Entrevista exclusiva con la embajadora de Nicaragua en Chile, María Luisa Robleto Aguilar.

Por Nicolás Romero

Latinoamérica atraviesa por momentos álgidos y Nicaragua no es la excepción. Estuvimos junto a la embajadora de Nicaragua en Chile, María Luisa Robleto Aguilar, quien explicó y reflexionó sobre la situación actual nicaragüense. En esta entrega de Revista De Frente, les presentamos la primera parte de una entrevista que busca llegar al corazón del conflicto, sin eludir las acciones y responsabilidades de todas las partes.

 

María Luisa participó en la lucha contra el dictador Anastasio Somoza, algo así como el primo lejano de Pinochet. “Contribuí activamente desde el Frente Estudiantil Sandinista Revolucionario (FER)” relata desde las instalaciones de la embajada de Nicaragua, en las cercanías del Metro Tobalaba en la ciudad de Santiago. “Participé en la Defensa Civil, no me tocó combatir”, señala. «Pensar que tenía que matar a alguien para defenderme, no era lo mío y opté por involucrarme en el plano ciudadano.»

Cuando triunfa la revolución en 1979, recién se había graduado como profesora. “Fui la última promoción de Ciencias de la Educación y mis profesores estaban comprometidos con la dictadura de Somoza, la mayoría se fue del país”, recuerda. “Siendo la  última generación, nos capacitaron para poder seguir impartiendo la carrera”. Se graduó en pedagogía en didáctica de la educación superior, cursando estudios en Cuba. En la década de los 80, fue profesora universitaria y dirigente de los profesionales nicaragüenses.

Al inicio de la entrevista, la embajadora recibe crudas informaciones desde Nicaragua: “están quemando, en este momento, la casa de un dirigente del Frente Sandinista (FSLN), en la  ciudad de Managua. Fue secuestrado un funcionario de la Lotería Nacional en el municipio de Jinotepe, solamente porque trabaja en el Estado. Es una violencia en contra de todo lo que huela a sandinismo o que esté ligado al gobierno. Hay gente que está con nosotros y que no es sandinista, pero que defiende su pega. Este señor de la lotería, probablemente, sea un guardia de seguridad, que hasta opositor puede ser”.

 

¿Qué está ocurriendo en Nicaragua? ¿Cómo describiría la situación?

Es como un escenario impuesto de caos y violencia, que se caracteriza por la presencia, infiltración y contratación de bandas criminales que promueven el pánico en la población. Se han construidos barricadas que impiden el libre tránsito tanto en las carreteras, como en los accesos a las ciudades y en los mismos barrios, la ciudadanía está secuestrada. Las personas para salir tienen que pasar cada barricada y por ello tienen que pagar.

¿Cómo surgen estos grupos?

Estamos confirmando que la oposición en las calles está siendo financiada por ONGꞌs pertenecientes a destacados militantes de partidos opositores  y también de parte de un sector de la empresa privada. Se ha comenzado a develar recientemente el plan de financiamiento del organismo National Endowment for Democracy (NED), al golpe suave en Nicaragua a través del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) y de 52  ONGꞌs que abordan trabajo con la sociedad civil en temáticas variadas (ambientalistas, feministas, ética y transparencia, participación ciudadana y democracia). También se conoce el monto invertido desde 2014 a la fecha que es de aproximadamente 4,1 millones de dólares y que se trabajó en la capacitación de 2.000 jóvenes que ahora son actores políticos en esta revuelta.

¿Qué interés tendría EEUU en desestabilizar al gobierno sandinista?

