El mercado de los datos

Por Gabriel Cardozo

#DeFrente

 

La reciente venta de datos en Brasil y utilizados con la finalidad de enviar masivos mensajes en abierta campaña a el candidato del PT, buscando favorecer al ultra-derechista y fascista Jair Bolsonaro, evidenció que el mercado de los datos es un factor clave en el capitalismo.

“¿Me puede dar su RUT para registrar la boleta?”, pareciera una inocente petición que se formula a quién compra. Aunque lejos de ser inocente, existe una muy lucrativa finalidad.

En Chile, los datos han sido manejados de manera inescrupulosa como herramienta comercial. Mediante prácticas que parecen simples, triviales y bajo el propio “consentimiento” de las personas, las empresas obtienen importante información con su RUT.

El uso del RUT genera importantes ganancias. Si bien, la utilidad no se traduce en dinero inmediato para quién está al otro lado de la ventanilla, lo será a través del tiempo cuando sus preferencias se agrupen en bases de datos, generando perfiles de preferencias y estereotipando prácticas de consumo. No se extrañe, en lo absoluto, de los llamados desde números desconocidos, del molesto y arbitrario mensaje buscando incentivar el consumo. Esta práctica, una tendencia a nivel global, cada día avanza más de la mano de la “buena voluntad” de quién compra y confía.

Recientemente, el gigante Google, tuvo que cerrar su red social Google+ debido a una gran filtración de datos, aunque probablemente usted no lo sepa, información privada estuvo a merced de la red y desprotegida por falta de regulación y cumplimiento de normas (1).

Este tipo de situaciones generan preocupación. En Chile algunos parlamentarios, han avanzado en la tramitación de una reforma constitucional que, modificando su artículo 19, intenta proteger el uso de los datos personales, dando un grado mayor de seguridad a la información personal (2).

Pero no solamente la información tiene fines comerciales y la experiencia dice que en Chile nada es porque sí. Empresas, tales como Cambridge Analytica, usaron miles de datos para intervenir en campañas, favoreciendo a candidatos específicos y cambiando el rumbo de las elecciones en diversos lugares del mundo, entre ellas la elección donde resultó electo Trump. A partir de la identificación de sus preferencias (likes), le entregaban información selectiva de las candidaturas, haciendo uso de noticias falsas, lo que se ha denominado “posverdad”.

Por este lado del mundo, el amigo de Piñera fue un beneficiario directo de las prácticas que hicieron conocida a Cambridge Analytica, sin embargo, Mauricio Macri, no se quedó solamente allí sino que, ya en el gobierno, dictó decretos que facultan a la Asociación Nacional de Seguridad Nacional (ANSES) a compartir datos con otros estamentos de gobierno a través de la Secretaría de Comunicación Pública. Ahora, Mauricio Macri, podrá orientar sus campañas con el debido conocimiento de cada uno de los inscritos en los registros, clara señal de querer avanzar en conseguir mayor poder, pero socavando las bases democráticas. (3)

La protección de los datos, consagrada como derecho humano por la ONU, se posiciona como un tema a tener presente y por cierto, como algunos llaman a no relativizar los derechos humanos, nosotros hacemos el llamado a considerar este artículo. El capitalismo, el libre comercio y sus beneficiarios, festinan con los ríos de datos provenientes de todo el mundo, autoreproduciéndose bajo lógicas de poder económico y político.

Nuestra misión -en adelante-  será la de protegernos de la vulneración consentida, cuidemos nuestra información, no entregue datos sin tener conocimiento de su destino, tenga resguardo y consciencia de cómo merman nuestra intimidad.

 

Referencias:

  1. https://www.fayerwayer.com/2018/10/google-la-fallida-red-social-cerrara/
  2. https://www.camara.cl/pley/pley_detalle.aspx?prmID=11608&prmBoletin=11092-07
  3. https://elpais.com/internacional/2016/07/26/argentina/1469549314_197976.html

 

Fuente de imagen: Optaris

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