«El despertar chileno y el socialismo como horizonte de época». Por: Miguel Silva

Por: Miguel Silva

Las mujeres quieren el fin del machismo en todas sus nefastas formas. Y bienvenido sea.
Los jubilados quieren una pensión digna, digna para vivir bien. Y bienvenida sea.
Los jóvenes quieren un país sin pacos que les falten el respeto. Y bienvenido sea.
Los trabajadores quieren sueldos que nos dejen vivir y no sobrevivir. Y bienvenidos sean.

Y todos queremos un sistema de salud que nos cuide, en vez de uno que nos aplaste. Y educación para todos que nos levante como seres críticos que piensan.

Bueno, cada uno tiene sus prioridades en este gran #Despertar. Para algunos, la salud es prioridad uno. Para otras, el fin del patriarcado. Y para otras un estándar de vida mucho mejor. Pero si cada uno logra lo que quiere, va a motivar a los y las demás para ganar las otras batallas. Porque, en fin, la salud, las pensiones, la opresión de la mujer, la educación y la desigualdad son producidas por un mismo sistema. Es el Chile que queremos cambiar.

Pero hago unas preguntas…
El sistema de AFP es central para el capitalismo chileno, porque es un sistema individual autofinanciado por cada uno y genera inversiones para las grandes empresas capitalistas. Hoy es claro que las bajas pensiones tienen mucho que ver con el sistema económico.
¿Pero podemos ganar el fin del machismo con el mismo sistema económico que tenemos? Es decir, ¿qué tiene que ver la opresión de la mujer con el sistema económico?

Y respondo que es que el sistema nos deja solos y solas. Cada uno y cada una en su propio mundo, separada y separada de los y las demás. Por lo menos eso es lo que intenta hacer el sistema, porque somos todos formas de hacer dinero para ellos, todos artefactos. Y los artefactos, por definición, no piensan, no se sienten solos, no conversan sobre sus problemas, no son solidarios. Cada uno y cada una sólo.

Es más, pregúntate algo… ¿Es mejor para el sistema económico que los hombres piensen que las mujeres son inferiores? ¡Claro que sí!, porque los dueños del sistema quieren “dividir para conquistar”, como decían los imperialistas británicos.

Pero el hecho es que SÍ pensamos, SÍ conversamos, SÍ  y SÍ (a veces) somos solidarias y solidarios. NO SOMOS PURO ARTEFACTOS.

Y como NO somos artefactos, tenemos todo el derecho de decidir qué es lo que queremos producir, cómo queremos trabajar en los supermercados, qué tipo de casas queremos construir. Y más, porque llenamos todo el país con nuestro pensar hoy, tenemos todo el derecho de decidir quiénes deben ser los dueños del agua, qué tipo de árboles vamos a plantar en el sur y en el norte, cuantos y qué tipo de peces vamos a sacar del vientre del mar.

Ahora hago otra pregunta… Cuándo digo que para poner fin al patriarcado, a las pensiones y sueldos bajos, para crear un sistema de salud de calidad y gratis, ¿tenemos que poner fin al capitalismo? ¿Es mucho decir que tenemos que poner fin al capitalismo?

Respondo que no veo por qué una persona que siente que tiene el derecho de echar a la basura la opresión de la mujer, por qué esa persona tiene que aceptar que en su trabajo la traten como artefacto. No es artefacto, entonces ¿por qué tiene que actuar como una en la pega?
Y si una persona no está dispuesto a aceptar que su papá o su abuela viva con muy pocos recursos, ¿por qué tiene que aceptar que él o ella misma sobreviva también con pocos recursos mientras unos pocos viven como ricos?

Ahora bien, todos sabemos que puedes pelear por los derechos de los viejos, pero en tu trabajo, no crees que tengas cómo mejorar tus condiciones. Pero si queremos garantizar más recursos para los viejos, no nos queda otra más que enfrentar las empresas grandes porque son ellas las que sacan provecho de las cotizaciones. Y son ellas también que se aprovechan de nuestros sueldos bajos. Así es el país, son algunos pocos los que se aprovechan de la opresión de la mujer y también de las pensiones y sueldos bajos.

