Gabriel Salazar: Del «reventón histórico» al Poder Popular y la Asamblea Constituyente

Fue invitado por La Tercera a exponer su análisis de la crisis socio-política del país. Reunimos su lectura del momento, enfatizando en cómo -esta vez- el pueblo puede avanzar de verdad en sus intereses.

 

Edición: Miguel Fauré Polloni
Imágenes: Frente Fotográfico

 

¿Qué está ocurriendo?

«Estamos viviendo una situación histórica que hace converger procesos profundos y otros de largo alcance». ¿Cómo le llamaría? «Reventón histórico: una explosión social inesperada, no planificada, no coordinada, y que introduce, muchas veces, una sensación de pánico en la clase política o en la sociedad. Y demora mucho tiempo en olvidarse»

 

 

Las razones del estallido

«Estamos viviendo una crisis larvada, desde 1991 en adelante, desde que se instaló la democracia en Chile», fue entonces que apareció «lo que distintos observadores -sobre todo los del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD- llamaron un malestar interior que se manifiesta de muchas maneras. Esa crisis larvada, que es una crisis de representación, económica, etc, puede mantenerse por mucho tiempo«.

 

 

 

Muerte a la clase política

Ya desde el gobierno de Patricio Aylwin, el 54% de los chilenos no confiaba en el sistema político. «Ese indicador yo lo he seguido paso a paso hasta el año 2017, y aumentó del 54% al 94%». ¿Por qué es grave? «Cuando una sociedad tiene una disconformidad con la clase dirigente y con el sistema que los rige de ese porte, es una crisis gravísima (…) Esa crisis de representatividad a la que se le agrega la crisis de legitimidad por la Constitución del ’80, que no fue legítima».

 

«La clase política civil es, toda ella, neoliberal». ¿Y la izquierda? «Hoy día no hay izquierda en Chile, el Partido Comunista está, de frentón, dentro del sistema, se está rigiendo por la Constitución del ’80, está jugando a las alianzas dentro del sistema. Y seguramente todos van a coincidir que aquí la lucha es contra el enemigo, que dijo el Presidente, que son los vándalos».

 

 

 

La caldera social estalló

«Esta caldera social no tenía forma de canalizar su expresión por una vía institucional. No hay mecanismos por donde la ciudadanía pueda expresarse, organizadamente, frente al sistema para cambiarlo».  ¿Fue siempre así? «En otros tiempos estaba el Cabildo, estaba la Asamblea Provincial, eso lo suprimieron desde 1830 hasta el día de hoy. Entonces la sociedad no tiene canales de expresión directa para manifestar su descontento. Entonces la presión crece sin salida». ¿Qué hace falta para que se incendie la pradera? «Basta una señal cualquiera para que la explosión se produzca«. En 1983, el llamado a una protesta de los mineros del cobre instó al estallido que Pinochet no pudo prever. Igual ahora con el alza de 30 pesos en el pasaje, el llamado a movilizarse de los estudiantes del Instituto Nacional y el estallido.

 

 

¿Quiénes son los vándalos?

«¿Gente que viene de otra parte? ¿Son chilenos, son extranjeros? El problema, para ellos, es que los vándalos son -también- ciudadanos. Pero ¿por qué estos ciudadanos son como son? «. ¿Quién los define como tales? «La historia demuestra que los gobiernos en Chile han ido produciendo el vandalismo. Las políticas que ellos han implementado han generado un tipo de chileno que es el pueblo mestizo, que ha sido consistentemente excluido, no tuvo derechos por mucho tiempo, hasta 1931. Un pueblo sin derechos puede ser violado, las mujeres pueden ser violadas, los hombres pueden ser palomeados o fusilados. Por eso el Ejército chileno, cuando combatió al pueblo mapuche en la frontera y lo mató, cuando combatió al pueblo mestizo en el centro del país y lo baleó, para ellos no era delito. Eso explica la actitud de los militares en la Tiranía de Pinochet»

 

 

 

La memoria herida que crea la rebeldía

«Hay en Chile un tipo de ciudadanía que ha sido revolcado, excluido, torturado, violentado, hambreado, y eso ha generado una rabia que los psicólogos sociales, han llamado daño transgeneracional. Este daño va adoptando la forma de una memoria subconsciente donde va quedando contenido el rechazo al sistema, de rechazo a la cultura democrática, a la tradición heroica del Ejército, una rabia que se manifiesta cuando puede. ¿Y cuando puede? Cuando el sistema relaja sus funciones represivas. Eso ha ocurrido en toda la historia de Chile. Estos reventones sociales vienen, fundamentalmente, de ahí (…) Tenemos un polvorín cultural que viene de siglos atrás, que no se ha resuelto. Y que además hoy día no tiene formas de expresión: no hay izquierda, no hay marxismo»

 

 

¿De qué sirve tener derecho si no tienes poder?

«¿Quién dicta el derecho? Y da la casualidad que en Chile las tres constituciones que hemos tenido no las ha dictado la ciudadanía, no las hemos dictado nosotros, son ilegítimas. Da la casualidad que los dos Códigos del Trabajo que hemos tenido (1931 y 1979) tampoco lo dictaron los trabajadores, sino que fue dictado todas las veces por una elite. Por eso da lo mismo que tengamos derechos o no. Hay que construir poder ciudadano, ese es el tema de fondo».

 

 

 

¿Hay salida?

«No vamos a salir por el lado de que los políticos, que se van a reunir, van a convocar una mesa de diálogo, donde queda todo en nada. Mientras la ciudadanía no establezca, de alguna forma, prácticas de deliberación propia, prácticas de establecer mandatos, llevaos 200 años rigiendo gente sin mandato y por eso hacen lo que quiere. Y controlar a la gente a quienes hacemos cumplir esos mandatos. La clase política va a hacer todo para sobrevivir como clase política«,

 

 

A la Asamblea Constituyente

«Esta vez el estallido social superó los mecanismos del Estado para mantener el orden, eso es muy significativo». ¿Otra opción? «Hay una ley que no se usa, la ley 20.500 que plantea que la ciudadanía puede deliberar cuando quiera a través de las uniones comunales, a nivel provincial y a nivel nacional y tomar las decisiones que quiera. Esa es la escalerita para llegar a la Asamblea Constituyente«

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