Traverso: crónica de una huelga invisibilizada

Por Nicolás Valenzuela Paterakis

 

Martes 13 de Febrero, 10 de la mañana. La Cisterna, Américo Vespucio con la norte sur. Diecisiete trabajadores y trabajadoras del sindicato de la empresa Traverso son llevados por las Fuerzas Especiales de Carabineros a la décima Comisaría de la comuna. Desórdenes públicos. Entre ellos, sus tres dirigentes. En total serán más de 6 horas detenidos. Pasadas las 4 de la tarde salieron del calabozo, a pesar de que la instrucción de fiscalía de dejarlos en libertad había sido dada al medio día.

 

Carabineros alega ser el “jamón del sandwich”, pero tienen perfecto conocimiento de que “las leyes favorecen a los más ricos” y las cumplen sin mayor problema. En vez de utilizar la discrecionalidad que tiene todo burócrata para apurar la salida de los trabajadores o darles un trato digno, la ocupan en mostrar su arribismo y desidia con las luchas de los verdaderos creadores de la riqueza. Algunos llegan a mofarse y ocupar un tono intimidatorio. Las demandas del sindicato son humildes: aumentar 2 mil pesos un bono nocturno, que se le paguen las gratificaciones que se les deben por ley, un bono de vacaciones, reajustar el salario conforme al ipc dos veces al año y un bono de término de conflicto.

 

Más temprano y con la impunidad que les acompaña los patrones hostigaban a los trabajadores con diversos epítetos “delincuentes”, “están locos”, “no van a conseguir nada”, para luego moverse en sus lujosas camionetas, inalcanzable por su puesto, para quienes en su mayoría ganan el sueldo mínimo y son madres solteras. Este trato y estar más de un mes en huelga sin un fondo para enfrentar las consecuencias de no tener sueldo, ponen a prueba la fortaleza de cualquiera. El Frente de Trabajadores del Frente Amplio (FA) acude con mercadería para ayudar y solidarizar. Sin embargo, se puede hacer mucho más. El cerco comunicacional no ha sido vencido. La solidaridad sindical debe intensificarse, la situación es compleja. Los futuros diputados del FA aún no se aparecen.  

 

Han pasado 35 días del inicio de la huelga legal y los patrones aún no son capaces de sentarse a conversar. A la fecha la única respuesta que han obtenido al petitorio es un no a todos los términos. Mientras tanto, reemplazan ilegalmente al sindicato movilizado. En ese contexto, parar el ingreso y salida de la empresa por dos horas como medida de presión es un acto de dignidad. Dignidad que el Plan Laboral, los patrones, la fuerza policial y la prensa cortesana se esfuerzan día a día por aplastar. Sin embargo, ahí está, resistiendo, luchando, armandose de experiencia, preparándose para vencer.

 

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