La vergüenza de Allende

#OpiniónDeFrente

Por Amanda Rosales


 

En estos días las aguas están turbulentas, pero esperables. Compañero Presidente, el mismo día de su muerte, los militares, policías y agentes del Estado persiguieron, torturaron, violaron y degollaron a su pueblo. Golpearon a mujeres y niños que buscaban a sus padres, maridos, hermanos e hijos, con toda la fuerza y monopolio del Estado, desparecieron a miles de compatriotas, enterrando la daga más dolorosa en el pecho de nuestra patria: el miedo.

 

Compañero Presidente, fueron décadas de represión, en cada población, en cada esquina de barrios pobres, en cada empresa, en cada lugar, se acumularon los cesantes, los jóvenes que vieron truncada su vida y futuro, de niños y niñas que presenciaron la violencia con la que es capaz de actuar el capital cuando ve en riesgo su legado. Miles de mujeres en la madrugada gritando por sus hijos, acribillados, desaparecidos, degollados, arrojados al mar por helicópteros del ejército, si…ese ejército en el que usted puso su confianza.

 

Fueron ellos los que traicionaron su legado, compañero, y durante 17 años sembraron el miedo y el terror, del que aún hacemos eco. Muchos compañeros y compañeras, pobladores, trabajadores y trabajadoras, estudiantes salieron permanentemente a defender su legado, y lucharon en la calle con piedras, en contra de los fusiles y las tanquetas. Se articuló la resistencia para desarmar la dictadura militar, más no pudimos con la dictadura económica que impuso a sangre a fuego, y que firmó su pacto de sentencia con la Constitución de 1980, que se mantiene hasta hoy.

 

Pero ha sido lo que ocurrió después de la dictadura militar, lo que nos ha hundido y decepcionado. Sus compañeros Presidente, otrora amigos y leales a su gobierno, pactaron con los traidores, con los asesinos, violadores y torturadores, con los ladrones de la esperanza y de la lucha. Compañero, su partido, su propio partido, donde usted se refugió durante más de 40 años, hoy administra alegremente la herencia de la dictadura, una economía de miles de millones a costa del pueblo y del imperialismo mundial.

 

Los comunistas y socialistas ya no son lo que eran antes compañero Presidente, se rindieron ante el capital, y aceptaron la derrota, incluso negando la posibilidad a quienes querían luchar en contra de la dictadura. Mantuvieron los privilegios de los asesinos, aceptaron sus prebendas y condiciones a cambio de controlar el gobierno, en la más absoluta impunidad y con una historia borrada por conveniencia..  

 

Muchos se convirtieron en defensores y soplones de la seudo democracia. Si, esa misma que dejó bien establecida la dictadura militar y todos sus apoyos civiles. Sus compañeros y compañeras han hecho negocios con la memoria de quienes lucharon, y no sólo eso, su propio partido Compañero Presidente, ha amasado una fortuna mediante el secuestro del Estado. Ha aceptado que el sistema económico se mantenga, que las elecciones sigan siendo ganadas por los mismos, acumulando un capital que les ha permitido hacer negocios inmobiliarios, de especulación financiera. ¿no lo puede creer compañero?

 

La dictadura desmanteló su legado en el trabajo, la vivienda, la educación, la salud, el transporte, la economía. Pero sus amigos, sus otrora compañeros han administrado este modelo alegremente, sin tocar ni un ápice su estructura de exclusión, miseria y desigualdad. Compañero Presidente, entregaron todo. El campo, el agua, la luz, la ciudad, nuestras vidas completas fueron hipotecadas y nadie hizo nada. Todo lo contrario, celebraban sus compañeros y los hijos de ellos, el triunfo de la “libertad”.

 

Es más, su propio partido, alojado en una coalición junto a a la Democracia Cristiana –si, la misma que lo entregó a usted y a miles de compatriotas a la dictadura militar- ha defendido a ultranza la mantención de este modelo económico, aludiendo a la riqueza y mejora de las condiciones de vida. Claro, de las condiciones de vida de ellos, porque el 90% de su pueblo, compañero presidente, sigue en el más absoluto abandono.

 

Este modelo, que ha sido administrado por los “demócratas”, hoy tiene a pensionados muriendo de hambre, a los estudiantes endeudados con la banca privada –porque fue idea de la coalición democrática meter a la banca en la educación-, involucró a la banca en la adquisición de viviendas y tiene un déficit de 700 mil de ellas. Privatizó la salud y la educación, precarizó el trabajo y las condiciones de vida de las y los trabajadores.

