“La salud no puede ser tratada como un bien mercantil.” Entrevista a Jorge Lamadrid, embajador de Cuba en Chile

Por: Nicolás Romero

Estuvimos conversando sobre el momento político que abre la expansión del coronavirus con el Embajador de Cuba en Chile, Jorge Lamadrid Mascaró. Nos comentó sobre el enorme esfuerzo de Cuba por colaborar en el combate global a la pandemia, agravado en un contexto de bloqueo económico. También sobre la crisis que atraviesan las sociedades que han tratado a la salud como mercancía negándole su naturaleza de DD.HH. Al respectó señaló: “Hay declaraciones en medios occidentales, la más difundida es la del Presidente de Francia, donde afirma que a la salud pública hay que sacarla del mercado”, comienza señalando el embajador Lamadrid.
“Preconizamos el humanismo y la solidaridad por sobre las medidas unilaterales que tienden a preservar el interés nacional, pero afectando esa elemental solidaridad que debemos tener para enfrentar en conjunto la pandemia.

NR: La expansión de la pandemia ha dejado al descubierto la peor cara del capitalismo. ¿Dónde se expone de manera más clara la inviabilidad de este sistema de alcance planetario?

JL: El capitalismo desarrollado tiene los grandes centros de desarrollo que ignora y explota a las periferias, donde vivimos la mayoría de la humanidad. Existe una contradicción insalvable en el capitalismo: la salud pública no puede ser una mercancía, no puede estar sometida al mercado. Es un derecho humano, por lo que no se le puede poner precio. Cuando se incorpora el sistema de salud privado, se mercantiliza el servicio y eso entraña inequidades incuestionables. La salud y la educación son derechos inherentes al ser humano y no pueden estar sometidos al capricho del mercado o de alguna empresa, eso es inaceptable. El mercado y el capital profundizan el individualismo humano, lo llevan a un extremo intolerable. Los derechos Humanos implican el derecho a la vida, a una vida saludable. Esto no es posible con un sistema de salud privado que negocia con la salud de los seres humanos.

“Se va a escribir sobre cómo una pandemia como esta pone en juego la estabilidad mundial. Los titulares de la prensa oficialista se enfocan en las crisis de las bolsas y no colocan como primera prioridad salvar la vida de las personas.

“La salud no puede ser tratada como un bien mercantil. La humanidad lo está comprendiendo lamentablemente a un precio muy alto”.

NR: ¿Cómo una pequeña isla, ubicada en la periferia del sistema mundo, llega a desarrollar una industria farmacéutica que hoy combate los efectos adversos del Coronavirus?

JL: Los interferones humanos son conocidos desde hace muchas décadas. En 1981 la naciente biotecnología cubana fue capaz de crear el interferón cubano. En este momento existe una consolidada industria biotecnológica y farmacéutica con más de 20,000 trabajadores, cerca de 11,000 técnicos, 1,200 máster y casi 300 doctores, agrupada en una entidad, BioCubaFarma, que desarrolla cientos de proyectos, colabora con decenas de países y exporta a una treintena de naciones.

Es una Revolución tecnológica que se ha alcanzado desde la pequeña Isla caribeña. Esta es una de las líneas estratégicas establecida por nuestro líder histórico, Fidel Castro, quien avizoró en su momento que el futuro de Cuba tenía que ser necesariamente el de un país de hombres de ciencia, y eso requería la consolidación de una industria, cuyo aporte al producto interno bruto es, desde hace varias décadas, muy significativo. Es el área que consolida la condición de una economía de servicios, donde el turismo ocupa un lugar destacadísimo dada nuestra riqueza natural y por sobre todo por nuestra hospitalidad.
“Esta industria tecnológica enlaza investigación, producción y comercialización y es uno de los pivotes de nuestro futuro económico.

