Las cruciales contribuciones del doctor Salvador Allende y el Gobierno de la Unidad Popular a la Salud Pública en Chile

En un nuevo día de natalicio del doctor y Presidente Salvador Allende Gossens, y en un contexto en que la cuestión de la Salud Pública es central en nuestro país y en el mundo entero, compartimos algunas informaciones y reseñas a las contribuciones de Salvador Allende Gossens y el Gobierno de la Unidad Popular a la Salud Pública en Chile.

La trayectoria de Salvador Allende como Ministro de Salud y médico

En agosto de 1939 asume el Ministerio de Salud el joven socialista y médico con vocación de justicia social, el Doctor Salvador Allende Gossens. Era el Gobierno de Aguirre Cerda y del Frente Popular. Bajo su mandato como Ministro de Salud, se realiza el primer Catastro de la Salud Pública Chilena, que documenta 106 hospitales, 242 policlínicas periféricas y alrededor de 500 postas o estaciones médico-rurales, establecimientos que dependían de diferentes instituciones públicas o semi-privadas, muchas veces duplicándose en sus funciones y objetivos, con dispendio de recursos no permisibles para un país pobre como el nuestro.

Será Salvador Allende el primero que plantee la integración de estos servicios en su libro «La realidad médico-social de Chile», publicado en 1939, mismo año en que fue designado Ministro de Saludo por el Presidente Aguirre Cerda. Esta obra es pionera establecer detalladamente las relaciones entre pobreza y enfermedad en el contexto de la sociedad chilena.

Con el empuje de sectores de izquierdas progresistas y de destacados médicos como los doctores Sótero del Río, Cruz-Coke, Gustavo Fricke y otros, se logra aprobar, en 1953, la Ley 10.383 que crea el Servicio del Seguro Social y el Servicio Nacional de Salud (SNS), que Allende impulsa de manera protagónica como Senador. El Servicio Nacional de Salud reunió a todos los establecimientos sanitarios públicos del país bajo una política coherente, nacional y planificada en el área de la Salud. Será el Servicio Nacional de Salud el organismo que tendrá logros sanitarios como vacunaciones, erradicación de enfermedades infecto-contagiosas, educación sanitaria de allí en adelante.

Quien luego fuera el Ministro de Salud del Gobierno de la Unidad Popular, Juan Carlos Concha, resume: “el Servicio Nacional de Salud fue un instrumento capaz de derrotar las peores lacras de la enfermedad y la miseria. Consolidó la solidaridad de los trabajadores con los estratos sociales de bajos ingresos que carecían de previsión social. Entre 1952 y 1970, ocurren cambios sociales y políticos que colocan a las fuerzas progresistas en condiciones de disputar la conducción política del país a las fuerzas de centro y a los representantes de patrones y latifundistas”.

Pero Chile seguía siendo un país pobre, y a fines de los sesenta, la pobreza en Chile alcanzaba a cerca del 50% de la población, con la consiguiente carencia de elementos sanitarios básicos como son agua potable, alcantarillado y viviendas dignas. Esto afectaba principalmente a los más débiles: los niños. Era un desafío combatir la alta desnutrición y la mortalidad infantil elevada (80 niños muertos por mil nacidos vivos, antes de cumplir un año), además de las diarreas, bronconeumonias y enfermedades infecto-contagiosas como sarampión, difteria y otras. Por eso fue solemne y verdadero el compromiso del Doctor Allende: «en mi Gobierno, el único privilegiado será el niño chileno».

 

 

La política de Salud Pública del Gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular

En el contexto antes dicho, los planteamientos doctrinales básicos del Programa de la Unidad Popular fueron:

1.- En un estado moderno, la Salud es un derecho de cada ciudadano y es deber del Estado proporcionarla.
2.- La Salud es un proceso dinámico, de equilibrio permanente del hombre con el ambiente que lo rodea. En el logro de la misma interviene decisivamente el nivel de vida, expresado en Vivienda, Salarios, Cultura y Educación.
3.- Consecuente con lo anterior, se postuló que el principal Recurso de Salud de un país es la Comunidad Organizada en pos de un mejor nivel de vida. Sus instituciones sanitarias serán órganos especializados al servicio de aquélla. Se planteaba, pues, la participación real de la población en los graves problemas de Salud Pública de un país subdesarrollado, es decir en las políticas a efectuar en la distribución de los recursos, en la educación sanitaria en pos del cambio cultural en Salud, en la política alimentaria y de saneamiento ambiental. Se planteaban líneas de acción diferentes a las tradicionales, alejadas de cualquier fatalismo sanitario que suponga esperar una alta tasa de desarrollo económico para, entonces, elevar significativamente la salud de los chilenos.

