Iván Carrasco (Igualdad): “Es la lucha de clases la que empuja los cambios, no los discursos”

En esta entrega de #Debate_Socialista estuvimos con Iván Carrasco, representante de la comisión política del partido Igualdad. Quien en su momento militó en el MIR, posteriormente en la Surda y en Andha Chile, profundiza en el debate que ha abierto “Algunas reflexiones sobre la lucha anticapitalista y por el socialismo en Chile”, documento con el que recientemente se ha convocado al debate de las “fuerzas anticapitalistas”.

 

 

-El texto que difundimos, según tus palabras, intenta abrir un debate. ¿Con que fuerzas dentro del FA crees que se debe dar ese debate?

La verdad que el texto no busca solo un debate dentro del FA. Existen varias fuerzas políticas y sociales que están haciendo un duro esfuerzo por organizar las luchas, por empujar la movilización, por construir organización popular pero que no están en el FA. Creo que las fuerzas anticapitalistas de Chile deberíamos tener un dialogo permanente, estén o no en el FA. Me refiero a fuerzas sociales como sindicatos, movimientos de pobladores, estudiantiles, etc. y a diversos grupos políticos revolucionarios que tienen una genuina vocación anticapitalista, pero que por diversas razones, a mi juicio erradas, no dan el paso a un proceso de alianzas sociales y políticas más amplias. Creo que es importante que las fuerzas anticapitalistas tengamos procesos de reflexión que nos ponga a la altura del momento político que vive Chile. Desde hace ya algunos años hay una perspectiva favorable para el accionar político revolucionario y debemos aprovecharla.

 

-¿Y cuáles serían esa condiciones favorables?

La principal radica en que amplios sectores de los trabajadores y el pueblo pobre se desilusionaron hace rato de los partidos de la Concertación-Nueva Mayoría y de la derecha. Sus sectores más avanzados están en una búsqueda de nuevos referentes. El FA aparece como una posibilidad, pero en la medida que en su seno no haya una expresión política que exprese claramente los intereses de los trabajadores y los sectores más golpeados y empobrecidos por el capitalismo, entonces no hay garantía de que el FA convoque a la clase, o más bien, a las clases trabajadores, a los más humildes, a los empobrecidos. Se corre así el riesgo de que el FA se quede en una simple expresión política más de la clase media descontenta. Y si esto se llegara a consolidar, el FA no será un instrumento de cambio verdadero, sino solo un nuevo bloque de administración del modelo. Porque por más que en FA tengamos un bonito y bien elaborado programa, si no está la fuerza popular para empujarlo, no habrán cambios de fondo. No es el papel impreso o una web o un grupo de parlamentarios quien empuja los cambios, sino las clases sociales, las fuerzas sociales que por necesidad histórica, por sus intereses de clase, por su necesidad de existir, son las que empujan los cambios profundos y pueden hacerle frente a las fuerzas conservadoras de los ricos y poderosos de Chile. Es la lucha de clases la que empuja los cambios, no los discursos.

 

-¿No existen en el FA hayan sectores que puedan convocar a lo que tú denominas “el pueblo pobre” y a los trabajadores?

Aún no. Yo creo que el único partido del FA en proceso de consolidación como partido propiamente tal, esto es, más allá de su existencia como organización, sino más bien como expresión política de una clase o fracción de clase, es RD. Ellos se consolidan como el nuevo partido de las clases y capas medias descontentas. Tienen una propuesta, un discurso, un accionar político, cuadros de dirección política, una estética, un arraigo electoral y una opinión pública propia, enraizados claramente en las clases y capas medias descontentas. Hay otras fuerzas que le disputan ese espacio (Izquierda Autónoma por la izquierda, el Partido Liberal por la derecha, un sector del Movimiento Autonomista, el partido Poder Ciudadano), pero creo que RD está mucho más avanzado en ese proceso de consolidación que el resto.

Por otra parte, hay otros grupos y partidos que aún no logramos cuajar como una expresión política obrera y popular. Nosotros mismo en el partido Igualdad, que somos uno de los grupos que tenemos una clara y consiente política de construir desde los sectores populares, desde los pobres de Chile, aún no somos una expresión política nacional de dichos sectores. Estamos anclados en los lugares donde desarrollamos trabajo político y orgánico, pero aún no somos un referente político para el pueblo trabajador chileno. Entonces, construir esa expresión política es responsabilidad y labor nuestra, pero también de otras fuerzas sociales y política anticapitalistas que se abocan a construir política desde el pueblo empobrecido, desde los más humildes. De ahí la necesidad de consolidar un espacio de unidad de los anticapitalistas chilenos.

