El Golpe no comenzó en Septiembre. Un homenaje a los Marinos Constitucionalistas leales al Gobierno de la Unidad Popular

Quizá sea una obviedad, pero el Golpe de Estado de 1973 que derrocó al Gobierno de la Unidad Popular encabezado por el Presidente Salvador Allende no comenzó en Septiembre. De hecho, puede decirse, sin exageración, que comenzó antes que asumiera su mandato: Ahí está el asesinato al Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider, un mes y medio tras la victoria electoral de la Unidad Popular, una semana antes de su toma de posesión. O en el adoctrinamiento y la preparación de miitares chilenos y sudamericanos en la «guerra contra el comunismo», en el enclave militar imperialista del «Fort Gulick» en el lado atlántico del Canal de Panamá, conocido como la «Escuela de las Américas«. O en los golpes de Estado en Brasil o Bolivia en 1964, que inauguran un nuevo formato, más totalitario e inmerso en las lógicas de la «Guerra Fría» bipolar, en la larga trayectoria de intervenciones, autoritarismos y dictaduras militares oligárquicas en nuestra América.

 

Más en específico, en la etapa final de la trayectoria del Gobierno de la UP, es relevante subrayar la significación del Golpe de Estado fallido del 29 de junio de 1973, también conocido como «Tanquetazo». Dicha insurrección militar develaba los planes ya desatados de derrocamiento del Gobierno constitucional, además de mostrar, a favor de los planes y planificaciones golpistas, los grados y formas de respuesta de las fuerzas políticas y sociales aglutinadas en la UP, y del propio Gobierno. El tensionamiento institucional era prácticamente total, y no por nada el pueblo militante y adherente que concurrió a la multitudinaria concentración realizada en los alrededores del Palacio de la Moneda, horas después de la derrota de la intentona golpista, demandó fuerte y claro una respuesta más contundente de parte de la conducción gubernamental, expresada en un masivo grito: «¡A cerrar, a cerrar, el Congreso Nacional!». Apuntaban a uno de los poderes que ya hacía insostenible el seguir intentando llevar adelante el Programa de la UP por los cauces institucionales de la Constitución de 1925 y el orden jurídico vigente, en un afán obstaculizador muy patente también en las decisiones y alineamientos de otros órganos estatales, como la Contraloría General de la República y la Corte Suprema. En el Comité Político de la Unidad Popular (integrado por los presidentes de Partido, algunos Ministros, y asesores presidenciales como el jurista Eduardo Novoa Monreal y el abogado español Joan Garcés), desde inicios del Gobierno estuvo varias veces en debate la cuestión Constitucional, y la posibilidad de convocar un plebiscito popular que resolviera el conflicto de poderes. No hubo acuerdo nunca, y de hecho, la propuesta de Allende del 5 de junio de 1973, que incluía proponer un referéndum para resolver la cuestión de la formación del Área Social de la Economía (conflicto central con el Congreso y el Poder Judicial ya entrado 1973), fue rechazada de manera unánime, por distintos motivos, por los partidos.

 

En las Fuerzas Armadas, entre tanto, el panorama pendía de un frágil equilibrio, y Allende y parte de la dirigencia gubernamental, la más gradualista e institucional, intentaban contener las tendencias golpistas sosteniéndose en las conducciones militares leales, como el general Carlos Prats, que había sido Ministro del Interior entre noviembre de 1972 y marzo de 1973, y que el 9 de agosto volvería a ser nombrado Ministro, esta vez de Defensa Nacional. Duraría sólo hasta el 23 de ese mes, momento en que renuncia a su cargo en el Gabinete de Allende y también a la Comandancia en Jefe del Ejército, en medio de una sistemática campaña de amedrentamientos públicos y privados a él y su familia. O para mencionar otro militar emblemático, el general Alberto Bachelet, desde 1972, secretario de la Dirección Nacional de Abastecimiento y Comercialización (DINAC), y desde ese cargo, máximo encargado gubernamental de las «Juntas de Abastecimiento y Precios», JAP, un tema central atendido el asedio económico ya desatado desde el Paro de Octubre de ese año. Otro tanto sucedía con el otro polo interno de la UP, el más rupturista, que venía intentando una política de acercamientos con militares de rangos medios y bajos.

