rusos, los coreanos del Sur, se llama APEC 2019.

En diciembre, la reunión de la ONU sobre el cambio climático, se llama COP 25. 

Estas dos reuniones enfrentan el hecho del cambio climático que ya impacta a la vida de billones de personas que sufren de las temperaturas altas y bajas, las tormentas donde no había, las sequías, los incendios, las inundaciones. Y el mismo ecosistema planetario sufre de la desaparición del hielo en el Ártico y  el Antártico y cambios en las corrientes de los océanos y de los vientos.

La reunión de la APEC tiene planificadas sesiones sobre el crecimiento sostenible e inclusivo. Pero… ¿cómo pueden discutir ese crecimiento sin enfrentar la crisis climática?

Y en la reunión de la COP25 ¿cómo van a reaccionar sobre lo que va a decir la gran joven activista Greta Thunberg sobre la crisis climática?

¿Cómo pueden discutir nuestro futuro cuando la industria del petróleo y del gas tiene presupuestado gastar 4,2 trillones de dólares en los próximos 10 años en exploración y desarrollo de nuevas reservas para su explotación?

Un trillón es un millón de millones, y nadie invierte esa cantidad sin tener la certeza que va a seguir explotando esos recursos basados en el carbón. Por ende, ellos no van a bajar su producción para eliminar las emisiones del dióxido de carbono. Obvio.

Los delegados a la reunión de la APEC llegan como voceros de sus economías, por así decirlo, y no sobra recordar que el FMI calcula que los gobiernos del mundo hacen subsidios de 5 trillones de dólares anuales ¡todos los años! a la industria de combustibles fósiles.

Los delegados de China van a ser voceros de industrias contaminantes que usan millones de toneladas de carbón cada año y que fabrican millones de vehículos que son parte de la máquina de transporte que nos está llenando la atmósfera de gases invernaderos.

Los delegados de Rusia van a ser voceros de los constructores de las grandes tuberías que llevan el gas y petróleo desde el este de Asia hacia el oeste.

Los delegados de los EE.UU. van a ser voceros de las enormes empresas como Chevron y Shell que explotan los campos de petróleo alrededor del globo.

Suma y Sigue.

La reunión de APEC debe enfrentar la incertidumbre que brota en el mundo de los multimillonarios, porque ya saben del acercamiento de la próxima recesión. De hecho, están creciendo menos, o dejaron de crecer, economías como Alemania, Brasil y Francia. China crece menos y enfrenta una burbuja de deuda espectacular, por así decirlo. Los billones que Trump regaló a las empresas, en recortes de sus impuestos, se convirtieron en fondos para comprar sus propias acciones o mover sus dólares de una parte del globo a otro en vez de aumentar sus inversiones.

Es peor, porque ya se acabó la ola de aumentos de precios de materias primas que rescató a América Latina de la crisis global de 2008. En otras palabras, América ya perdió la armadura que nos protegió durante la última crisis.

En fin, se acercan problemas graves para el sistema económico capitalista. ¿Cómo los delegados de la APEC van a mejorar nuestro mundo si sus economías ya están mostrando que no tienen los recursos para financiar los cambios?

La COP 25 y el IPCC

En octubre de 2018, el grupo de expertos IPCC de la ONU publicó su informe sobre los impactos del calentamiento global a 1,2°C, encontrando que limitar el calentamiento global a ese nivel requerirá cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes, en todos los aspectos de la sociedad. 

Los delegados que van a COP 25 tienen que enfrentar la gran, gran pregunta que tienen millones de jóvenes bien molestos del mundo. La pregunta es… ¿cómo vamos a poner fin al aumento de las temperaturas y el recalentamiento global que exige el IPCC, si los gobiernos y las empresas ya se han mostrados incapaces de parar la máquina que nos está llevando al precipicio del recalentamiento?

En fin, las dos reuniones en Santiago enfrentan preguntas, pero no tienen como responder. Mejor dicho, es probable que van responder con buena onda, pero saben que no tienen cómo obligar a los poderes económicos y políticos del globo a actuar. 

Las acciones que hay que tomar están en nuestras manos, porque los poderes del mundo tienen otras prioridades. Greta Thunberg tiene razón cuando dice que tenemos que actuar como si el planeta estuviese en llamas, porque estamos en una emergencia y no tenemos un Planeta B.

Tenemos que quitar el control de la producción de las manos de los que no han hecho nada para terminar con la crisis. También tenemos que tomar el control de las ciudades y sus sistemas de transporte, de los campos de petróleo en la tierra y debajo del mar. Debemos crear energía del mar, del viento, de los volcanes y del sol. ¿Y cómo se llama un país y un mundo controlado por las organizaciones sociales de los billones de personas que no son capitalistas?

Se llama Socialismo…

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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