LIBROS/ «Filosofía en 11 frases», de Darío Sztajnszrajber: Todo es deconstruible.

Un libro que respira y que camina. El lector «oye» a Darío y avanza por las calles de Buenos Aires a cada párrafo. Ritmo de charla con un amigo, logra acompasar la propia respiración a la del texto y las palabras in-fluyen: fluyen dentro del propio discurrir reflexivo del lector, abriendo preguntas a martillazos. Morellianamente.


Por Miguel Fauré Polloni

#DeFrente

 

 

La prosa de Sztajnszrajber es ágil, propedéutica y amable (en los dos sentidos del término, en tanto gentileza como en su condición de ser amada). El link fue inevitable: cae a la memoria el Morelli de «Rayuela», aquel mentor de la banda que acompaña a Horacio Oliveira en la obra magna de Cortázar. Filosofía devenida género literario, narrada, caminada.

 

El libro se hilvana a partir de un narrador protagonista sumido en una angustia existencial implacable que, de pronto, se ve en medio de un supuesto ataque terrorista. Una bofetada de realidad que lo empuja del dolor y el sinsentido propio al del contexto social. Un yo hecho nosotros a partir de un percance que hoy en día es más factible, merced a los fascismos desatados en la región.

 

Las frases van apareciendo para complejizar los nudos de la trama. Cuando las citas de Sócrates o Heráclito parecieran dar cuenta de las causas y cerrar las situaciones, Sztajnszrajber les da la vuelta necesaria para volver a abrirlas. Certezas estallando, sabiduría de los clásicos hechas pompas de jabón, encandilantes y hermosas, pero fugaces. El «oh, amigos, no hay amigos» de Aristóteles se relativiza desde su origen… ¿lo dijo él? ¿Importa? La pluma del argentino consigue insertar signos de interrogación en cada esquina del relato. «Todo es deconstruible». Cómo no.

 

¿Se aprende algo de filosofía en un ensayo tan poco formal? ¿Es eso lo que busca el autor? Docente en liceos secundarios durante largos años, Sztajnszrajber sabe cómo tornar interesantes y «actuales» a pensadores presocráticos y maneja la táctica de traducir los vericuetos teóricos ininteligibles de un Heidegger a los problemas que cruzan nuestras simples y llanas vidas… sembrando la duda, precisamente, sobre la «simpleza» de nuestros comunes y cotidianos dilemas. De filosofía se aprende, sin duda, pero más se aprende a filosofar.

 

Quien ha seguido el programa «Mentira la verdad» que Darío condujo en canal Encuentro, se sentirá familiarizado con el estilo narrativo y el modo en el que los filósofos bajan del Olimpo para aplanar calles y enfrentar la vida concreta de hoy. Pero, a contrapelo de la autoayuda, no se sale «mejor» de este libro, no encontrarán un farmacológico ramillete de verdades absolutas. Al llegar a la página 300 sientes la liberadora angustia de entender que de las cavernas nunca se sale del todo, pero que no queda más que procurar salir. Que el intento es la llave. Y las puertas son infinitas.

 

 

 

 

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