El gobierno sandinista, y el sandinismo en general, ha mantenido en esta nueva etapa en el gobierno una propuesta socialista con la participación de todos los agentes privados de la economía actuando junto al gobierno, con pluripartidismo, pero sí con una definición muy importante de antiimperialismo y defensa de la autodeterminación y soberanía nacional. Estos principios están vigentes desde la década de los 80: en 1990 se perdió el poder por elecciones y de forma ejemplar se respetó la voluntad popular que más bien se manifestó a favor del término de la guerra de agresión, que costó 50 mil muertos y volvimos al poder después de 16 años de gobiernos neoliberales. Al volver a gobernar  en el año 2007, claramente los tiempos eran distintos: el antiimperialismo de la década de los 80 no podía ser el del 2007. Sin embargo, la posición del gobierno se mantuvo en relación a que nosotros no íbamos a transar nuestra independencia y nuestra soberanía y menos ser satélite de los EEUU. No solamente hicimos esa declaración de principios, sino que firmamos inmediatamente la incorporación de Nicaragua a la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en un primer acto público del gobierno con el comandante Chávez, el comandante Raúl Castro y el presidente Evo Morales.

La propuesta a la sociedad nicaragüense era de un gobierno de unidad y reconciliación nacional, además de un modelo de restitución de derechos.

En aproximadamente dos años después de haberse instalado el gobierno, se anunció que la cúpula de la empresa privada de Nicaragua realizaba un acuerdo con el gobierno para instalar de forma permanente una mesa de diálogo y consenso para promover el desarrollo productivo fundamentado en incremento de las inversiones nacionales y de la inversión extranjera. Los empresarios ya no tenían que hacer lobby parlamentario para instalar sus proyectos de ley, porque en esta mesa dialogaban directamente con el ministro de Hacienda, Economía, el director del Banco Central y el Presidente de la República para resolver sus temas.

Ese esfuerzo, que creo que es inédito a nivel mundial, fue tan exitoso que nos permitió elevar la economía de Nicaragua, que en ese momento la recibimos en un 1,4% de crecimiento y llegamos a tener hasta un 4,8% de crecimiento y la proyección para este año 2018 era de 5,2% del crecimiento del PIB. Aumentó la inversión extranjera directa, el turismo, se hicieron grandes obras de infraestructura, de forma tal que Nicaragua es el país de Centroamérica que tiene las mejores carreteras y se creó infraestructura productiva en todos los rincones del país. Logramos el gran desafío que era comunicar el Atlántico con el Pacífico, y se acaba de inaugurar una carretera pavimentada entre la ciudad El Rama y la ciudad de Bluefields. Antes, para ir al caribe de Nicaragua, teníamos que ir por aire o en barco, por río o por mar.

Logros del gobierno

“Se consiguió tener un combate exitoso contra la pobreza. En general, se logró bajar de 42,5% en el 2009 a 29,6% en el 2014; y la pobreza extrema bajó de 14,6% a 8,3% en el mismo periodo, lo que demuestra un esfuerzo muy importante para desplegar una agenda social poderosa.

“En el tema de la desnutrición y el hambre, nosotros nos encontramos con que casi toda la ruralidad de Nicaragua estaba sufriendo de desnutrición; hambre no había, pero sí desnutrición por falta de proteínas. En el 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), declaran que se redujo a más de la mitad la proporción de las personas sub nutridas en Nicaragua, es decir, se bajó de 54,4% que estaba desde 1990 a 16,6%, disminuyendo también la desnutrición crónica de los niños. Los estudios dicen que con los 50 días de crisis, hemos bajado nuestro desempeño económico a 1,7% y de continuar un mes más la crisis en las circunstancias actuales, con una economía paralizada, llegaríamos al -2%.

“En América Latina, somos un modelo respecto a la seguridad pública. La Interpol señaló que Nicaragua era una barrera importante del avance del narcotráfico y de las maras. Por otro lado, creo que también en el contexto latinoamericano, nadie ignora que hay grandes esfuerzos de gobiernos por golpear a los proyectos progresistas, todos los países de la ALBA están siendo atacados de alguna manera de forma esporádica. A nosotros no nos había tocado, lamentablemente nos golpearon y nos dieron duro”.

¿No lo vieron venir?

