Elecciones presidenciales en Colombia: Nos queda mucho por luchar

«Estamos en periodo especial. Un periodo de los más difíciles de nuestra historia…porque nos hemos tenido que quedar solos frente al imperio y que hacía falta para quedarse solo ante el imperio, hacia falta unidad, hacia falta valor, patriotismo…un pueblo cobarde se rinde y vuelve a la esclavitud, pero un pueblo digno, un pueblo valiente no vuelve jamás a la esclavitud.»

 

Fidel Castro

 

Estamos ante “un periodo de los más difíciles de nuestra historia” planteaba Fidel al pueblo cubano en plena década de los 90, cuando el desmoronamiento de la URSS no sólo pulverizó la economía cubana, también los dejó solos frente al imperio. Hoy en la hermana Colombia ha culminado un proceso electoral que ha traído buenas noticias para la izquierda latinoamericana, allí donde los bastiones conservadores, de la mano de Estados Unidos, han mostrado mayor fortaleza. Petro y el proyecto “Colombia Humana” lograron construir una propuesta de país que ha permitido renovar las esperanzas de libertad y emancipación de la sociedad, luego de una larga historia de violencia, narcotráfico y dependencia al imperialismo.

 

Gustavo Petro representó valientemente, aún colocando en riesgo su vida, la alternativa democrática que permitiría  consolidar el proceso de paz en Colombia, desplazar el autoritarismo, la corrupción y la narcopolítica del uribismo y, en definitiva, fortalecer un nuevo ciclo de luchas populares en Latinoamérica. Al mismo tiempo, fue la única candidatura que impulsó un modelo de sociedad que colocaba la vida de las y los colombianos por encima de las ganancias del gran empresariado.

 

Lamentablemente el triunfo de Duque en Colombia representa la recomposición de lo más rancio de las oligarquías y las derechas colombianas, responsables directos del continuo ciclo de violencia que atraviesa el país. Victoria que ocurre tras el anuncio de Santos, Presidente en ejercicio, del ingreso a Colombia a la OTAN, en un contexto de recrudecimiento del acoso imperialista a la revolución venezolana. La victoria del uribismo es un batalla ganada para las derechas latinoamericanas y su estrategia de ahogo a los procesos de cambio en Venezuela, Cuba, Nicaragua y en definitiva, al ciclo que se abrió con Hugo Chávez en 1998 y que hoy intentan destruir en alianza con el departamento de Estado de EEUU.

 

Pero parafraseando a Fidel, “un pueblo digno, un pueblo valiente no vuelve jamás a la esclavitud” y es esto lo que se juega a nivel continental, o profundización de los ciclos de cambio fortaleciendo la participación popular en la gestión de lo común, o reedición del ciclo autoritario para volver a ser el patio trasero de EEUU. Socialismo o capitalismo, corta.

 

Pero no nos engañemos, lo que se presenta hoy como una nueva derecha es poco más que la reactivación de las viejas alianzas oligárquicas que no tienen más que ajustes neoliberales y balas para ofrecer a los pueblos americanos, sumado a un intensivo uso de su poder mediático y comunicacional, que le facilitan la continuidad de su dominio ideológico y cultural en nuestras sociedades.

 

A su vez, tan clave como tener claro quienes son los enemigos y no ceder a sus intentos por dividirnos lo es debatir de frente y a fondo sobre las limitaciones de los procesos de cambio en estos últimos 20 años. Cómo planteaba Chávez, “la autocrítica no le hace daño a la revolución”, urge profundizar los debates sobre las vías democráticas para construir desde abajo un tránsito hacia sociedades post capitalistas. Invitamos a las izquierdas en Chile y el continente a profundizar este debate y a apoyar activamente las batallas nacionales en curso durante el 2018. Que las oligarquías, fascismos de viejo y nuevo tipo, y en suma, los actores más conservadores y reaccionarios de nuestros países, nos vean unidos, activos y  esperanzados. Volvamos a jugar en la cancha grande, los avances de los progresismos y las izquierdas serán claves para la resolución del conflicto a escala continental. Nos quedan muchas batallas, ¡¡A no bajar los brazos!!

 

#DeFrente

Corresponsal para Revista De Frente

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