Por ellos nos plantearnos la tarea de crear, en el más breve plazo posible, dentro del Frente Amplio, un reagrupamiento político de las fuerzas anticapitalistas, que llegue a ser la expresión política de la clase trabajadora y el pueblo en este periodo de lucha. La posibilidad histórica de empalmar los procesos de activación social y política de los pueblos con la creación de un instrumento político de los trabajadores y el pueblo, no se puede dejar pasar.
¿Pero en FA hay varios otros partidos y movimientos, que tienen una visión similar a la que tú planteas?
En lo personal solo veo a Ukamau, a Sol y a algunos sectores de la izquierda de MA en intentos similares. Puede que me equivoque, pero no veo a nadie más. Por otra parte, le tengo mucha desconfianza a los grupos políticos de izquierda que vienen de lo estudiantil. En otras experiencias chilenas y latinoamericanas, grupos políticos que viene del mundo estudiantil y que no se vinculan a concho con las vivencias y luchas populares, tienen una rápida derivación hacia posturas clase-medieras, oportunistas, paternalistas y utilitarias.

 

-¿No crees que el proceso de Convergencia que están llevando adelante algunas organizaciones como Movimiento Autonomista, Izquierda Libertaria, SOL y Nueva Democracia aporte a construir una vertiente anticapitalista en FA?

La verdad no creo que esa convergencia aporte mucho a la tarea central. Me parece muy bien que si esas fuerzas, si así lo estiman, se unifiquen en una sola orgánica. Pero el problema de fondo para los revolucionarios chilenos seguirá planteado. Porque la complejidad que se nos presenta a los revolucionarios, a mi entender, es la siguiente: una expresión política de los trabajadores y el pueblo, por si sola, no es capaz de derrotar a la burguesía con sus dos expresiones políticas (la derecha y lo que queda de la Nueva Mayoría), por eso necesitamos la alianza con las fuerzas políticas progresistas de las clases medias. Pero por otra parte, una alianza de este tipo conducida solamente por las fuerzas progresistas de la clase media nunca será una real fuerza transformadora. De aquí que una acertada política revolucionaria y anticapitalista debe ser que en el mismo proceso que construimos la alianza amplia, construimos la expresión política de los trabajadores, de los pobres y del pueblo. Esta tarea nos cabe a los revolucionarios chilenos en este nuevo periodo político abierto hace ya algunos años. Pero las expectativas de los pueblos no se mantienen por mucho tiempo. Si no hay una expresión política que empalme con las nuevas condiciones del movimiento popular, lo más probable es que alguna de las fracciones de la burguesía recicle sus partidos y confunda nuevamente a un sector de los trabajadores, mientras otros caerán en la apatía política, la desmoralización y el inmovilismo.

No será el reformismo, ni las políticas ambiguas, ni el sectarismo ultra izquierdista el que llevará a nuestro pueblo y a los trabajadores a una perspectiva cierta de victoria. Solo una acertada política revolucionaria de unidad, lucha y alianzas puede darles la confianza a los trabajadores en sus propias fuerzas y crear las organizaciones de lucha necesarias para cimentar los niveles superiores de enfrentamiento contra la gran burguesía chilena.

 

 

 

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Reproducimos a continuación el documento “Algunas reflexiones sobre la lucha anticapitalista y por el socialismo en Chile”.

 

 

Sostenemos que el proceso revolucionario chileno se desarrollará en un proceso de aproximaciones sucesivas que se dará en una combinación de triunfos electorales, de revueltas locales, avances, retrocesos y resistencias.

Los elementos generales que enmarcan el proceso de lucha anticapitalista y por el socialismo en Chile son los siguientes:

i) La burguesía, como lo hemos visto en Chile y el mundo, no se quedará con los brazos cruzados si pierde el gobierno. Resistirá e intentará organizar la derrota de cualquier gobierno popular.
ii) La construcción del socialismo en un solo país no es posible. Por tanto, el programa y las tareas anticapitalistas serán un proceso complejo, no estable, contradictorio, de avance en aproximaciones sucesivas, las que serán fortalecidas y/o debilitadas por el proceso de luchas anticapitalistas a nivel mundial.
iii) En Chile, existe un amplio sector de clases medias que, si bien un gran sector de ellas están en un proceso de pauperización constante, también es cierto que vacilaran permanentemente entre la promesa ascensional de la burguesía, y el miedo al poder popular y a los trabajadores más precarizados en su lucha radical contra el capitalismo.
iv) La disposición a la alternancia en el gobierno es una condición de legitimidad de los gobiernos populares y las fuerzas transformadoras.
v) El Estado chileno ha logrado instalarse profundamente en el territorio nacional, social y cultural, y ha construido durante años una capacidad de control, represión y domesticación clientelar de amplios sectores populares.