En marzo había una encuesta donde el presidente tenía el 70% de popularidad. Ahora, la misma encuesta, dice que el 69% de los nicaragüenses pide la renuncia del presidente. Creo que condiciones externas muy fuertes se desencadenaron en Nicaragua, de forma que no había forma de verlo venir. A nivel de los analistas sociales o los medios de comunicación que uno observa, yo creo que las tareas de inteligencia fallaron, porque esto sí se trabajó, esto no fue espontáneo. Cuando se desencadenan las movilizaciones en Nicaragua, lo primero que se dijo es que eran movilizaciones espontáneas, autoconvocadas, por estudiantes que salían a proteger a los ancianos por la ley de seguro social, y lo sorpresivo fue que las dos manifestaciones de las universidades privadas de Nicaragua, fueron las dos que encendieron la mecha. Al otro día, el país estaba encendido, pero tú no logras encender la pradera de esa manera si no hay una coordinación previa. Yo creo que se estaba esperando una excusa y, claramente, fue un error de apreciación, un error de comunicación, la forma en que se informó la modificación al sistema del seguro social.

¿Cuál fue el error?

En todos los países del mundo, el tocar el sistema de seguridad social, es tocar las pensiones. Pasó en Grecia, pasó en España, en Finlandia, ha pasado en América Latina, ¿por qué no nos iba a pasar a nosotros? ¿Porque somos pobres? Nuestros asegurados tienen una pensión de 200 dólares y creen que son millonarios. No, iba a pasar de todas maneras, porque aunque sean 200 dólares, la gente vive con 200 dólares, es un salario, no vives con lujos, pero vives. Ahora, si uno analiza la medida, era una medida anunciada el 2012 y necesaria, porque se había detectado que el sistema tenía como plazo máximo para reformularse julio de este año, porque si no se iba a comenzar a desfinanciar. Nuestra propuesta de gobierno de 2007, fue una propuesta de derechos, de restituirlos. Uno de ellos fue restituir pensiones dignas. Todo aquel que había muerto en la guerra, si tenía hijos, su familia recibía la pensión. Si tenía madre que podía necesitar de ese apoyo, también se le daba a la madre y a los descendientes. Esos derechos se quitaron 16 años después nosotros los restituimos.

Como los anteriores gobiernos habían sido de políticas neoliberales a ultranza, hubo mucho desempleo, por lo que la gente empezó a no alcanzar a cumplir la cantidad de semanas necesarias para jubilarse, dado que quedaban sin trabajo o trabajaban esporádicamente. Cuando asumimos en el 2007, nos encontramos con que muchas personas que habían trabajado toda la vida, pero que no cumplían con las semanas suficientes, no tenían para jubilarse. Entonces nosotros pusimos un gran beneficio: en Nicaragua se jubila con 750 semanas, las personas que tuvieran sobre las 250 semanas cotizaciones podían ser jubiladas, lo que se llamó pensión reducidas, que es una pensión solidaria. Son 60 mil personas que reciben esta pensión.

El modelo de Nicaragua es un sistema de pensión nacional que, cuando jubilas, recibes aproximadamente el 80% de tu salario de los últimos 5 años. Las mujeres se jubilan a los 60 y los hombres a los 65 años, y para jubilarse debes tener 750 semanas trabajadas, que son el equivalente a 15 años. Todo esto en función de que Nicaragua vivió toda la década del 80 en guerra. Después, tuvimos 16 años de paz que se han venido a terminar por la situación por la que atraviesa Nicaragua.

Y la reforma que impulsó el gobierno, ¿en qué consistía?

La reforma se trató en esta mesa de concertación con la empresa privada y los trabajadores. Lo que los empresarios querían era aumentar las semanas para cotizar, de 750 a 1200 semanas, aumentar alrededor de 5 años la barrera para poder jubilar y además quitar las pensiones a todas las víctimas de la guerra. Querían que esas pensiones pasaran a depender del presupuesto nacional y no de la seguridad social.