Pregúntate… ¿Por qué los ricos son tan ricos? Porque nosotros y nosotras hemos aguantado décadas y décadas de austeridad. Hemos aguantado la opresión, hemos vivido con pocos recursos, con la salud y la educación mala. Aguantamos vivir con poco. Y es por esa razón que pocos viven con tanta riqueza… ellos tienen más porque nosotros tenemos menos.
Y ellos “trabajan” para seguir teniendo más, para seguir aprovechándose de la opresión y de la desigualdad. En otras palabras, quieren un país de artefactos, para siempre.

Parece que todo esto de la relación entre opresión y desigualdad es muy lógico. Si tú quieres una pensión digna para tus abuelos, entonces es lógico que tengas que estar contra la opresión de la mujer y por un sistema de salud gratis.
Pero no es así en la realidad. Podrías estar de acuerdo con el fin de las AFP, pero ser medio o entero de machista.
Podrías estar muy de acuerdo con eliminar el patriarcado, pero en contra del fin de la desigualdad porque eres dueña de un negocio donde trabajan veinte personas y no tienes cómo pagar más por el control de los precios que ejercen las cadenas de los supermercados. O que tienes una ONG que paga poco para crecer como negocio.

Bueno, por todas estas razones, y por muchas otras, los que ya estamos convencidos que tenemos que poner fin a todo el sistema, tienen, tenemos, que organizarnos para convencer a los demás que tenemos razón y que tenemos que luchar todos y todas juntas.

La gran razón por la ORGANIZACIÓN es que es LÓGICA, pero no es la REALIDAD que los que quieren pelear por algunos derechos, quieren luchar por todos los derechos. O que los que quieren luchar por todos los derechos, quieren cambiar el sistema capitalista por otro.
Si fuera así, la revolución habría ocurrido hace tiempo.

Bueno, como saben los jóvenes, el sistema tiene sus armas para protegerse contra la solidaridad de los artefactos. Se llaman Carabineros y las FF.AA.
Y para poner fin al sistema tenemos que hacer que dejen de funcionar esos aparatos, y también a los jueces, las Cortes y la burocracia estatal.
¡Poca Cosa!

Y hoy… en este nuevo mes que nos viene encima… ¿qué vamos a hacer?
Es indispensable hacer crecer las asambleas territoriales. Y también las organizaciones de base de los lugares de trabajo. Quizás, a través de campeonatos deportivos organizados por las Asambleas, podemos comenzar a formar una nueva generación de sindicalistas jóvenes e integrar cientos y miles de personas nuevas a sus actividades.
Y por supuesto, ganar el plebiscito.

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

Comentarios (2)

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    Robert Weissohn Heck

    » ellos tienen más porque nosotros tenemos menos.» Eso es falso. No hay una torta que se reparte. Eso nace de la teoría marxista que asume la teoria objetiva del valor, que las cosas valen por las horas de trabajo invertidas en su creación. Según esa teoría entonces, la renta del capitalista no era mas que un robo a los trabajadores. La Plusvalía lo llamó. Ese concepto fue refutado hace mucho tiempo. Ahora se sabe que el valor es subjetivo. Depende de la escasez y la valoracion subjetiva y personal. Por eso no existe una «torta» a repartir, sino que cada cual genera la riqueza según sus decisiones de comprar o vender.

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      Marcos Muñoz

      Nuestro punto de vista que el valor es objetivo (tiempo de trabajo) y subjetivo (valoración contextual). Los marginalistas verán todo como dependiente de lo individual, de sus decisiones racionales y la subjetividad, mientras los marxistas pondrán el foco en la infraestructura económica y las relaciones sociales independientes de los individuos. Una postura de síntesis parece ser las solución más optima.
      saludos!

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