El proyecto libertario y la unidad de las fuerzas transformadoras

 

El conjunto de nuestro partido, reunido en el Pleno de Dirección Nacional de Izquierda Libertaria los días 18 y 19 de agosto del 2018, ha resuelto una propuesta encaminada a materializar la unidad de las fuerzas de izquierda con vocación revolucionaria y transformadora. En ese entendido, bajo el contexto social y político de la arremetida de la derecha en el gobierno; una ex Nueva Mayoría, desarticulada, desorientada y sin programa de confrontación; y el Frente Amplio, que poco a poco asume el protagonismo que el emerger como alternativa le impone como obligación, asumimos que no podemos eludir que ser oposición y apostar a ser gobierno en el futuro mediato, releva la necesidad de mayor coherencia política, estratégica y programática a quienes, desde la izquierda de carácter socialista y feminista, apuestan por conducir la transformación del país.

 

Sobre estas premisas, ha tomado forma el debate en torno a la convergencia de las fuerzas de izquierda del Frente Amplio. A la fecha, sin embargo, diagnosticamos que este no ha logrado un nivel de profundización acorde a la envergadura que implica el proceso, lo que se materializa en: declaraciones en base a voluntades individuales más que diseños colectivos, y la prevalencia de la inmediatez por sobre una propuesta política bien definida que enmarque estratégicamente la construcción de una alternativa feminista y socialista para Chile.

 

Izquierda Libertaria está disponible para la unidad, lo cual se refleja tanto en nuestra línea política, como en nuestros planteamientos públicos. En la carta publicada por nuestro partido en el mes de abril, pusimos énfasis a la necesidad de construir la unidad política desde la acción a partir de premisas estratégicas que, por aquel entonces, circunscribimos a seis ejes orientadores del debate (1). A estas alturas, no sólo es necesario fijar estos ejes que mencionamos (que, eventualmente, podrían superar los expresados en nuestra carta), sino además identificar y abordar los nudos críticos presentes tanto en las prácticas como en las culturas organizacionales y políticas. Solo de esta manera, la unidad deja de ser un acuerdo formal entre direcciones y pasa a ser un entendimiento político que involucra la fusión de nuestras bases partidarias. Esta es una tarea pendiente y de largo aliento, y es por eso, que planteamos que en lo inmediato no existen las condiciones políticas y orgánicas para la disolución de nuestros proyectos políticos en una sola fuerza.

 

Por ello, en el corto – mediano plazo, impulsaremos la construcción de un partido legal y federado que contemple un marco de acuerdos políticos mínimos de orden táctico – programático que constituya un avance en el fortalecimiento de una izquierda que dispute los gobiernos locales y las parlamentarias. Estos contenidos mínimos dicen relación con la tesis para el ciclo político (vaciamiento del centro); estrategia de superación del mismo (reformas políticas); caracterización y superación del modelo neoliberal y patriarcal en Chile y; rol del Estado y vínculo con los movimientos sociales y populares.

 

Asimismo, vamos a potenciar un proceso de unidad con las fuerzas que estén involucradas en la construcción de este partido legal, que muestren voluntad y disposición para trazar un marco estratégico – ideológico, en donde la unidad se construya de lecturas compartidas del periodo político, del carácter históricamente concreto de la lucha de clases y de las alianzas posibles para avanzar en una agenda post-neoliberal en clave socialista y feminista.

 

Estos dos elementos (el partido legal y federado, y el proceso de unidad) no están condicionados entre sí, ya que representan una respuesta a procesos de naturaleza distinta en función de objetivos históricamente determinados. Es decir, la construcción del instrumento debe avanzar sí o sí, independiente del desarrollo del proceso de Unidad y; el proceso de Unidad debe avanzar independiente al desarrollo del partido legal. Por cierto, si bien ambos procesos son independientes en cuanto a que no dependen entre ellos para su realización, tenemos la voluntad que exista una relación virtuosa que fortalezca ambos procesos.

 

En definitiva, para nuestro partido, la prioridad táctico – estratégica es profundizar la crisis del centro político generando un clivaje post – binominal entre un proyecto neoliberal y uno anti neoliberal (con la amplitud y ambigüedad del último) que permita acumular fuerzas para la Ruptura Democrática en clave socialista y feminista.

 

Invitamos a quienes tengan el compromiso de fortalecer una voluntad transformadora y revolucionaria según lo aquí definido, a abordar este proceso en sus dos dimensiones: el partido legal como condición de posibilidad para la disputa institucional, y el proceso político basado en la unidad de propósito con miras a la construcción de una sociedad feminista, libertaria y socialista.

 

¡Forjando alternativa para vencer! ¡Arriba las y los que luchan!

 

Izquierda Libertaria Chile

 

(1) (i) La centralidad de la clase trabajadora como sujeto transformador; (ii) El feminismo como horizonte emancipatorio y transversal; (iii) Estrategia de Ruptura Democrática y desmonte de los blindajes institucionales; (iv) Participación en la institucionalidad del Estado sobre la base de la democracia directa; (v) Paradigma de desarrollo socialista y ecologista; (vi) Vocación latinoamericanista, anti-imperialista y revolucionaria.

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