 

Es vergonzoso ver a su partido riendo y abrazando con las políticas represoras contra el pueblo mapuche, en contra de los campesinos y campesinas, en contra de los miles de estudiantes endeudados, de los adultos mayores empobrecidos. Es vergonzoso que miembros del PS hayan sido soplones de la Oficina, una especie de la DINA en su circo democrático, soplones, burgueses disfrazados de revolucionarios, contando sus penas falsas, quedándose con plata que llegó del extranjero para la resistencia. Su partido, compañero Presidente, ha perseguido a los y las que luchan.

 

Pero acá estamos compañero Presidente, defendiendo su legado y en la memoria de todos y todas quienes construyeron el proceso de la Unidad Popular, de los pobres, de los excluidos y excluidas, de los trabajadores y trabajadoras que soñaron con un Chile diferente, con un Chile que caminara hacia la solidaridad y al socialismo, en donde todos los bienes y servicios satisfagan a todos y todas, y en donde el bienestar y la armonía entre seres humanos y naturaleza esté por encima del negocio, del crecimiento y de la utilidad. Compañero Presidente, quería contarle que todo su partido incluida su hija, tienen la revolución en la boca y el capitalismo en la mesa.

 

Se rindieron ante el capital y ante la comodidad de estar en la burguesía, adoptando su moral y sus costumbres.

 

Y acá estamos los pobres, abriendo de a poco las grandes alamedas, pero su sector nos la ha puesto difícil, porque lejos de ayudarnos, atornillan al lado de los capitalistas, de los privilegiados. Sus hijos van a colegios privados y viven lejos del pueblo en las faldas del cerro, en casas de 15000 UF. Usan el sistema privado de salud y no andan en micro, solo se mueven en lujosos autos que les proporciona el Estado que han administrado y del cual han vivido con larvas en una fruta.

 

Compañero Presidente, acá estamos los porfiados y porfiadas, los que creemos que se puede construir un mundo distinto. Ese mundo por el que usted y todos nuestros antepasados lucharon, y que su partido ha querido enterrar como posibilidad, como alternativa.

 

Su partido, es la verdadera vergüenza para las luchas que extinguió la bota y el fusil ignorante. Su partido, compañero Presidente, es una vergüenza.

 

Comentarios (3)

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    Eduvina.

    Entiendo la crítica hacia los partidos y la comparto, pero no acepto el uso del nombre de Allende para hacerlo,la mayoría no tiene comprensión lectora, sobre todo ésta generación.

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    MJ

    A mi me parece estupenda. Porque llama a leer y a reconocer que la gran responsabilidad de la situación de la izquierda es por estas mierdas mal llamadas compañeros. A Allende aún le debemos la revolución. Saludos!

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    Juan Miranda Cordero

    Compañeros, me duele leer esto pero es todo cierto. «Yo soy un Socialista Como Allende», y lo seré hasta mi muerte, creo que la única manera de reparar la historia es mirándola DE FRENTE, y éste artículo lo hace. Cuánto me gustaría responder con firmeza por aquellos que no hemos claudicado ante la traición de nuestras sucesivas direcciones, sin embargo no puedo. Pero lo que más me duele es que NADIE HA SIDO CAPAZ DE OCUPAR EL PUESTO DE CONDUCIR A NUESTRO PUEBLO CON LA CERTEZA DEL COMPAÑERO PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE. La soberbia intelectual, de nuevos jóvenes luchadores, no ha estado a la altura de el desafío. Nosotros los viejos luchamos con nuestras piedras y nos derrotaron y -como bien dice el compañero- nuestros dirigentes se rindieron ante el capital. La socialdemocracia cooptó a los que se fueron y volvieron a aplicar sus fracasadas recetas como si fueran la «modernidad» (lo mismo que decían los pinochet). Lamentablemente otros compararon el proyecto de Soros y vuelven a enturbiar nuestra lucha, pero como dijo Salvador Allende: La historia es nuestra y la hacen los pueblos, también sostenía que «ser joven y no ser revolucionario es hasta una contradicción biológica. Mas temprano que tarde los verdaderos socialistas, seremos capaces de unirnos y recuperaremos la historia, pero los tiempos históricos son más lentos que nuestras vidas, y aunque no lo parezca, nos acercamos a un punto donde volveremos a gritar y hacer: «crear, crear, poder popular».

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