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El triángulo de Almagro, Pompeo y Guaidó: Corrupción y tutelaje


Por Martín Pulgar Piñeiro

 

En días pasados, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro, expone vía Twiter, su evidente malestar y la necesidad de investigar los posibles actos de corrupción por el desvió y mal manejo de los recursos suministrado para la atención de los venezolanos migrantes en Cúcuta por parte del equipo político del presidente autoproclamado de Venezuela, Juan Guaidó.

 

El tuit del Sr. Almagro está enmarcado dentro de la denuncia expuesta porPanAm Post, el pasado 14 de junio, donde se realizan señalamientos del manejo de los recursos donados para la llamada “ayuda Humanitaria”. Una operación justificadora de la intervención contra Venezuela por parte de los EE.UU., Unión Europea y los gobiernos asociados al Grupo de Lima, pero tiene igualmente como antecedente la “filtración” expuesta por el The Washington Post el 4 de junio: la conversación del Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, donde expone las dificultades de unificar a la oposición venezolana donde existen “40 candidatos a Presidente”.

 

Ambas situaciones parecieran querer hacer público y notorio el evidente malestar por parte de los organizadores (o mejor dicho, titiriteros) de la operación contra Venezuela y contra su gobierno socialista conducido por el presidente Nicolás Maduro.

 

El secretario general de la OEA expone la necesidad que los posibles hechos de corrupción deban ser investigado, como intentando desmarcarse de los posibles actos de desvió y mal manejo de fondos por parte de un liderazgo político, del cual es él uno de sus “padres fundadores”.

 

 

Así mismo, se denota la “falla de origen” de la operación contra Venezuela, la cual ha desembocado en un fracaso sin precedentes, dañando la reputación de los operadores políticos de los Estados Unidos, la Unión Europea (con España a la cabeza), Colombia, Chile, Perú, Argentina, Brasil y otros menos visibles pero inocultables protagonistas de una maniobra de “cambio de régimen” y del intento de destrucción de la soberanía de un país independiente.

 

Pero, ¿qué oculta la preocupación del Sr. Almagro por los fondos asignados para la ayuda humanitaria sabiendo él que esos fondos fueron asignados para impulsar y concretar un golpe de estado? ¿Cuándo los fondos asignados para un golpe de Estado, como los entregados al “Presidente Interino” (sin institucionalidad alguna, sin aparato estatal que lo respalde), pueden tener algún control auditable para que justifique la preocupación de los titiriteros centrales de la operación contra Venezuela?

 

Desde hace un tiempo se viene discutiendo dentro de los tanques de pensamiento que los venezolanos no son capaces de manejar la inmensa riqueza que la providencia les dio. Por tal, se necesita tutelar su soberanía para que otros (más capacitados y extranjeros) manejen dichos recursos.

 

La denuncia contra la élite opositora por ineficiente y corrupta y la construcción mediática de una “conducción chavista” incapaz de gobernar por ser socialistas, corrompida, violadora de derechos humanos y un largo etc., significa la justificación de crear una instancia llamada Comité, Grupo o Comisión que gobierne los destino de Venezuela como nación, es decir, institucionalizar un Comité Internacional como los existente en países desbastados por conflictos civiles o desastres naturales.

 

Hasta dónde tanta preocupación no es otra cosa que justificar la implementación de una institucionalidad internacional, que utilizando como modelo la “Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala”, termine socavando la capacidad del Estado en tomar sus propias decisiones, instancia que tendría el poder de veto que le da el velar por los intereses de la “Comunidad Internacional Neoliberal”.

 

Hay que recordar que los Estados Unidos ha proyectado que Venezuela, y en extensión a toda la región del Caribe incluyendo Centroamérica, es una zona con poca capacidad institucional para poder resolver, en forma autónoma e independiente sus problemas nacionales y desafíos futuros, por tal necesitan ser tutelada sus políticas de gobierno.

 

El contexto actual de los países de la región como la crisis política y económica en Venezuela, la migratoria en Centroamérica y México, la situación social de Haití, la profundización del tráfico de drogas en Colombia, entre otras situaciones, son demostraciones a los ojos de las élite gobernante estadounidense, de la imposibilidad de tener gobiernos estables y autosostenibles, generándose la necesidad de conformar una zona con soberanía limitada y controlada por los EE.UU.

 

La preocupación manifiesta del secretario general de la OEA, Luis Almagro, como las de otros voceros internacionales de la política contra Venezuela, parece desembocar en la necesidad de intervención, control territorial y posterior tutela gubernamental, no quieren al chavismo, pero tampoco a sus propios agentes, creados y amamantados por ellos mismos, quieren el control directo, sin intermediarios.

 

Con las últimas denuncias, parecen decirles a sus títeres: “…no se vistan, que no van”.

 

 


 

Artículo original publicado en Misión Verdad. Re-publicado por Revista De Frente.


Imagen: supuestonegado.com


 

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