Intelectuales orgánicos al servicio del Pueblo

Por Alejandro San José

Coordinador de la Comisión de Derechos Humanos de Revolución Democrática

 

 

 

 

Por Jean Flores Quintana

Consejero Político Nacional de Revolución Democrática y Miembro de la Mesa Nacional de Territorios del Frente Amplio

 

 


 

  1. El nuevo rol de las Comisiones de Revolución Democrática.

 

Las Comisiones de Revolución Democrática han sido espacios de organización entorno a las diferentes expresiones colectivas que motivan el ingreso a nuestras filas de cientos de compañeros y compañeras. Ellas se articulan en función de diversas problemáticas que afectan la realidad nacional e intentan condensar una posición oficial en función de los principios y definiciones ideológicas del partido.

El nuevo rol que deben cumplir las Comisiones debe ser ponerse al servicio del Pueblo. Su vinculación debe ser en tres ejes; en la orgánica interna del partido necesita dialogar permanentemente con los Frentes y Territorios. En el espacio político del Frente Amplio, la comunicación debe ser eficiente con los Comunales y los espacios temáticos configurados post elaboración del programa presidencial. Finalmente, todo contenido político tendrá impacto institucional mediante su canalización con los compañeros y compañeras frenteamplistas elegidos por votación popular que nos representan en las instituciones.

Ahora bien, el circuito de las ideas no acaba en el congreso de la República, las ideas se defienden desde las calles, poblaciones, liceos, sindicatos y universidades. La batería teórica impactará en la conciencia colectiva cuando emane de las necesidades del Chile que más necesita  de la política.

Los conocimientos acabados, la profundidad analítica y la enorme capacidad técnica que se gesta en el seno de las Comisiones, sólo tendrán sentido cuando estén en posición de combate contra las inequidades sociales, la impunidad y el capitalismo salvaje que nos trata como mercancías.

 

  1. La generación de conocimientos contra-hegemónicos.

 

La principal disputa de poder contra los sectores conservadores, liberales y los que arriendan ropajes socialdemócratas, se da en el terreno cultural.

Las estructuras  que sostienen el antiguo régimen deben ser socavadas desde sus bases. Los principales problemas que enfrentan las fuerzas transformadoras de izquierdas para crear un nuevo sentido común entre los habitantes de la Patria, están determinados por el avance sistemático de las clases dominantes que desmantelan con toda tranquilidad la República desde el aparataje público.

Un paso inicial en el avance táctico es la recuperación del diccionario. Cientos de pequeñas batallas deben librarse por la disputa de los conceptos. Las castas significaron con  contenidos vacíos las palabras. Hoy, por dar tres ejemplos, democracia significa votar cada cuatro años, seguridad significa tapizar las calles con carabineros y progreso significa capacidad de endeudamiento.

Otro desafío para los intelectuales orgánicos es ser los vigías de las disputas ideológicas, alertando los montajes disfrazados de estudios científicos -con pompa académica- publicitados y financiados por aquellos que saquean el país.

Finalmente, el clivaje entre el éxito o el fracaso de las fuerzas de izquierdas en el siglo XXI encabezadas por Revolución Democrática, está en los espacios territoriales de construcción política. La dictadura cívico-militar y los gobiernos de la transición pactada orquestaron su paraíso en la tierra en tanto destruyeron y desalentaron -respectivamente- las expresiones populares de organización comunitaria.

En consecuencia, la articulación de los dispositivos intelectuales orgánicos debe estar marcada por la generación de sustento teórico al servicio de las capas populares, promoviendo el vínculo permanente entre las demandas y las soluciones en el sistema político nacional.

 

  1. Los desafíos de la militancia en el nuevo Chile

 

Firmar por un partido político no es como comprar un plan de telefonía. En plena crisis de Régimen -expresada en el triunfo de los populismos de derechas y el descrédito de partidos políticos- Revolución Democrática continúa perfilándose como la fuerza hegemónica en las izquierdas post dictadura. Basta indicar que hace unos días se constituyó oficialmente como partido en la Región de Los Lagos con más de mil firmas, acercándose a pasos agigantados a la consolidación de sus bases en todas las regiones de Chile.

Ante esta esperanzadora situación, surgen grandes desafíos para la militancia en general y para los intelectuales orgánicos en particular.

El primero es repolitizar la sociedad civil. La senda se abrió en la comuna de la periferia sur metropolitana, Pedro Aguirre Cerda. Militantes de Revolución Democrática levantaron el Primer Ciclo Abierto de Formación Política Popular en la plaza de la Población Dávila. En su primera jornada más de 80 pobladores conversaron sobre las instituciones con Beatriz Sánchez. Esta recuperación del sentido político quiebra las lógicas en que nos dijeron que de daba la política -con oscuras redes clientelares y en estrechos espacios para privilegiados- y la sitúa en nuestro entorno, regresando la actividad al corazón de las ferias, plazas y poblaciones.

La formación política con arraigo periférico, provincial y regional será esencial para generar conciencia colectiva desde las capas bajas de la sociedad. Su objetivo central es la búsqueda incansable del bien común. La estrategia debe ser la articulación entre los distintos cuerpos orgánicos del partido y del Frente Amplio, promoviendo la reconstrucción del tejido social desde Comisiones, Frentes y Territorios hacia el Chile real que sufre los embates del sistema capitalista.

Para concluir, un reto que deben afrontar los intelectuales orgánicos en un partido de avanzada es pensar el país más allá de las lógicas del neoliberalismo.

Esto implica redefinir las actuales fórmulas en que se concibe el Estado, el Mercado y la Sociedad, y avanzar hacia una ecuación adecuada que ponga en el centro de la ocupación política la dignidad de los pueblos.

 

Fuente de imagen: Radio Universidad de Chile

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