La estrategia chavista para combatir un foco de COVID-19 en Caracas

Por: Marco Teruggi |

Una parte del barrio La Vega, en Caracas, se encuentra bajo cerco epidemiológico. Es la zona con mayor concentración de casos de COVID-19 en la capital. En su interior se ha puesto en marcha una respuesta que involucra Estado, partidos políticos y organizaciones populares, una arquitectura ante la crisis propia del chavismo.

«Quienes habiten en estas comunidades deben permanecer en sus hogares respetando las medidas de prevención para evitar el contagio de coronavirus», se escucha desde uno de los camiones que recorren las calles. El barrio está cerrado en cada uno de sus accesos, es el punto de mayor concentración de COVID-19 en Caracas con 78 contagiados, en un momento de aumento de casos que alcanza los 8.010 a nivel nacional.

Se trata de La Vega. La parroquia está dividida en cinco ejes, el tercero es el más afectado, y, en su interior, 10 de las 32 comunidades. El cerco epidemiológico comenzó el 2 de julio. Ya nadie puede entrar o salir sin una autorización, al menos que cumple una de las tres funciones exentas: salud, alimentación y transporte.

Al llegar a uno de los accesos existe un operativo conjunto de policías e integrantes de las organizaciones políticas y sociales del sitio. «Ellos nos acompañan en las entradas y salidas, son los que conocen las personas en su territorio», explica la comisionada de la Policía de Caracas encargada de la parroquia, Belkys Rangel.

Dentro de la zona cercada solo pueden abrir los comercios de alimentos y farmacias hasta el mediodía. El objetivo es evitar la movilidad no solo hacia el exterior, sino también al interior de la parte cercada. Es complejo, se trata de un lugar densamente poblado, con mucha vida comunitaria.

«Se está realizando el despistaje casa y la realización de pruebas rápidas con la finalidad de cortar con la cadena de contagio de este peligroso virus», repite el camión que avanza lento por las calles.

Cercar, despistar, contener

Uno de los puntos de ingreso cerrados. © Sputnik Marco Teruggi

«Hacer un cerco epidemiológico implica marcar el espacio donde se debe limitar la movilidad de la población, y hacer una pesquisa general al 100% de los hogares», explica Mary Carmen Moreno, parte del equipo de trabajo de organización popular de la Alcaldía.

Esa pesquisa, es decir el testeo para detectar los casos de COVID-19, comenzó desde el primer momento, tanto en los módulos de salud especialmente preparados para hacer frente a la epidemia, como en las visitas casa por casa. En el territorio delimitado se encuentran 12.000 hogares, por el momento se ha realizado pruebas en 5.000 de los hogares.

Cuando una persona resulta positiva «se lo resguarda mientras llega el personal con las normas de bioseguridad, y esa persona es trasladada a un centro destinado para el distanciamiento», explica Mayarí Armas, responsable de reunir y coordinar a las diferentes organizaciones que funciones en la parroquia, abocadas a la lucha contra la pandemia.

A la derecha, Mayarí Armas, responsable de organizaciones dentro de la parroquia. © Sputnik Marco Teruggi

Cada paso es gratuito: el test, el traslado al centro de aislamiento, la permanencia en el sitio, la internación en caso de ser necesaria, la medicina y la comida.

El objetivo es que, durante el tiempo del cerco, estimado en 14 días, se aísle el sitio, se realice un mapeo familia por familia, se retire del lugar a quienes tienen el virus, y así pueda reducirse hasta desaparecer el brote. Es una situación de excepcionalidad dentro de la estrategia de cuarentena que ya lleva casi cuatro meses en el país.

«No puedes decirle a la gente que permanezca en sus casas, realizar un cerco epidemiológico sin diseñar un plan, ese plan implica la parte de alimentación, de los servicios», explica Nancy Villegas, coordinadora política de la parroquia La Vega.

El plan, además de lo sanitario, incluye en primer lugar la alimentación. Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que proveen alimentos subsidiados por el Estado, acortaron el ciclo de abastecimiento para tener mayor periodicidad de entrega. Sumaron a los alimentos habituales —principalmente carbohidratos— tres kilos de proteína para semana.

El pase de movilidad utilizado para entrar y salir del área del cerco epidemiológico y la gaceta municipal ante la pandemia. © Sputnik Marco Teruggi

Junto con los CLAP se mantiene el trabajo de las Casas de Alimentación, el Plan Alimentario Escolar, y se aplica un plan diseñado desde inicios de la cuarentena llamado Yo Compro en Casa, para que la gente pueda abastecerse sin salir de la casa y reducir la movilidad.