 

En ese contexto, particular importancia tuvo lo que venía sucediendo en la Armada, que fue núcleo de avanzada y eje articulador del Golpe de Estado definitivo, ante cierta incertidumbre sobre las correlaciones de fuerza en la alta oficialidad del Ejército, incluyendo la presencia en la comandancia de un General Prats que impidió hasta cierto punto los planes y planificaciones golpistas. Ante aquello, un puñado de Marinos Constitucionalistas intentó subordinarse y comunicar lo que sucedía, en las semanas posteriores del Golpe fallido del 29 de junio. El golpismo en marcha los detuvo, los secuestró, los incomunicó, y torturó. No obstante, lograron hacer llegar una carta al Presidente Allende y la conducción de la Unidad Popular, con el fin, era su objetivo finalmente no cumplido, de comunicar a la dirigencia y al conjunto del Pueblo de la Unidad Popular lo que estaba aconteciendo. Es la misiva, no muy conocida, que reproducimos acá abajo, y que llegó a manos de la dirigencia literalmente con manchas de sangre. Por decisión de quienes tuvieron acceso a ella, la Carta fue mantenida en reserva.

Honor, memoria y gloria a todos los militares y policías que se opusieron al plan golpista y terrorista de la oligarquía, el fascismo y el imperio.

 


Enlaces relacionados:

* Página web dedicada a los Marineros leales a la democracia y el Gobierno Popular.

* El plan de los marinos para evitar el golpe que Allende desoyó. – Víctor López, un marino constitucionalista.
* Carta de los Marinos Constitucionalistas a la Presidenta Michelle Bachelet, ante la no respuesta de los sucesivos Gobiernos por su reconocimiento y reparación (2009).
* Carta de Víctor López Z., un marino constitucionalista (2013).
* Los marinos constitucionalistas que la nueva Subsecretaria de FF.AA. de Bachelet ignoró (2014).

* Programa de «Informe Especial» (TVN), «El Golpe porteño»:

 

 


«CARTA DE LOS MARINEROS TORTURADOS A SALVADOR ALLENDE Y A LOS TRABAJADORES DE CHILE».

Agosto de 1973.

A su Excelencia el Presidente de la República, y a los trabajadores de todo el país:

Nosotros los marinos de tropa, antigolpistas, les decimos a las autoridades, a los trabajadores de todo Chile y a nuestros familiares, que ni las amenazas que nos hacen nuestros jefes, de volver a flagelarnos, ni mil torturas más, nos impedirá decirle la verdad a nuestra gente, la clase obrera y a nuestros compañeros de tropa del Ejército, Fuerza Aérea y ciudadanía en general.

Los reaccionarios han usado todos los medios de convicción para mentirle al pueblo diciendo que nosotros los marinos, con los señores Altamirano, Garretón y Enríquez, íbamos a bombardear las ciudades de Viña del Mar, Valparaíso y otras.

Los hechos son diferentes, nosotros esclarecemos estos hechos tan inmensamente distorsionados por la derecha reaccionaria junto a los oficiales y grupos golpistas de la armada, que por fuera se ven limpios, blancos —y por dentro están podridos.

Es falso que los señores Altamirano, Garretón y Enríquez nos dirigieran. Es distinto.

Nosotros acudimos a distintas personalidades para dar cuenta del golpe de Estado que preparaba la oficialidad golpista coludida con los reaccionarios de otras ramas de las Fuerzas Armadas y partidos políticos de derecha.

Nosotros los marinos, antigolpistas de tropa, buscamos por todos los medios comunicarle al pueblo y al Gobierno de este golpe de Estado que planificaba la oficialidad golpista de la Armada. Para nosotros era vital evitar esa gran masacre contra el pueblo, que estaba ya planificada con fecha definida entre el 8 y el 10 de agosto, por datos e informaciones concretas, sumando a éstos las diferencias de nuestros jefes para con nosotros, la tropa, donde nos explicaban que por tales o cuales razones el Gobierno marxista debía ser derrocado y limpiado el pueblo de dirigentes marxistas.

Era, sin duda, el Plan Yakarta, como nosotros habíamos logrado saber por ellos mismos y corroborado en el proceso que se nos sigue. En tanto a hechos, por ejemplo: A uno de nosotros, el comandante Bilbao, Fiscal, le preguntó de cómo se iba a restituir la legalidad, cuando no iba a quedar después del golpe ningún líder de izquierda vivo. También para nosotros dentro de este plan, la suerte era incierta.