“El Interferón Alfa 2b (Interferón cubano) es muy efectivo en el tratamiento de los ataques virales. China Lo utilizó desde el principio para enfrentar el coronavirus en su propia realidad, lo que confirma su eficacia. Que se diga por algunos expertos que no está suficientemente homologado, probado, es a lo menos faltar a la verdad; este ya ha sido probado en una decena de países donde ha registrado una importante eficiencia en el enfrentamiento de epidemias de dengue, en el enfrentamiento de la Hepatitis C y B. La donación de China a Italia, que se convirtió en el centro de la pandemia en Europa, incluye el Interferón Alfa 2b producido por una planta chino-cubana. No por gusto las autoridades italianas solicitaron la presencia de médicos cubanos -efectiva hoy día-, a lo que se suma una veintena de países, entidades y comunas de países como Chile, interesadas en recibir este medicamento. El interferón Alfa 2b y su altísima eficiencia en el tratamiento a ataques virales es útil en pacientes que ya tienen cierta gravedad y se encuentran infectados con el coronavirus”.

NR: Donald Trump hizo efectivo el capítulo 3 de la Ley Hels Burton, agravando el bloqueo económico a Cuba. ¿Cómo el bloqueo interfiere en la colaboración de Cuba al mundo?

JL: El bloqueo de Estados Unidos a Cuba ha sido mayoritariamente rechazado por la comunidad internacional. ¿Qué explica que no podamos acceder a un medicamento que puede salvar la vida de un menor?, y que ciertas compañías estadounidenses le nieguen tajantemente a Cuba la posibilidad de acceder a estos y que Cuba tenga que ir a mercados lejanos a tratar de encontrar esos medicamentos, mucho más costosos, con lo que eso implica para nuestra economía. Solo en el 2019 el bloqueo produjo afectaciones por más de 4.500 millones de dólares. En su aplicación, las autoridades de EEUU utilizan medidas propias de piratas, con navíos que traen petróleo para Cuba, sancionándolos, persiguiéndolos; hemos tenido que llegar al extremo de comprar un tanquero fondeado frente a las costas cubanas porque el armador se negó a descargarlo so pena de las sanciones con las que Estados Unidos le amenazó.

“La posibilidad de cooperación e intercambio con Estados Unidos está prohibida por el bloqueo, el más prolongado de la historia, genocida, cruel, ilegal y condenado universalmente, cuyas afectaciones son particularmente brutales en la salud pública.

“El mayor afectado por esta política es el pueblo cubano. En estas condiciones de pandemia universal es cuando más se manifiesta el significado de la cruel política de bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba”.

NR: El alcalde Daniel Jadué, de Recoleta, anunció un convenio con Cuba para la importación del Interferón Alfa 2b. ¿Existe alguna solicitud de colaboración de parte del gobierno de Chile?

JL: No hemos recibido solicitud de cooperación de parte del gobierno chileno. Anterior a esta pandemia, la Embajada cubana le ofreció a las autoridades de salud de Chile varios de sus medicamentos, entre ellos vacunas terapéuticas para el cáncer de cabeza, cuello y de pulmón, para el tratamiento de la úlcera del pie diabético con el medicamento Heberprot-P, único en el mundo, que evita en un altísimo por ciento la traumática amputación. En ninguno de los casos hemos recibido respuesta de las autoridades sanitarias chilenas. Por supuesto respetamos su decisión. Son materias en las que cada país es libre de decidir, pero al propio tiempo Cuba reitera su disposición a colaborar.

NR: ¿Cómo el Coronavirus afecta la geopolítica global?

JL: Lo que China ha demostrado en términos de voluntad y capacidad de su sistema de salud es increíble. El ejemplo de construir un hospital en 10 días, esa determinación de sus autoridades, debidamente organizadas y aunadas en el enfrentamiento a la entonces epidemia, fue lo que garantizó el control de su expansión. Lo que ha mostrado China es un ejemplo supremo de lo que una sociedad organizada puede alcanzar.
“En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud debería incorporar protocolos que consideran a la “Salud Pública” como un DD.HH., destacando su carácter contradictorio con el de una mercancía.
“Cabe enfatizar que las desigualdades del capitalismo y sus nefastos instrumentos de dominación, como la especulación financiera o la explotación sin límites en un contexto de desigual intercambio, quedan expuestas en esta crisis. Y de cómo lo enfrentemos, junto a otros desafíos, como el cambio climático, depende el futuro de la humanidad”.

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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