El abastecimiento también abarca un plan de contingencia para dos de los servicios con dificultad de abastecimiento: el gas y el agua:

«Tenemos una situación de agua difícil en la ciudad por dos razones, uno por el tiempo de sequía que ha sido muy duro, en Caracas el agua es prácticamente toda por bombeo, llega a 1.000 metros ciudad plana y en algunos barrios a 1.800 metros, y producto de la guerra tenemos desmejoras en el servicio de bombeo de agua», explica Moreno.

La nueva institucionalidad

Uno de los puntos de ingreso cerrados. © Sputnik Marco Teruggi

El despliegue para sostener el cerco epidemiológico en cada uno de sus aspectos implica el accionar de muchos actores simultáneos y coordinados. Participa la institucionalidad, con el Ministerio de Salud, la Policía, la Alcaldía de Caracas, la organización política, centralmente el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y las diferentes organizaciones sociales del territorio.

«Es un enfoque con una perspectiva de seguridad de Estado, que no tiene una arista solamente institucional, sino que descansa fundamentalmente en la principal fortaleza que tenemos que es el tejido popular, un tejido social que tiene una serie de liderazgos organizados en instancias de trabajo», explica Moreno.

Cada actor cumple un rol dentro de un plan conjunto: la distribución de alimentos, las entradas y salidas de la zona cercada, el recorrido casa por casa para realizar los despistajes, o la desinfección de las áreas comunes que realizan, por ejemplo, las Brigadas Comunales de Trabajo y Producción:

«Tenemos dos Brigadas desplegadas con aspersores de hipoclorito, desinfectamos las áreas comunes como pasamanos, escaleras, el parque, los muros donde se sientan las personas, las bodegas, abastos, para mantener a raya el foco infeccioso que tenemos en la zona», cuenta Renny Colmenares, con un traje que le cubre todo el cuerpo con una frase escrita en chino, lo que indica que la indumentaria es parte de los aportes realizados por China.

Lugar de ingreso a la instalación de testeo de COVID-19. © Sputnik Marco Teruggi

Otra de las acciones llevadas adelante por la organización popular es la sensibilización, es decir la explicación diaria de la peligrosidad del COVID-19, la importancia de las medidas de seguridad, de usar tapaboca, no realizar fiestas, quedarse en la casa. Esa tarea es llevada adelante centralmente por quienes son parte de la comunidad:

«Quién mejor que nosotros que somos líderes en nuestros territorios, conocemos nuestra comunidad, las familias que hacen vida en las calles, para dar la información, para explicar que es real, que tenemos casos en nuestro espacio, aunque no los veamos, pero que existen y debemos prevenir para que no se masifique», se explica en una charla de formación para quienes deben luego sensibilizar en sus respectivos puntos.

«Este despliegue sin la organización popular no sería posible imaginarlo», dice Moreno. «Es un andamiaje que forma una nueva concepción de la institucionalidad».

Amenaza y unidad

Taller de sensibilización ante el COVID-19 para líderes de la comunidad. © Sputnik Marco Teruggi

Se pelea contra un enemigo invisible y común. Esa situación ha reforzado la unidad dentro de los territorios, y «ha demostrado el acumulado, situaciones como estas ponen en evidencia lo que tenemos y lo que nos falta», señala Moreno.

«Esa fuerza no nace con el COVID-19, tiene 20 años de acumulación». Dentro de esos 20 años que señala Moreno, los últimos cinco han sido de enfrentarse a situaciones de agravamiento de las condiciones materiales algo que, a la vez, permitió desarrollar instrumentos que resultan centrales ante la pandemia, como los CLAP.

Existe así una práctica de organización dentro de los barrios, un conocimiento sobre respuestas ante las emergencias, ejercicios de mapeo de territorios, con ejes, comunidades, cuadras, familias, para poder dar respuestas generales y personalizadas.

Se trata de una situación que unifica a todas las fuerzas en el territorio con objetivos comunes. «Esto es una amenaza, a la vida, no a un partido, y si algo sabe el chavismo es unirse y movilizarse ante las amenazas», afirma Moreno.

Esa movilización y unidad resultan estratégicas no solamente para enfrentar este momento de emergencia y otros que seguramente vendrán, sino también para el próximo escenario electoral, previsto para el 6 de diciembre.

 

Reportaje publicado originalmente en sputniknews.com

Fuente imagenes: Sputnik Marco Teruggi

Equipo de política internacional de Revista De Frente

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