Ellos dicen mierda, nosotros amén: Chile es Varela

Por Miguel Fauré Polloni

#DeFrente

 

 

«¿Dos cadáveres por fosa? ¡Qué economía más grande!», decía muy campante Pinochet en los ’90. «Los verdaderos patriotas están en Punta Peuco», diputado Urrutia, el 2015. «¿Y por qué no hacen un bingo?», Varela, ayer. Tras ello, sólo la bronca milennial de tweets que nadie lee y los memes de rigor. Mañana pasamos a otro tema. Porque hay que ser maduros, dice el senador Latorre (RD). No caer en la reacción «histérica» de la Jiles, por ejemplo. La política chilena se derechizó tanto que incluso hace parecer que el FA es de izquierda.

 

Estas frases aporofóbicas sólo nos estorban a quienes leemos el diario o nos llega de rebote en nuestros grupos de whatsapp. Pero no, compañeres, todo el territorio no se está volviendo ni feminista ni izquierdista. Al contrario, nuestra matriz cultural sigue teniendo sus pies en el barro neoliberal y sus lógicas del cagarse a toda costa al del lado, tan precario como uno. A punta de reventar por deudas las venas de millones de chilen-s que viven al 3 y al 4, cuerpos a los que el estrés envejece y los medios embrutece por 16 o más horas al día, frases como las de Varela sólo pueden generar eso: risas, enojo o impotencia. Sobre todo lo último.

 

Con el paso de los días y las aclaraciones de rigor, la prensa hará que la frase de Varela sea algo «sensato». Incluso la gente le encontrará la razón y quedará como un exceso de franqueza. Primero perdonable, luego elogiable. Por la boca no muere ningún pez en Chile, menos si es gordo. Y es que a veces confiamos demasiado en la masividad y colorido de las marchas, obviando poner ojo a lo que se comenta en portales como EMOL. Llevamos los oídos tapados con los audífonos en los que progresistas locutores avalan nuestras creencias, pero no escuchamos el comentario de la señora del asiento de al lado en el metro o la micro. Y allí Varela es un líder de opinión, no el monstruo al que queremos sacar del Ministerio. 

 

Por su atávico temor al conflicto, el Chile de hoy aplacará la frase de Varela. Y se seguirán haciendo bingos, no sólo para las goteras, sino también para salvar a una niña de la periferia de un cáncer cuyo tratamiento es impagable. Y seguirán muriendo, pese a todo. Porque es impagable. Muertes humildes, sin prensa ni ser trending topic en twitter. Porque Chile quiere ser como Varela: el patrón de fundo desfachatado, el de un humor negro sin costes. “La única solución para el problema de los derechos humanos es el olvido”, decía Pinochet en 1995. Chile a eso le dirá amén

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