El gobierno no estuvo de acuerdo. Propuso que los empresarios aumentaran su aporte desde el 19 al 23%, los trabajadores de 6,5 a 7% y del Estado de un 7 al 10%. Lo que más molestó fue que la reforma planteaba que los actuales pensionados aportaran con el 5% de sus actuales pensiones y se decía al final del artículo que “el Instituto de seguridad social garantizará a todos los pensionados que reciban servicios de salud integral que actualmente no están dados”, porque el actual jubilado en Nicaragua tiene derecho a tener consulta médica, a tener hospitalización, ser atendido en el servicio de salud, incluso recibir medicamentos, pero no tiene derecho a que se le hagan los exámenes médicos, los cuales los tenía que pagar cada pensionado. Entonces, como ya Nicaragua logró un estándar en nuestras clínicas y hospitales públicos, se garantizaba, a cambio de este 5%, que todos tuvieran acceso a los servicios integrales, incluidos los exámenes de laboratorio, hasta la imagenología más complicada, como podría ser escáner y resonancia magnética. Eso nunca fue bien explicado y fue donde se dio la mayor manipulación, porque se les dijo a nuestros ancianos, “le van a bajar a usted en un 5% su pensión”, gente que recibe pensiones miserables a veces, que son pensiones de sobrevivencia. Entonces le dices que le vas a quitar el 5%, pero no le explicas que aportar con ese 5% al fondo, te va a dar derechos, y si necesitas exámenes de laboratorio, no va a salir de tu bolsillo.

¿Cuáles son los grupos sociales, empresariales que se están movilizando contra el gobierno y cuáles son los argumentos que se están esgrimiendo?

Este grupo que estaba sentado con el gobierno es el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP). Es el gran empresariado nicaragüense, sus rubros económicos son fundamentalmente agricultura y ganadería, porque el tema industrial en Nicaragua es muy incipiente todavía, representan en rigor el 50% de la economía nacional en ganadería, y en agricultura un poquito menos. La ganadería está en manos de muchos pequeños y medianos ganaderos y ellos no están en el COSEP, tienen sus propias asociaciones.

Los acuerdos que se tomaban con el COSEP, no los incluían. Entonces, cuando ellos no participan y quieren que se apliquen las medidas planteadas por el FMI, aumentar la edad, aumentar las semanas, bajar la cotización de los empresarios, quitar los derechos de toda esta gente, el gobierno les dijo “bueno aquí no hay consenso, no podemos avanzar”.

Ahí hay una falla política muy grande, porque tendríamos que haber sabido que ellos iban a pedir apoyo a la oposición para levantar este movimiento. Porque además había un grupo que no apoyaba a la directiva que tenía este acuerdo con el gobierno. La actual directiva, que viene del 2007, venía siendo cuestionada por este acuerdo con el gobierno, porque claramente favorecía, seguramente, a los sectores que ellos representan. Los que no estaban recibiendo los beneficios de este acuerdo político, o consideraban que estaban excluidos, o que consideraban que podían jugar un rol más importante, cuestionaban a la directiva, y la directiva no recibió el apoyo de sus agremiados y se tuvo que salir del acuerdo. Ellos son los que están detrás de los movimientos y de los disturbios, porque claramente le doblaron la mano a esa directiva que estaba conversando.

Uno los grupos de oposición al gobierno de Nicaragua que se han mostrado bastante a nivel de redes sociales en Chile, es el movimiento feminista. ¿Cuáles son sus demandas y son sus críticas al gobierno?

El movimiento feminista en Nicaragua sufrió una gran pérdida, por decirlo de alguna manera en el 2006, cuando nosotros estábamos en la campaña electoral. El Frente Sandinista se comprometió con la Iglesia Católica a retirar la ley de aborto, o sea, prohibir el aborto en Nicaragua, y eso todo el mundo lo supo: el Frente Sandinista lo dijo, el Papa y el arzobispo. Esta era una demanda de los católicos en Nicaragua. Nicaragua es un país cruzado por el tema religioso a ultranza. De hecho, yo te podría asegurar que en mi generación era normal que las mujeres hablaran de hacerse un aborto, se compartía familiarmente, coloquialmente y socialmente. Ahora las que se hacen un aborto se lo quedan callado, porque la sociedad ha dado un giro hacia el conservadurismo, las facciones dentro de la Iglesia Católica, como el Opus Dei, son muy fuertes.