En el juicio que se nos sigue podrán darse cuenta ustedes, la ciudadanía, de los tenebrosos planes que iba a ejecutar la oficialidad golpista contra la clase trabajadora, nuestra clase, porque nosotros los marinos de tropa somos hijos del pueblo, por lo tanto, jamás haríamos fuego contra él.

Nuestro delito: Oponerse al golpe de Estado, por lo cual ellos fracasaron. Se nos ha flagelado y torturado criminalmente. Se nos ha ofrecido no flagelarnos más, inclusive dejarnos en libertad, con tal de que nosotros cooperemos y digamos que los señores Altamirano, Garretón y Enríquez nos dirigían y que nos habían ordenado bombardear Valparaíso, Viña, la Escuela Naval y otras cosas por el estilo.

Como nos negamos, nos seguían golpeando en la cruz, nos colgaban en ataúd, nos hacían tomar las meadas de los verdugos, nos colgaban de los pies y nos sumergían en el agua, nos sumían en pozos de barro, nos aplicaron corriente, nos tiraban agua caliente en el cuerpo, después fría y decenas de cosas más.

En Valparaíso nos vendaron los ojos. En Talcahuano [la tortura] fue sin venda y estuvo a cargo, en forma de hecho, de los señores Koeller, capitán Bhuster, teniente Jaeger, Letelier, Luna, Alarcón, Tapia, Maldonado, Leatich.

Nos hacían hablar en grabadora lo que ellos querían en Talcahuano. Pegándonos culatazos por todos lados y nos decían: tienen que hablar lo mismo donde el Fiscal.

Y el Fiscal nos preguntaba: “¿Se sienten mal?”, “Si les han hecho algo, díganme”. Llegábamos machucados. Apenas sí podíamos hablar, otros no podían andar, otros con conmoción cerebral no podían venir a declarar. Nosotros le preguntamos a la ciudadanía si a los señores Viaux, Souper, comandante Sazo (de la Armada y que aún se encuentra en servicio) ¿los torturaron?

Si defender al Gobierno, la Constitución, la legalidad, el pueblo, es un delito, y, al contrario, derrocar al Gobierno, atropellar la ley y terminar con la vida de miles de seres humanos, eso es legal.

¡Que contesten los trabajadores!”

Firmado:
Sargento 2° (MG) Juan Cárdenas.
Cabo 2° (Artill.) Alberto Salazar.
Marinero 1° (MA) Ernesto Zúñiga S.
Marinero 1° (MA) Ernesto Carvajal.
Cabo 2° (EL) José Lagos A.
Marinero 1° (Art.) David Valderrama.
Marinero 1° (Art.) Claudio Espinoza.
Marinero 1° (CF) José Velásquez A.
Marinero 1° (CF) Luis Rojo G.
Marinero 1° (Art.) Mario Mendoza U.
Marinero 1° (EL) Roberto Fuentes F.
Cabo 2° (MQ) José Jara.
Cabo 1° (ME) Miguel González.
Marinero 1° (MQ) Tomás Alonso.
Cabo 1° (Art.) Pedro Lagos.
Cabo 2° (Art.) Juan Rodán B.
Marinero 1° (MA) Jaime Salazar.
Cabo 2° (E) Pedro Blasset C.
Cabo 2° (MA) Sebastián Ibarra V.
Marinero 1° (Art.) Luis Ayala N.
Marinero 1° (Art.) Carlos Ortega D.
Marinero 1° (Art.) Rodolfo Claro C.
Cabo 2° (MA) Teodosio Cifuentes R.
Marinero 1° (Art.) Juan Segovia A.
Marinero 1° (Art.) Juan Dotts.
Cabo 1° (MQCA) Carlos Alvarado.
Cabo 1° (EL) Mariano Ramírez.
Marinero 1° (MR-AF-MQ) Alejandro Retameo.
Marinero 1° (MR-AF-MQ) Luis Fernández R.
Operador 3° (MQ) Bernardino Farina.
Operador 3° (MQ) Víctor Martínez C.
Marinero 1° (MQ) Nelson Córdoba.
Marinero 1° (MA) Orlando Véniz V.

***** Fotografía: Marineros Constitucionalistas en la Cárcel de Valparaíso. Publicada en Diario La Tercera el 25 de enero de 1975.

Abogado. Investigador en temas de Nuestra América, Derecho Constitucional, y teoría política.

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