Nace Frente de Cultura y Comunicaciones del FA: Entrevista a Chiara Sáez

Por Claudia Cofré

#DeFrente

 

 

Este sábado 14 de abril, a las 10 horas, tendrá lugar la asamblea fundacional del Frente de Cultura y Comunicaciones del Frente Amplio, en la cual se hará una presentación del programa de Cultura y Comunicaciones con el fin de difundir los contenidos políticos que el FA plantea en estos ámbitos.

 

El programa de Cultura y Comunicación del Frente Amplio es una propuesta política de Estado, que busca garantizar los derechos culturales y de la comunicación, la participación social vinculante y la descentralización y territorialización de su ejecución.

 

Entrevistamos a Chiara Sáez, académica del Instituto de Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile. Ella se define como académica-activista, interesada en los proceso de incidencia social en temas de comunicaciones y libertad de expresión. Ha hecho TV comunitaria, fue parte de la Mesa de Ciudadanía y TV Digital, ha participado en la discusión parlamentarios sobre despenalización de la radiodifusión sin licencia y sobre la capitalización de TVN. Durante 2016 y 2017 presidió el Consejo de la Sociedad Civil de Telecomunicaciones, entre otras de sus intervenciones. Junto a otras personas, colaboró voluntariamente en la construcción colectiva del programa de comunicaciones del FA mediante su participación en uno de los encuentros autoconvocados, así como en el posterior proceso de sistematización y redacción del texto.

 

 

-En primer lugar, nos gustaría que nos contaras en qué consistió el proceso de elaboración del programa.

 

Fue un proceso muy interesante porque tuvimos que trabajar con información que vino de de distintos lugares, con distintos lenguajes, distintos niveles de comprensión y problematización del tema. Fue desafiante en términos de organizar la información y, al mismo tiempo, hacerlo de una manera colectiva. Fue un ejercicio interesante de generación de conocimiento. Sistematizamos las actas recogidas de los distintos encuentros que se hicieron a nivel sectorial y nacional, y luego creamos el documento.

 

 

-Se fusionan los ex GAPs (Grupos de Apoyo Programático) de Cultura y Comunicación y Medios, ¿qué relaciones ves entre estos dos ámbito?

 

Si bien son ámbitos que tienen desarrollos propios, a nivel de la política es importante que haya una vinculación entre ellos. Políticamente, es importante la relación entre comunicación y cultura, porque ahí está el germen de un posible cambio de hegemonía, es decir, teniendo claras ambas dimensiones: la cultura como dimensión de los imaginarios, del sentido, de las construcciones simbólicas y,  por otro lado, la comunicación, que tiene que ver con transmitir  que exista una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Todo está envuelto en esa relación, desde el punto de vista del trabajo del Frente Amplio.

 

 

-Sería interesante también hablar de las cuestiones que no salieron en el proceso del programa,  es decir, ¿qué temas consideras tu que quedaron fuera?

 

En general, la dimensión digital fue abordada muy por el costado. Se habló de algunos medios digitales y de promover estos medios para el pluralismo, pero faltó mayor desarrollo. Ha faltado mayor sensibilidad a nivel social para entender el tema de las comunicaciones y las tecnologías, es decir, de qué modo las tecnologías de la comunicación y de la información alteran de algún modo la relación con los medios y la relación con lo que entendemos son las formas de mediación o transmisión de la comunicación y, a partir de ahí, la discusión de que todos podemos ser comunicadores, que era la promesa de internet, y de qué modo eso también se está vulnerando. Estamos viendo que la comunicación en internet no sólo se vulnera para los comunicadores profesionales, sino también para las personas comunes. Hay un tema ahí con la dimensión de la protesta social, y de la vigilancia, el uso de estas tecnologías y el modo en que corporaciones tecnológicas se apropian de los datos que generamos a través de las comunicaciones digitales y estas se vuelven contra nosotros para vigilarnos. Falta un puente con todas las dimensiones que implica la convergencia digital. Está también la dimensión industrial. Por ejemplo, había una serie de propuestas en relación a los límites de la concentración de la propiedad de los medios, pero no apareció de manera tan amplia la discusión sobre los dueños de las empresas de telefonía e internet, las empresas de telecomunicaciones. En este sector las formas de concentración no se dan tanto en los contenidos, pero sí se dan en la disponibilidad de infraestructura y limitaciones en virtud de la calidad, mala relación precio-calidad, etc.

 

 

-En este contexto, ¿qué opinas en relación al debate sobre la Ley de Medios?

 

Soy profunda defensora de un NO a la ley de medios, y de hablar de un paquete de medidas para la democratización de las comunicaciones. Creo que hablar de ley de medios es generar un enemigo innecesario por los fantasmas que este conceptos genera, no solamente en la derecha, sino en gente que no necesariamente está tan vinculada a este sector político. Incluso entre muchos periodistas no militantes no es un concepto que agrade. La discusión es: ¿Qué ley? ¿Qué tiene que incluir esa ley? ¿Tiene que ser una sola ley? Porque más bien y lo que ha salido del ejercicio de hacer el programa es que no basta con una ley, sino que son muchas medidas, algunas que pasan por mejorar cuestiones que ya existen.

En el fondo, cualquier implementación de cambio a nivel de comunicaciones tiene que darse en forma de un proceso, y ese proceso tiene que involucrar mejoras en aspectos que actualmente se están haciendo y otras que -por ejemplo- se pueden mejorar teniendo un cierto quórum en el congreso. Después hay otro nivel que tiene que ver con adecuar nuestra normativa a los estándares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Esto nos protege de las críticas que vayan a decir que nosotros queremos ser Venezuela y todos estos fantasmas que se instalan muy fácilmente en términos de opinión pública. Precisamente nosotros tenemos que modelar el lenguaje con el cual se hable de estas transformaciones. A mí me parece que hablar de ley de medios es darles en bandeja, a aquellos que no quieren transformaciones, la construcción ideológica para criticar cualquier cambio que se quiera hacer.

Hay otras medidas que pasan por desarrollar lo que el Estado no ha hecho, entender el contexto en el cual estamos… yo diría que el problema de la concentración es un problema importante, pero es la punta del iceberg, debajo de eso hay una serie de otros problemas que tienen que ver, por ejemplo, con el ejercicio del periodismo, con la vigilancia, la noción de desarrollo tecnológico sobre la cual se han construido las agendas digitales, etc. Hay que conocer lo que se ha desarrollado hasta ahora y conocer las limitaciones o las obligaciones que tiene el Estado de Chile con la Relatoría de la Libertad de Expresión de la CIDH y que no ha cumplido. Esto es súper importante, porque de cara a las próximas elecciones el FA debiera poder decir en tanto gobierno vamos a hacer lo que los gobiernos anteriores se han comprometido y no han cumplido respecto a las obligaciones adquiridas con este organismo internacional, los que tienen que ver con democratización, con radios comunitarias, protección de la libertad de expresión de periodistas e informantes de actos de corrupción, derecho a la protesta, etc.

Comentarios (1)

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    Wladimir Flores

    Hola. ¿cómo me puedo poner en contacto con este GAP?

    ¡Gracias!

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