«El fin del gobierno»: Dura sentencia de Luis Larraín, Presidente del Consejo del referencial Instituto Libertad y Desarrollo

Luis Larraín Arroyo fue Ministro de la «Oficina de Planificación Nacional» durante la Dictadura de Pinochet, fundador del influyente y referencial Instituto Libertad y Desarrollo junto a Cristián Larroulet (hoy Ministro Secretario General de la Presidencia de Piñera) y Hernán Büchi, y hoy Presidente de su Consejo Asesor. Junto con su Directora Ejecutiva Marcela Cubillos, son sus principales caras públicas. Es decir, una referencia de la derecha gobernante. Y ha escrito una dura columna en el diario La Tercera, que aquí reproducimos íntegramente, sólo poniendo en negrillas sus partes más elocuentes.

La derecha sigue en picada, y parece aún no tocar fondo.


«El fin del gobierno»

Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo

El gobierno de Sebastián Piñera ha sufrido una dura derrota en el Congreso con la aprobación de la reforma constitucional que permite retirar anticipadamente dinero de los fondos de pensiones. La iniciativa, criticada por los técnicos de todo el espectro político, tenía amplio respaldo popular. El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, intentó, en una digna defensa, hacer ver el daño que el proyecto causaría a las pensiones y a nuestra institucionalidad, proponiendo opciones mejores para paliar los efectos de la pandemia en los ingresos de los chilenos.

Pero la derrota del gobierno no se remite a este proyecto, sino que extiende sus alcances a toda la política. La falta de convicciones y liderazgo presidencial en todo el episodio se tradujeron en una derrota mayor: el gobierno perdió el tercio del Congreso que le permitía algún margen de maniobra para lo que resta de su mandato. Con ello, el país vive hoy en un parlamentarismo de facto, en el cual es el Congreso el que gobierna el país, sin contrapeso, pues las simples mayorías en las votaciones determinan si un proyecto se ajusta o no a la institucionalidad. La convivencia de un gobierno nominal, sin poder alguno, y uno de facto, que actúa sin coordinación ni límites, puede causar un daño irreparable al país.

No son solamente errores del gobierno lo que nos ha llevado hasta aquí. El Partido Comunista y el Frente Amplio han continuado la estrategia estrenada el 18 de octubre de utilizar la violencia para lograr sus objetivos políticos. Ni siquiera la pandemia los detuvo; siguen actuando en clave de octubre. El resto de la izquierda los dejó hacer y los partidos de centroderecha viven una crisis de liderazgo. Pero es evidente que el gobierno es el principal responsable; primero, al renunciar desde octubre del 2019 a su función primerísima de mantener el orden público, con una actuación timorata de las principales autoridades del país; segundo, al renunciar ahora a su deber de recurrir oportunamente a las instancias para evitar que en el país se desborde la institucionalidad, impugnando la aprobación fraudulenta de una norma de iniciativa exclusiva presidencial.

Esta última decisión, dilatada como siempre hasta el final, no era fácil por la amenaza abierta de la violencia que la izquierda había formulado. Pero la forma de comunicarla nos recordó que los dioses ciegan a quienes quieren perder, pues se realizó de manera ignominiosa. Antes que cantara el gallo, sin dar la cara, un comunicado informó al país de la decisión de promulgar la ley, dando como razones las mismas que habían esgrimido sus impulsores. La consecuencia es una derecha pulverizada y un castigo a las convicciones de quienes se opusieron al proyecto.

Solo nuevos liderazgos pueden rescatar a la derecha del pozo en que la ha dejado el gobierno y es hora de trabajar en ello.

Luis Larraín, 24 de Julio. Fuente: La Tercera.

Equipo editorial Revista De Frente

Comentarios (2)

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    José Provoste

    …le atribuye al PC, una capacidad política que no tiene: liderar unir y liderar a la izquierda. pero sobre todo liderar y conducir el movimiento social, que no tiene conducción ni programa, lamentablemente. hasta ahora. El mérito de haberse aprobado esta ley es del movimiento social; la oposición parlamentaria (y a último minuto el oficialismo) si bien es cierto tuvo la idea de plantearla, fue la presión de un pueblo asolado por la necesidad, la cesantía, la desprotección social, las deudas y el hambre, quienes hicieron posible esta justa conquista.
    El partido comunista hace décadas que dejó de ser una fuerza de cambio; muy por el contrario: siguen negociando por lo bajo y constituyéndose en una fuerza retardataria y oportunista: vean el rol de la CUT en le Mesa Social. Antes de la cuarentena; vean ustedes el silencio de Bárbara Figueroa (que habla tan bonito y de corrido), imponiendo esta vez un ominoso silencio, vean al candidato D. Jadue, dispuesto a la carrera presidencial.
    La violencia del movimiento social, es la rabia y la frustración acumulada por décadas de expectativas no satisfechas: es la respuesta a otra violencia, monumental y abusiva que procede del orden social y económico que procede de la dictadura:el modelo neoliberal que los gobiernos concertacionistas no quisieron desmontar a tiempo. .

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