El gobierno de Salvador Allende estructura un plan de acción sintetizado en 40 medidas, que abarcan lo político, lo económico y lo social. En el campo de la salud se priorizan las medidas tendientes a mejorar el estado de salud de la población, en especial de niños y niñas. Todos los escolares de la enseñanza básica, cuyos padres no se lo pueden proporcionar, tienen derecho a recibir desayuno y almuerzo gratuitos. Se asegura medio litro de leche diaria a todos los niños/as de Chile, hasta los 15 años de edad. También contempla la instalación de consultorios materno-infantiles en todas las poblaciones, la asistencia médica y sin burocracia, la entrega de medicina gratuita en los hospitales, suprimiendo el pago de todos los medicamentos y exámenes. No más estafa en los precios de los remedios, previsión justa para todos.

Concha señala que “el medio litro de leche, y los Consejos Locales de Salud, resumen la profundidad de los cambios ocurridos durante el gobierno de la Unidad Popular, y el esfuerzo por cumplir con su objetivo principal, cual era salud igual para todos y participación del pueblo organizado en la protección de su salud. Parte de la herencia de Allende en el progreso en salud fueron la ampliación de los programas de protección materno infantil, que se extendieron hasta 1987; la mantención de los volúmenes del programa de alimentación complementaria; el control de la desnutrición a niveles no perceptibles; el control de las enfermedades infecto contagiosas a niveles cercanos a la erradicación, y la notable reducción de las muertes infantiles y maternas, entre otras”.
Esteban Hadjez Berríos, profesor de salud pública de la Universidad de Valparaíso, afirma: “En el periodo 1970-1973 podemos ver cómo la participación comunitaria en salud incide en indicadores sanitarios importantes. La historia de la salud pública se ha construido por distintos actores sociales con intereses antagónicos, no solamente por los médicos. Con la llegada al gobierno de la Unidad Popular, la participación de la comunidad en la salud se reconoce y expresa a través de las campañas masivas y la creación de los Consejos Locales de Salud y los comités conjuntos de salud en los policlínicos y hospitales. Las campañas de salud consistieron en la movilización prolongada de los trabajadores sanitarios y los pobladores, organizados en brigadas de salud dirigidas principalmente a ampliar la cobertura de atención, para evitar diarreas y bronconeumonía en niños y niñas, para educar y controlar a las mujeres embarazadas y para la prevención del alcoholismo” («La salud, 40 años en lista de espera», Maria Eugenia Calvin, Punto Final).

La movilización popular y la Salud Pública en los mil días de la Unidad Popular

“La salud: 40 años en lista de espera”, se denominó el 23º encuentro anual de Derechos Humanos y Memoria realizado en el 2013, convocado por la Coordinación de los Grupos de Salud y Fundación EPES (Educación Popular en Salud). Valeria García, monitora del Grupo de Salud Llareta de la población La Bandera, recordaron esta dimensión de la Unidad Popular y su lucha por el derecho a la salud y vida digna durante la dictadura militar. “En el gobierno de Allende participábamos en trabajos voluntarios con nuestros hijos, maridos, los hermanos, abuelos. Caminábamos juntos. El concepto de solidaridad y compromiso tenía sentido (…) Participábamos en concentraciones, en los Consejos Locales de Salud, en los policlínicos por manzanas. Fue en ese tiempo que las mujeres pobladoras, por primera vez, nos sentimos orgullosas, vivas, nos sentimos personas, cuando teníamos solo un norte y era el interés por el cambio social, y con ello alcanzar vida digna para todos y todas”.

Se movilizaron entre 1971 y 1972 miles y miles de estudiantes, pobladores, dueñas de casa, trabajadores de la salud (profesionales y no profesionales), en acciones sanitarias que calaron profundamente en la población chilena, educando, modificando hábitos culturales, priorizando prevención y fomento de la Salud, y optimizando curación y rehabilitación.

Los programas de Salud del Gobierno popular

Se transformaron así las prioridades del sector pasando de una medicina intra-hospitalaria, esencialmente curativa y de alto costo, a otra que, sin descuidar la anterior, fuera «puertas afuera», abierta, ofensiva y en contacto con la comunidad organizada. Aquí destacó la Movilización Popular en Salud, con miles de voluntarios ayudando al equipo de Salud en diferentes campañas, entre las cuales destacan:

– La campaña de prevención de Diarreas Infantiles y Bronconeumonias. Esta fue tan eficiente que permitió que entre los años 71 y 72 se salvaran dos mil vidas infantiles, en comparación a las cifras históricas.
– Programa de vacunaciones. En 1972 se entregaron un millón de dosis orales de vacuna contra la poliomielitis en un solo día a través de todo el país.

