Eduardo Galeano/ ¿Por qué escribo?

Por qué, no sé.
Pero en tren de buscar explicaciones, podría decir que escribo
porque mi tendencia al pecado me impidió ser santo,
porque en el fútbol siempre fui un patadura,
porque hay historias que merecen ser contagiadas,
porque me divierte desenterrar tesoros escondidos,
porque me duele el dolor ajeno,
porque me goza el ajeno placer,
porque escribiendo devuelvo a los demás lo que de ellos viene,
porque escribiendo juego a saltar el abismo que separa el deseo y el mundo,
porque escribiendo juego a creer que puedo decir lo que quiero decir,
porque escribiendo comparto alegrías, melancolías, descubrimientos, deslumbramientos,
porque de Sherezade aprendí que hay historias que valen un día más de vida,
porque de Onetti aprendí a buscar palabras mejores que el silencio,
porque soy caminante, y cada palabra es un nuevo viaje que empieza.
porque así hablo al oído de amigas y amigos que no conozco
y en ellas y en ellos me reconozco,
y porque siendo, como soy, un inútil total, no puedo hacer otra cosa.

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