En el escenario anterior, un programa de acción revolucionario con perspectiva socialista, sólo puede tener su base de apoyo en la construcción y consolidación permanentemente de espacios de participación y poder popular que permitan ser un bastión permanente del pueblo contra la burguesía. El poder estatal siempre será esquivo para la clase trabajadora, por ello la lucha del pueblo chileno por el socialismo se desarrollará en escenarios de lucha que se darán desde el Estado, contra el Estado y sin el Estado.

Por ello, construir bases de poder desde la sociedad, debiera ser el eje principal de la elaboración de un programa de acción de las fuerza anticapitalistas.

En este sentido, se hace necesario que los bastiones y/o instituciones de poder popular se deben crear en todos los frentes de lucha en que el pueblo luche por sus derechos y se enfrente contra los ricos y poderosos.

Los ejes del proceso de construcción de fuerza en cada uno de estos 3 escenarios o frentes de lucha (esto es desde el Estado, contra el Estado y sin el Estado) debieran ser, a los menos, los siguientes:

1) Sumar: o sea, conquistar mayorías nacionales, construir la unidad y fuerza propia del pueblo, los trabajadores en alianza con las clases medias.
2) Empujar: o sea, hacer retroceder el poder de la burguesía en lo económico, político, militar y cultural en la sociedad.
3) Consolidar: o sea, construir y estabilizar los bastiones del pueblo en los tres frentes en que se desarrolla esta lucha, ya sea en el Estado, contra el Estado y sin el Estado.

Ahora bien ¿Cómo se aterrizan a un programa de acción los puntos señalados anteriormente?

Creemos que en las siguientes medidas debieran ser básicas en un programa de acción de las fuerzas revolucionarias:

1.- El pueblo y las y los trabajadores deben construir expresiones políticas y partidos propios, con un claro programa anticapitalista y un programa de acción que tenga como eje la construcción del poder popular. Construir expresiones políticas eclécticas, sin una línea política clara y coherente, sólo llevará al empantanamiento de la acción y a la inoperancia política, en momentos donde justamente lo que se requiere es claridad política y un plan de acción claro y preciso.

2.- Con un programa de acción que no debe caer ni en el electoralismo ni en el parlamentarismo. Es fundamental que se entienda que los cambios de fondo en la sociedad chilena no vendrán desde este Estado. La participación electoral y la búsqueda de cargos de representación en este Estado son solo parte de un proceso de construcción y acumulación de fuerzas global en la sociedad.

3.- Desarrollar e implementar el proceso unidad y alianzas entre las fuerzas revolucionarias y anticapitalistas con las fuerzas reformistas consecuentes, esto es, con fuerzas que estén dispuestas a llevar el programa antineoliberal hasta el final y no negociarlo con la burguesía. En países con una clase media importante en magnitud, las clases trabajadoras y populares no pueden conquistar el poder político por si solas, están obligadas recurrir a alianzas con las expresiones políticas progresistas de las clases medias.

4.- La eventual conquista del gobierno no se debe ver como un fin o un cierre de un proceso de lucha, sino como el inicio, desde una nueva trinchera conquistada, de un nuevo periodo de ascenso de la lucha del pueblo. Por ello, un eventual gobierno antineoliberal no debe frenar el desarrollo de las luchas del pueblo, las que se darán de forma natural en un país como el nuestro, con niveles enormes de tasas de explotación de los trabajadores, sino impulsarlo y garantizar su extensión, desarrollo y consolidación.

5.- Las áreas inmediatas en un eventual gobierno antineoliberal y transformador, deberán ser terminar con el poder de chantaje económico y de inversión de la fuerzas capitalistas y llegar en el más breve plazo posible a construir un poder inversor no capitalista como eje de la productividad del país, basado en un Estado democratizado y en unidades productivas no capitalistas. La democratización y reforma profunda a las fuerzas armadas terminando con la estructura de castas en su interior. La transformación del Estado actual en un Estado radicalmente democratizador y profundamente participativo, cada vez más diluido y permeado por la sociedad democráticamente organizada. Impulsar el poder obrero dentro de las fábricas y empresas, conquistar la democracia de los trabajadores, productores, consumidores y de las comunidades en todo el proceso productivo. Construir la unidad y fuerza de los movimientos sociales y los trabajadores entregándole poder real a sus organizaciones naturales.
Creemos que solo un programa de acción que se base en los elementos señalados anteriormente, tiene las posibilidades de triunfar sobre el neoliberalismo, poner bajo control a la burguesía golpista, abrir un camino a las transformaciones anticapitalistas, construir las primeras bases del socialismo democrático chileno, y llevar a los pueblos y trabajadores de Chile a conquistar sus derechos.

Con este texto queremos abrir un debate necesario sobre estos temas entre las fuerzas populares y anticapitalistas chilenas.

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