«La revolución de los bien portados»

#OpiniónDeFrente

Por Alejandro  Mora


 

Como sacado de una de las páginas del Manual de Carreño, escrito burgués de la lengua colonizadora y «civilizadora» Española, aquellos mal portados que hicieron carne el dicho de Don Chicho, que hablaba de las contradicciones biológicas entre juventudes y revoluciones, por el lejano 2011, hoy nos muestran que sólo bastó 8 años para que ese fuego se fuera transformado en una «llamita», quedaron, eso sí, sus tatuajes, las barbas y un mohicano loquillo por ahí como resabios de la lucha dada, algo así como una herida de guerra.

 

El tema en cuestión  es la funa versus el orden propio de quienes exponen a destajo su visión de «orden social», bastante acomodaticio para pocos, que, en estricto rigor, es el  fondo real del tema.

 

Quienes no entienden la dominación por sus respectivos  ascenso de clase es muy difícil que puedan al menos imaginarse lo que significa ser explotados o, para ser más concreto, subordinado a un sistema que es mucho más violento que un «incompetente» y un lugar inapropiado (..). Traté de buscarlo en el Manual de Carreño y para mi sorpresa existe.

 

MANUAL DE URBANIDAD Y BUENAS MANERAS

 

CAPÍTULO PRIMERO

PRINCIPIOS GENERALES

 

1 — Llámase urbanidad al conjunto de reglas que tenemos que observar para comunicar dignidad, decoro y elegancia a nuestras acciones y palabras, y para manifestar a los demás la benevolencia, atención y respeto que les son debido.

 

2 — La urbanidad es una emanación de los deberes morales, y como tal, sus prescripciones tienden todas a la conservación del orden y de la buena armonía que deben remar entre los hombres, y a estrechar los lazos que los unen, por medio de impresiones agradables que produzcan los unos sobre los otros.

 

Beatriz  Sánchez, ex candidata presidencial del Frente Amplio, lanzó una crítica sobre esto a través de  cooperativa:  «Queremos un país ordenado y una economía que funcione«, señaló, aludiendo que no se habla en sencillo desde la coalición frente a este tema, indicando que «hay que ser más claros». Pero lo que no queda claro en sus declaraciones es el «para quién» funciona esta visión de «orden social», pues para estar en un conglomerado antineoliberal se debe cuestionar las mismas lógicas del modelo, al parecer la evolución de las buenas maneras en este orden no va a reivindicar el legítimo derecho de un dominado, el sacudirse y enfrentar (…)  directamente, a su propio dominador. Y, sobre todo, tampoco va a cuestionar al Estado, ya que las normas de buenas costumbres así lo indican y era extremadamente necesario pasar por La Moneda y recibir desde la clase dominante en Chile el Beneplácito y la Bienvenida a los Nuevos Políticos Adultos Chilenos…

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