– Programa de Alimentación, dando desayunos a los escolares de enseñanza básica y almuerzo a aquellos niños que lo necesitaran. Esto fue implementado y asumido por la Junta de Auxilio Escolar y Becas que desde mediados de los sesenta entregaba diversas ayudas económicas y alimentación a los estudiantes. Durante el gobierno de Allende se incrementan fuertemente las raciones entregadas. Se incrementan las raciones de desayuno hasta 1,5 millones en el año 1972, cuando la matrícula en básica alcanzaba algo más de 2 millones de niños. Durante la dictadura se redujeron considerablemente, llegando a menos de 500 mil raciones diarias en el año 1988. En cuanto a los almuerzos, en el año 1972 se entregaron más de 715.000 diarios y en 1988, pese al aumento de matrícula en media, se disminuyeron a menos de 500 mil. Con la llegada de la democracia en 1990, se reimpulsa esta importante política pública. Se incrementan fuertemente los recursos de alimentación de la Junaeb y los beneficiarios de alimentación completa, incluyendo los períodos de vacaciones, llegan prácticamente a los dos millones («Vigencia y Legado: Tres Propuestas de Salud en las “Primeras 40 medidas” del Gobierno de Salvador Allende», Rodrigo Ruiz).

El año 2002, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), de Naciones Unidas, reconoce al Programa de Alimentación Escolar como uno de los cinco mejores en el mundo y solicita a Chile ser socio fundador de la Red Latinoamericana de Alimentación Escolar. Esta Red comienza a operar en marzo del 2004. Así, la adecuada alimentación de los escolares chilenos, soñada por Allende y plasmada en la medida, no solo perdura hasta hoy en nuestro país sino hace escuela en muchos otros países.

– El Programa Nacional de Leche: Contenido en la medida n°14 del «Programa de las 40 medidas del Gobierno de la Unidad Popular», y que se conoció como el «Programa del Medio Litro de Leche» para cada niño chileno. (Ver «Medio Litro de Leche» para todos los chilenos: la historia de una política pública que se extiende por más de cuatro décadas»).

– La medida n° 16 comprometió a ampliar la existencia de consultorios médicos en los barrios y fue la base de una importante expansión del Servicio Nacional de Salud, llegando a las diferentes comunidades, en una política que se sitúa en la la línea de lo promovido a nivel internacional desde entonces. 8 años despues, en 1978, la Organización Mundial de la Salud señalaría en la Declaración de Alma Ata acordada en la Conferencia en esa ciudad de la URSS, la crucial relevancia de la Atención Primaria.

 

Afiche de la Polla Chilena de Beneficiencia, promocionando el Plan Nacional del litro de leche.

– Las jornadas de «Creación de Salud», donde los y las nutricionistas enseñaban en la población hábitos alimenticios, las enfermeras curaban y enseñaban higiene en el campo o en la población, junto a los educadores sanitarios, y médicos adhereentes al Gobierno popular que en muchas ocasiones dejaban sus consultas privadas para ir a hacer atenciones gratuitas en campamentos y poblaciones.

Aproximadamente un 30% de los médicos se comprometieran voluntariamente (con la férrea oposición del Colegio Médico de mayoría opositora), sin presiones, con la lucha por una Salud para todos, solidaria y de atención preferente a los más desvalidos. Se hizo sangre en la cultura colectiva chilena el derecho a una buena alimentación de la niñez. De hecho, el Programa Nacional de Alimentación Complementaria (PNAC) no pudo ser eliminado por la dictadura.

Naturalmente, todas estas acciones se vieron progresivamente entorpecidas por el mercado negro, el acaparamiento y por el criminal paro del transporte en octubre 72. Gracias a miles de voluntarios en salud, estudiantes de medicina y de otras carreras de la salud, profesionales sanitarios muchas veces de distinto signo, pero consciente de lo antiético que era intentar derrumbar el Gobierno de la Unidad Popular usando la salud de los más pobres como instrumento criminal de presión, se derrotaron dos intentos de paralizar la Atención Médica en el país (Paro Médico de octubre del 72 y agosto del 73).

La oposición de la derecha y la oligarquía chilena vio en estas realizaciones un temido «Servicio Único de Salud» que acabara con la Salud privada. Luego, finalmente, el derrocamiento del Gobierno de la Unidad Popular decantó en la persecución de médicos, estudiantes, trabajadores sanitarios. Las temidas «listas negras» de los hospitales se transformaron en la práctica en sentencias de muerte, tortura o exilio para miles de trabajadores de la Salud. Fueron asesinados 21 médicos a lo largo de todo Chile, entre 1973 y 1986.

Sin embargo, los logros en Salud Pública del Gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular perdurarían en el tiempo, y serían tanto pioneros a nivel regional y mundial, como un legado que le permitió a Chile mantener níveles de Salud bastante elevados a nivel internacional, cuestión que ha perdurado, en parte, a pesar de la pauperización y degradación del sistema público y el Estado en general, bajo la instalación y avance del modelo neoliberal en el país.

 


Entrevista del intelectual sueco Dick Emanuelsson al médico Juan Carlos Concha, ex Ministro de Salud del Gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular, (año 2013):

Gráfica de la Fundación Seamos Salud:

Fotografía: Visita de Salvador Allende a la Universidad Técnica del Estado (UTE), diciembre de 1972.

Equipo editorial Revista De Frente

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