El siloísmo cumple 50 años con presencia en todo el mundo

Atacados por izquierdas y derechas, perseguidos por las dictaduras militares de los ’70, invisibilizados o satanizados por los medios de comunicación, los siloístas supieron resistir al paso de los años en la coherencia de sus propuestas. Hoy se cumplen 50 años desde que su mayor referente, Silo, declamara su propio Sermón de la Montaña.


 

 

Cerca del mediodía de ese 4 de mayo de 1969, en Punta de Vacas -pequeña localidad cercana a la frontera entre Chile y Argentina- en plena Cordillera de los Andes, Silo realizaría la arenga que daría inicio, simbólicamente, a su corriente de pensamiento y acción.

 

A partir de reflexiones existenciales simples, parábolas y metáforas, un enjuto treinteañero ataviado con un mameluco, se convertía en la piedra angular de un movimiento social que 50 años después se ha expandido a los 5 continentes, con cientos de miles de seguidores activos.

 

La arenga sería conocida como «La curación del sufrimiento» y sus palabras hoy están inscriptas en placas metálicas sobre estelas, al interior de los Parques de Estudio y Reflexión que se dedican a la difusión de las enseñanzas de Silo. Precisamente en Punta de Vacas, en el mismo sitio donde Silo habló hace cinco décadas, se levanta el mayor de estos centros de trabajo espiritual y lugar habitual de reunión para los humanistas.

 

 

Un principio del siloísmo apunta a la «adaptación creciente», esto es, la capacidad de transformar al medio y a sí mismo, para avanzar pese a las contantes  modificaciones de la realidad histórica. De esta manera, primero fueron grupos herméticos de trabajo interior, luego un movimiento contracultural, después una organización social a la vez que un partido político y, finalmente, una red de comunidades espirituales. Todo sin perder un ápice de la doctrina.

 

Esta flexibilidad organizativa del siloísmo le permitió darse a conocer en distintos ámbitos, influir en ellos y alcanzar con sus ideas a quienes en principio les rechazaban. Y todo comenzó con la arenga del 4 de mayo. Desde los principios del Partido Humanista a los de las comunidades espirituales del Mensaje de Silo, siempre están presentes los ideales de modificación interior y exterior del ser humano, la no discriminación y la no violencia. El PH enfatizando en el aspecto social de la arenga, el Mensaje convirtiéndola en experiencia interior: todo piensa, siente y actúa en la misma dirección. 

 

Tras la muerte de Silo, en septiembre de 2010, sus seguidores prosiguieron con la construcción de centros de estudio y trabajo espiritual. Fue el propio Rodríguez Cobos quien propició la modificación de las estructuras del Movimiento, flexibilizando su orgánica para no caer en dinámicas del Sistema. Y la expresión de esta forma «gaseosa» de organizarse es el propio Mensaje, el cual se nutre de comunidades de base que cuentan con sus propias salas de reunión en los barrios. Todo allí gira en torno a la experiencia, para lo cual se reúnen periódicamente a poner en práctica lo que los escritos del Negro señalan. El objetivo sigue siendo el mismo que hace 50 años: «superar el dolor y el sufrimiento, aprender sin límites, amar la realidad que construyes».

 

 

 

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Comentarios (1)

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    lidia

    Hermosa nota!! Describe muy bien ésta gran obra de Silo, y que muchos hemos decidido tratar de experimentar lo que esta amplia doctrina propone!
    Gracias!

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