Cuando nosotros llegamos al gobierno en el 79, la aprobamos, y para mí generación era una gran reivindicación. Había casas para la mujer que hacían abortos comunitarios, no tenías que ir al centro de salud, era muy común. Nosotros instalamos el aborto y se abolió un año antes de que llegáramos a ser gobierno, pero con los votos nuestros.

Y el Frente Sandinista dijo también, como declaración de principios, se comprometía ante las mujeres de Nicaragua en tener la mejor política en salud reproductiva, de forma tal que a esta altura nadie puede decir que se muere una mujer o que tenía la necesidad de hacerse el aborto terapéutico. Y nadie se lo hizo, porque el aborto terapéutico se puede hacer por reglamento sanitario, cuestión que no sucede en todos lados. Existe el aborto terapéutico como política de salud pública, pero es un reglamento, no es una ley, y se aplica. Si la mujer lo necesita, se lo hacen. Además nadie anda persiguiendo a los médicos privados que quieran hacer un aborto ni a nadie que quiera practicarlo.

Y ese giro, ¿cómo se explica?

No estuve de acuerdo. Me parecía que era una doble moral, porque igual se lo seguían haciendo los ricos, se lo hacen con su médico privado, los pobres no se lo pueden hacer si no quieren tener un bebé. Entonces, en el sandinismo se nos dijo que se había hecho una lectura a la sociedad nicaragüense en donde efectivamente el aborto no era un tema general de las mujeres, cuestión en la que coincido. Es una elite la que apuesta por la legalización del aborto porque en realidad, en Nicaragua, toda mujer que quiera hacerse un aborto y tiene el dinero para hacerlo, se lo hace. Nadie la va a criminalizar, ni al médico ni a ella, ni al centro de salud. No hay una dificultad con eso ni persecución de ningún tipo. Y si de verdad tienes necesidad de hacerte un aborto terapéutico por razones clínicas, la institucionalidad está obligada a prestar el servicio.

Creo que es un tema que primero se desconoce cómo funciona, porque es como si en Nicaragua las mujeres se mueren por no hacerse un aborto. No, las mujeres que necesitan hacer un aborto terapéutico se lo pueden hacer, se los deben de hacer, se lo hace el Estado. A su vez, nadie criminaliza a las que de forma individual deciden hacerlo y se lo financian.

Dentro de las banderas de lucha de las mujeres populares en Nicaragua no existe el término aborto, eso es pecado y no solamente la clase popular baja, en la media y en la media alta. Yo me sorprendo con las conversaciones de la juventud nicaragüense respecto a este tema: no lo conciben, no existe. Es más, hay mujeres que se han muerto, porque no se han dejado hacer ni el aborto terapéutico de la clase alta. Este giro conservador en la sociedad nicaragüense se relaciona con el aumento de la tasa de embarazo adolescente.

¿Cómo se explica esa oleada conservadora?

Tiene que ver con la penetración de las iglesias del Opus Dei, de las corrientes conservadoras de la Iglesia Católica y del mundo evangélico conservador, que en toda Centroamérica ha florecido. Lo que prevalece en la religiosidad nicaragüense, ahora, son las corrientes conservadoras, de todas maneras.

Sobre las políticas de salud reproductiva que nosotros tenemos, es una buena política. A las mujeres se les asiste si están embarazadas hasta en el último lugar del territorio, o sea, las trasladan para que se aproximen a lugares donde puedan ser atendidas con seguridad para ella y su recién nacido.

 

 

 

 

 

1) El Canal de Nicaragua es un proyecto de canal marítimo de una vía fluvial que conectará el mar Caribe, en el océano Atlántico con el océano Pacífico a través de Nicaragua. Es un proyecto donde participan importantes capitales chinos.

Corresponsal para Revista De Frente

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